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Por abuso sexual

Condenan a Grassi, pero queda en libertad

Información general

Lo sentenciaron a 15 años de prisión

Por   | LA NACION

El sacerdote Julio César Grassi fue condenado ayer a 15 años de prisión por abuso sexual agravado y corrupción de menores, cometido en perjuicio de un adolescente que estaba internado en la Fundación Felices los Niños, pero no irá a prisión hasta que quede firme la sentencia dispuesta por el Tribunal Oral N° 1 de Morón.

Esto significa que, hasta que no se agoten todas las instancias procesales, Grassi seguirá con libertad vigilada, debido a que los jueces consideraron que no existe peligro de fuga del condenado.

Después de escuchar a 120 testigos que declararon durante nueve meses de audiencias, los magistrados condenaron al sacerdote por dos casos ocurridos en noviembre y diciembre de 1996, denunciados por la víctima, un chico de 13 años identificado en el proceso como "Gabriel". En cambio, lo absolvieron por otros 15 hechos de los que fue acusado por los jóvenes "Luis" y "Ezequiel".

"Con respecto a la corrupción, evidentemente Grassi, para satisfacer sus bajos deseos, no trepidó en llevar adelante, con un menor de 13 años, conductas que no podía ignorar que eran aptas para desviar el normal desarrollo de la sexualidad del chico", expresó el juez Mario Daniel Gómez al fundamentar el fallo.

Fuera de la sala hubo incidentes entre los seguidores de Grassi, que agredieron a un grupo de detractores del sacerdote y a periodistas. Los enfrentamientos terminaron con tres detenidos y con un camarógrafo herido.

"Vamos a acatar lo que diga la justicia secular y a aguardar su fallo definitivo", dijo ayer a LA NACION la abogada y apoderada legal del obispado de Morón, Bibiana Soler, y agregó que todavía no se trató el tema del procedimiento canónico. (ver aparte)

Dentro de la sala de audiencias, sentado al lado de Estela Carlotto, "Gabriel", cuyo testimonio conmovió a los jueces, rompió en llanto al escuchar la sentencia. Enfrente, a no más de tres metros, por un momento Grassi dejó de mirar a los jueces, se tocó los lentes, bajó la vista y fijó su mirada en el piso. A su vez, fuera del recinto, un centenar de manifestantes agredían a un grupo de periodistas y luego comenzaron distintos incidentes. (ver aparte)

"No se trató solamente de la ejecución de actos de connotación sexual con un menor de su propio sexo, sino de la influencia en la psiquis de la víctima mediante palabras y gestos que pretendían lograr en el menor la idea de que se trataba de una situación normal", sostuvo el juez Gómez en la resolución de 1400 páginas.

Si bien gozará del beneficio de libertad vigilada, Grassi seguirá viviendo en la residencia La Blanquita, situada frente a la sede de la Fundación Felices Los Niños, en Hurlingham, no podrá salir del país, deberá presentarse una vez por mes ante el tribunal que lo condenó y no podrá tener contacto con menores.

Audio: La condena a Grassi
 
 
 
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"Luego de ordenar que el joven que lo acompañaba se retirara, el mayor lo invitó a que se sentara en su falda, para una vez allí comenzar a tocarle las piernas, lo que provocó la reacción de su víctima, quien le dijo: ?¿Qué onda Padre?´, a lo que aquél respondió que debía mirarlo como a un padre", expresó el juez Gómez al referirse a uno de los dos hechos en los que el sacerdote abusó del menor identificado como "Gabriel".

Justamente son ficticios los nombres "Gabriel", "Luis" y "Ezequiel" utilizados en el proceso, quienes son los tres chicos que denunciaron a Grassi. Como eran menores cuando ocurrieron los hechos por los que acusaron al sacerdorte, el tribunal dispuso que sus identidades no se hicieran públicas y ayer, cuando se leyó el veredicto, los jueces se refirieron a ellos por sus iniciales.

A pesar de la gravedad de la condena, el tribunal autorizó al imputado a asistir diariamente a la Fundación Felices Los Niños acompañado por un tutor.

"Primero lo sentó sobre sus faldas, luego le tocó las piernas, aproximándose al pene, después lo sorprendió dándole un beso en la boca. Otro día le propuso sexo oral a la que accedió antes de escuchar la respuesta de una víctima paralizada. Esta conducta escalonada en su significación sexual es una clara muestra de la intención del autor de avanzar paso a paso logrando que la víctima la aceptara como normal", agregó el magistrado Gómez al describir la materialidad de los dos hechos por los que fue condenado el sacerdote.

Agravado por ser sacerdote

Para los jueces, Grassi fue responsable de abuso sexual agravado por su condición de sacerdote, porque era encargado de la educación y de la guarda del menor que fue víctima de los abusos reiterados.

Cuando el juez Andueza terminó de leer el fallo que lo condenó, Grassi se abrazó con sus hermanos, Juan José y Osvaldo. Mientras, "Gabriel", el chico que lo denunció se marchó de la sala acompañado por "Luis" y por los funcionarios de la Oficina de Protección de Testigos de la Procuración provincial, que lo custodian debido a las amenazas que recibieron. "Ezequiel", el tercer denunciante, escuchó la lectura del fallo fuera del edificio.

"Los jueces me pusieron como una persona que es capaz de hacer algo contra los chicos. Esa fue la peor condena. Fue un fallo insólito. Se demostró que todas las acusaciones en mi contra eran mentiras; sin embargo, me condenaron", sostuvo Grassi.

A su lado, su amigo y colaborador, el periodista Raúl Portal, lo consolaba, exclamando: "¡Quedó uno. Fue uno sólo Julio!", en referencia a que la condena se fundó solamente por los hechos denunciados por uno de los tres chicos que lo acusaron.

En el mismo pasillo del quinto piso de los tribunales, el fiscal general de Morón, Federico Nieva Woodgate, quien acusó al sacerdote, analizó el fallo del tribunal y dijo: "El riesgo de que Grassi se fugue existe, por tal motivo insistiremos con el pedido de detención del acusado".

Tanto los abogados de Grassi, Daniel Cavo y Martín Tipitto, como los fiscales Nieva Woodgate y Alejandro Varela, y los abogados querellantes adelantaron que, por distntos motivos, apelarán la resolución que condenó al sacerdote.

Quiénes son los magistrados

El Tribunal Oral en lo Criminal Nº 1 de Morón, que ayer condenó a Julio César Grassi, está en funciones desde el 28 de septiembre de 1998, fecha en la que entró en vigor la reforma del Código Procesal Penal de la provincia de Buenos Aires, que fue establecida por la ley 11.922. El citado tribunal siempre mantuvo la misma integración y hasta ahora ha resuelto 496 juicios orales y públicos y dispuso un total de 1696 sentencias.

LUIS MARIA ANDUEZA
Camarista y presidente del tribunal

Este magistrado nació el 18 de enero de 1949. Ingresó en el Poder Judicial de la provincia de Buenos Aires en 1968 y es juez desde el 30 de septiembre de 1993.

MARIO DANIEL GOMEZ
Camarista y vicepresidente del tribunal

Tiene 55 años e ingresó en el Poder Judicial de la provincia de Buenos Aires el 11 de julio de 1973; fue nombrado magistrado a comienzos de septiembre de 1987.

EDUARDO CARRERA
Camarista y miembro del tribunal

Nacido el 15 de octubre de 1946, el ahora camarista ingresó en el Poder Judicial de la provincia de Buenos Aires en marzo de 1979 y se desempeña como magistrado desde noviembre de 1987. Este ha sido su último juicio oral antes de tramitar su jubilación. .

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