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El Colegio Militar de la Nación cambia su estrategia educativa

Información general

Incorporó licenciaturas en distintas disciplinas; este año ingresaron 72 mujeres

El Colegio Militar de la Nación está cambiando su estrategia educativa, como un reflejo de la modernización castrense en la Argentina. A partir de la instrucción clásica, la educación de los futuros oficiales apuesta ahora a la preparación en otras áreas.

Como ejemplo, las licenciaturas en administración y contador público -de cuatro años ambas- y enfermería profesional -de tres- fueron incorporadas oficialmente a la tradicional institución, fundada por Domingo F. Sarmiento en 1869.

Así, se promueve que las nuevas generaciones de oficiales se desenvuelvan desde el punto de vista académico con la misma habilidad que podrían mostrar, físicamente, en combate.

El replanteo educativo también contempló el ingreso de mujeres, que desde el año último pueden tomar clases en el Colegio Militar. Si bien accedieron sólo 48 aspirantes al cuerpo comando y 24 a enfermería, esta incorporación fue suficiente para cambiar el paisaje del colegio y, sobre todo, la actitud de los 310 ingresantes varones que anteriormente hubieran dominado la institución.

Esta transformación forma parte de un cambio mayor en la preparación de oficiales en la Argentina. Recientemente, por una resolución del Ministerio de Educación, la Escuela Naval Militar recibió el reconocimiento oficial de su Instituto Universitario.

La iniciativa de equilibrar entre las actividades académicas y las netamente militares no es un invento argentino. Ya se le había ocurrido a Napoleón a principios del siglo XIX, quien promovía entre sus soldados que se capacitaran en la Escuela Politécnica, creada por la Revolución Francesa por la necesidad de instruir a la población.

Napoleón les exigía a sus soldados que leyeran buena literatura. Incluso, algunas veces definía los ascensos según el nivel cultural del candidato.

Nueva realidad

Carlos Castro Olivera cursa cuarto año de administración en el Colegio Militar, además de intruirse dentro del cuerpo de caballería. Flemático y con los borceguíes bien lustrados, afirma: "Hoy es necesario un ejército más reducido y mejor capacitado; los militares deben formarse de acuerdo con las necesidades de la patria".

La camada de Castro Olivera es la primera que egresará con un título de grado junto con el uniforme de subteniente.

Respecto de las diferencias entre las generaciones que lo preceden y la actual, el cadete no duda en contestar: "No me compete juzgar cómo han sido preparados mis superiores, tampoco analizar lo que hicieron; la formación militar siempre se adapta a los tiempos".

El plan de estudios se desarrolla desde los primeros días de febrero hasta diciembre. Las actividades comienzan a las 6. De lunes a miércoles, los cadetes asisten a clase durante la mañana y la tarde. Los jueves, sólo por la mañana.

De esta manera, la instrucción puramente castrense se limita a los jueves por la tarde y a los viernes. "Quien quiera realizar la carrera militar debe tener vocación; esto significa someterse a un régimen de horarios. Debemos optimizar el tiempo para poder cumplir", afirma el cadete Jorge Manresa Treglia, de 20 años, que cursa tercer año de infantería.

Preparación más amplia

"Todo ha cambiado y nosotros también; si un oficial no tiene una preparación más amplia, va directo al fracaso", dice a La Nación , categórico, el director del Colegio, teniente coronel Miguel Angel Moreno.

Para él, la conciencia que se forja en las aulas está relacionada con la realidad política del país: "Estamos en un ámbito democrático y es allí adonde nos dirigimos".

Agrega que su institución no cuenta con los fondos necesarios para desarrollar la educación que busca. "Las Fuerzas Armadas, en general, han sufrido una importante reducción de su presupuesto", insiste.

A varios cientos de metros del despacho del director, Romina Lombardi, de 21 años, y Cecilia Herrera Silva, de 23, se paralizan ante un superior: "¡Buenas tardes mi teniente coronel!". Saludan y fijan la mirada en un punto del infinito.

Las dos cursan administración y visten el uniforme de instrucción y pesados borceguíes. Comentan que optaron por la artillería; es decir, por el manejo de cañones y obuses, entre otras armas.

"En el terreno debemos ajustarnos al mismo régimen de desempeño que tienen los hombres -agregan-. Claro que con una menor exigencia física."

Afirman que no les resulta fácil la convivencia con los varones. "Es el primer año. Tal vez ellos necesiten un poco más de tiempo para acostumbrarse", dicen, condescendientes.

Mientras algunos debaten cuáles son las áreas vedadas para hombres y mujeres, las cadetas se concentran en la doble tarea de estudiar y aprender a manejar las armas. Desde luego, no ignoran que lograrán algo que hace algunos años parecía imposible: estar entre las primeras mujeres que se recibirán en el Colegio Militar.

Historial

  • Fundación: el Colegio Militar de la Nación fue creado en 1869 por Domingo F. Sarmiento.
  • Ubicación: en 1921 se firmó la escritura de cesión de los terrenos ubicados en la localidad de El Palomar, donde actualmente se encuentra la institución.
  • Donación: las tierras fueron cedidas por la familia Pereyra Iraola.
  • Inauguración: el acto de apertura se realizó el 23 de diciembre de 1937.
  • Egresos: desde su creación, 128 promociones de oficiales se recibieron en el colegio.
  • Formación: la institución forma en las ramas de infantería, caballería, artillería, ingeniería y comunicaciones, y en los servicios de arsenales, intendencia y enfermería.
  • Nuevas carreras: se agregaron las licenciaturas en administración, contaduría y enfermería profesional.
Dolores Etchevehere
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