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La crisis / Anuncio de la Presidenta

Evalúan facilitar que los obreros controlen empresas en quiebra

Economía

El oficialismo reformaría la legislación para que las deudas laborales se canjeen por acciones

El Gobierno evalúa modificar la ley de quiebras para facilitar que los trabajadores asuman el control de las compañías en extinción. La presidenta Cristina Kirchner se comprometió ayer, en medio de la campaña electoral, a estudiar esta reforma, impulsada por el Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas (MNFR), una asociación que agrupa a cooperativas de trabajadores.

La intención oficial de darle impulso a esta iniciativa había sido deslizada por el ex presidente y candidato a diputado bonaerense Néstor Kirchner esta misma semana, en un acto de campaña. De prosperar, será el segundo intento por introducir esta modificación a la ley 24.522. Hace casi cinco años, el primero naufragó en el Senado luego de haber sido aprobado por la Cámara de Diputados. Una curiosidad: ese proyecto estaba basado en una iniciativa presentada en la Cámara baja por el entonces defensor del Pueblo de la Nación y ahora candidato disidente, Eduardo Mondino.

La reforma ampliaría la ventana para el ingreso de trabajadores en el capital de las empresas en quiebra: les facilitaría la compra de los bienes de la compañía para asumir su gestión, siempre y cuando se cumpla una serie de requisitos (entre ellos, que se organicen en una cooperativa), así como también que puedan utilizar las deudas que la empresa mantenga con ellos como forma de pago.

"Yo quiero hoy decirle, señor presidente, que vamos a estudiar ese proyecto de modificación de la ley de quiebras, y vamos a impulsar todos los instrumentos que tiendan precisamente a la preservación y a la continuidad de la empresa", dijo ayer Cristina Kirchner. Fue durante su discurso en la cooperativa de trabajo metalúrgica Los Constituyentes, en Villa Martelli. El "señor presidente" era Luis Caro, presidente del MNFR y personaje central del discurso de la jefa de Estado: "Recién [...] me contaba su historia: abogado, hijo de un delegado de la UOM [Unión Obrera Metalúrgica], de la fábrica Ferrum, de Avellaneda, nació en una villa de Avellaneda, en Villa Corina, y, hoy orgullosamente me decía: «Soy abogado, especialista en quiebras, pero del lado de los trabajadores, ayudando a los trabajadores»".

"Es la historia de millones de argentinos la de Luis", completó luego. Caro, uno de los más fervientes defensores de la iniciativa, dijo a LA NACION que el proyecto que evalúa el Gobierno es el mismo que se impulsó a fines de 2004. Ahora, en medio de la campaña y de la crisis global, el oficialismo vuelve a fogonear la idea. La primera voz oficial en darle oxígeno a esta idea fue la de Néstor Kirchner.

Egresados de Harvard

Esta semana, durante una recorrida por una curtiembre administrada también por una cooperativa de trabajadores, el candidato dijo que "no se necesita ser un genio o recibirse en Harvard para administrar". Luego llegó una frase con tono crítico y rupturista: "Se terminó la época en que los empresarios vaciaban las fábricas, vendían el patrimonio, cuidaban sus cuentas personales y dejaban a los trabajadores en la calle". Y agregó que iba a escuchar las propuesta de los trabajadores para modificar la ley de quiebras, una ley "hecha en los 90" que, según consideró, perjudica a los que quieren salvar emprendimientos productivos. El ex presidente prometió que será el primer proyecto que presente en el Congreso y dijo que quiere imitar la ley de EE.UU.

La defensa del empleo es una de las banderas que el kirchnerismo enarboló con más ímpetu en esta crisis. Ahora la introdujo de lleno en la campaña. Basta, si no, el elogio que Néstor Kirchner le dejó a Carlos Heller, candidato del oficialismo en la Capital: "Es un filósofo de la recuperación de fábricas en la Argentina". .

Rafael Mathus Ruiz LA NACION
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