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"Vivimos buscando culpables fuera de nosotros"

Domingo 21 de junio de 2009
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"Hay algo que no entendemos nosotros, pero tampoco entienden los de afuera. ¿Por qué con tanta frecuencia nuestro país parece estar al borde de la crisis? Esta, precisamente, fue una de las preguntas que dieron origen al libro, pero además quisimos saber cómo lo explicaban las mujeres de la política", comenta la escritora e investigadora Mori Ponsowy, autora, junto con Natasha Niebieskikwiat, de Mujeres políticas y argentinas. Entrevistas a 23 mujeres del poder .

"La Argentina da la impresión de ser un país incomprensible. Tenemos una geografía vasta y rica, niveles educativos altos comparados con los de otras naciones de la región, no padecemos graves conflictos religiosos o raciales. En distintos momentos de nuestra historia pareció que se abría ante nosotros un futuro esperanzador, pero siempre ocurrió algo que impidió que alcanzáramos la meta.

-¿Las entrevistadas llegaron a un acuerdo sobre las causas?

Coautora de Mujeres políticas y argentinas, habla del valor de la diferencia
Coautora de Mujeres políticas y argentinas, habla del valor de la diferencia. Foto: Andrés Blasina

-A primera vista parecería que no. Sin embargo, leyendo con atención sus respuestas aparecen algunas coincidencias sobre las que todos tendríamos que reflexionar para superar estas crisis recurrentes.

-¿Cuáles serían?

-Una de las más importantes es la falta de políticas a largo plazo, de políticas de Estado. Luego la violencia, el autoritarismo y nuestro modo de hacer política. La falta de políticas de Estado significa que siempre enfrentamos la realidad pensando en el corto plazo, sin planes estratégicos, improvisando sobre la marcha, acosados por la urgencia. Sin detenernos a preguntarnos qué país queremos. Curiosamente, la falta de estrategias no es un problema que los políticos tengan en cuenta; en general, no aparece ni en sus propuestas ni en los discursos de campaña. Aunque tampoco parece preocupar a los medios. Piense en la reaparición del dengue, un mal erradicado hace años que de pronto regresó. Y todos hablamos del dengue como si fuera un mal metafísico, aunque sabemos que el rebrote obedece a causas concretas. ¿Qué pasó? ¿Qué hay que hacer para que no vuelva a suceder? Pero eso significa investigar y asumir que hay algo que hicimos mal.

-¿En qué coincidieron sobre el tema de la violencia?

-La violencia entendida no sólo como una característica de la política durante los años de la dictadura, sino también como un rasgo de la sociedad civil y que está relacionado con el atropello al otro. La falta de respeto físico y verbal al prójimo, la dificultad para convivir con el que piensa distinto. Con el autoritarismo ocurre algo parecido, no es sólo un vicio de la clase dirigente, sino también la tendencia de una ciudadanía que se siente atraída por los líderes fuertes y personalistas, los caudillos.

-¿Sobre nuestro modo de hacer política?

-La característica sería un afán desmedido de poder y un genuino desdén por la búsqueda de consensos. Pero quisiera referirme brevemente a nuestra actitud como integrantes de la sociedad. Simulamos ser testigos silenciosos e inocentes, vivimos buscando culpables fuera de nosotros. Nos cuesta reconocer lo que está mal, nuestros errores, aceptar que podemos estar equivocados, que el otro puede tener razón. Parece que no entendemos la pluralidad, una de las características de la democracia.

-¿Hubo algo en que el acuerdo fue claro y total?

-Sí, en que todavía no existe igualdad de género. ¿Qué significa esto? Que aunque en las últimas décadas hubo evidentes avances todavía el salario femenino sigue siendo inferior al masculino en un 30% por la realización de las mismas tareas. A esa falta de equidad hay que agregar que en la mayoría de los casos somos las mujeres quienes nos ocupamos de las tareas domésticas, y de los niños y ancianos de la familia. Es decir que, además de percibir un menor ingreso por igual trabajo, trabajamos muchas más horas y tenemos menos tiempo libre.

-Mori, ¿en qué Argentina quisiera vivir?

-En una nación con justicia social, sin pobreza, con trabajo, con buena atención médica y excelente educación para todos. Una nación libre, en la que cada ciudadano pueda destacarse y prosperar dedicándose a desarrollar sus talentos naturales. ¿Pero qué argentino no quiere un país que sea más justo y equitativo? ¿Qué argentino puede no desear que todos los chicos vayan a la escuela y puedan aspirar a un futuro mejor, sin importar sus orígenes o su condición social? Creo que la diferencia entre los ciudadanos, así como entre nuestras entrevistadas, no está en los fines últimos más deseables, sino en los medios para alcanzarlos.

-¿Qué habría que hacer?

-Celebrar la diferencia. Así como en música la polifonía representó un avance con relación a las melodías monocordes propias de la Edad Media y períodos anteriores, también en política la posibilidad de dialogar y estar en desacuerdo supone un enorme paso adelante. El sistema democrático se basa en la idea de que ninguno de los actores políticos es dueño absoluto de la verdad, y que lo mejor que nos puede pasar es vivir en medio de esa contradicción, pues los crímenes más horribles se cometieron a partir de visiones totalitarias del mundo. Creo que la tolerancia es uno de los rostros más atractivos de la democracia.

Luis Aubele

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