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Saber hacer

El mundo de los grandes vinos requiere gente con imaginación y determinación, con visión y sapiencia. En suma, con savoir faire , como dicen los franceses. El bodeguero François Lurton es francés... y sabe

Domingo 21 de junio de 2009

El Malba alberga, en su apacible ambiente, destacadas obras de arte. Para no desentonar, el restaurante de este museo palermitano hace lo propio con pequeñas grandes muestras de arte culinario, complementadas (y complementarias) por grandes vinos. Rodeados por el animado murmullo de la tarde porteña, François Lurton degusta su más reciente pinot gris. La comparación artística es inevitable: un vino equilibrado, elegante, de atractiva personalidad. No por nada la bodega tiene fama de producir grandes blancos... "Fuimos los primeros en introducir la pinot gris en el país. Ahora, mucha otra gente la ha plantado, porque es una variedad muy importante: junto a la sauvignon blanc y la chardonnay producen los tres vinos blancos más vendidos actualmente en todo el mundo", explica el bodeguero.

Casado y padre de tres hijos, miembro de una familia de alto prestigio en la industria del vino en su Burdeos natal (donde su padre, André, posee nada menos que siete châteaux), François se inició como responsable regional de ventas en Moët & Chandon para, luego, asumir la dirección comercial de los viñedos familiares. Desde entonces tiene historia e historias para contar, en un castellano de marcado acento galo: "Soy parte de una vieja familia de Burdeos que elabora vinos desde hace más de 120 años, la quinta generación. En 1988, con mi hermano Jacques creamos una empresa de consulting y empezamos a vender nuestro conocimiento de la industria del vino a través del mundo. Hasta que, a comienzos de los 90, Nicolás Catena nos pidió que viniéramos a la Argentina con objeto de producir un vino para el mercado local. Así descubrimos este país, la calidad de sus terruños... Vimos que había un potencial enorme por desarrollar, que no encontramos en otros países. Empezamos a visitar lugares, a ver dónde podíamos comprar, y al final elegimos un lugar en el valle de Uco, que es todo un desierto; hicimos análisis del clima y del suelo, pero para asegurarnos trajimos aquí a nuestro padre, un viejo bodeguero que conoce bien los terruños. Ha estado en todos los lugares del mundo donde hemos hecho algo y el único lugar donde dijo «es muy bueno» fue en Mendoza..."

Con 14 millones de dólares de inversión en toda su historia, la bodega posee 220 hectáreas repartidas en dos fincas (Vista Flores, en Tunuyán, y Barrancas, en Maipú). Además, en los últimos ocho años adquirió viñedos en Francia (en Languedoc), España, Portugal y Chile, cada cual con su propio equipo de enólogos. Pero la Argentina tiene, a pesar de todo, ese je ne sais quoi ...

EL PATRON. Lurton, al frente de su bodega
EL PATRON. Lurton, al frente de su bodega. Foto: Gentileza Lurton

-¿Cómo fue la adaptación a la Argentina y sus típicos vaivenes?

-Muy difícil: hemos pasado por todas las dificultades, las crisis... La primera devaluación fue un aventón bueno para nosotros, porque exportábamos todo. Pero después de la devaluación vi un montón de cosas que pasan cada año que no he visto en otro país… Es un tanto difícil, pero por fortuna aquí hay terruños de tan alta calidad y da un placer tan grande hacer vinos, que eso nos hace olvidar un poquito el lado administrativo.

-¿Cuesta imponer los vinos blancos en un país donde mandan los tintos?

-Nosotros nos encontramos en el centro del valle de Uco, en un lugar donde la gente no consumía vino blanco porque no se daban buenos blancos. Pero logramos buenos ejemplares y no tan caros, porque no es un vino caro, y hemos encontrado finalmente un interés, que va en aumento porque aquí hay muchos italianos, y los italianos beben más blanco que tinto en Italia. Hemos aumentado la calidad, y comenzamos a ofrecer otro tipo de vino, como el corte friuliano. Si otras bodegas hacen el esfuerzo de sacar vinos blancos de buena calidad, poco a poco, creo que los clientes locales van a tomar más vino blanco, porque es natural aquí. Hay un montón de variedades aquí que son impresionantes, como el torrontés. Me resulta extraño que no haya aprovechamiento de la capacidad del blanco, porque aquí la mitad de los volúmenes de los viñedos son de blancos.

-¿Qué puede reservarles el futuro a los vinos del Nuevo Mundo, típicamente varietales? ¿Los cortes pueden ser una alternativa interesante?

-Los cortes en la Argentina van a subir más y más, porque el país construye su reputación a través del malbec, pero la Argentina no tiene sólo malbec, sino muchas uvas de diferente carácter, diferentes variedades. Personalmente pienso que todos los vinos de alta gama y alto precio deben ser de corte, no de una sola uva.

-Y en cuanto a la bodega, ¿qué planes hay para el futuro?

-Estoy invitando a pequeños viñedos de Mendoza que quieran hacer uniones, como Agrelo, como Vistalba. Y también trato de buscar otras variedades para mezclar en mi vino, como la touriga nacional, una variedad portuguesa que creo se va a dar muy bien aquí. Y estoy pensando el tema del sauvignon. Está mal plantada. El vino está bien hecho, pero es tipo sancerres, un poquito mineral; le falta la expresión aromática típica de los New World. Tal vez habría que buscar viñedos más cerca del mar, como en Chile, Nueva Zelanda, Australia.

Por Frank Blumetti

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