El escenario
El país donde nada es lo que parece
TEGUCIGALPA (De un enviado especial).- Muchos habitantes de esta capital se preguntan si en la Casa Presidencial de Tegucigalpa, muy concurrida estos días, han desaparecido los diccionarios y las enciclopedias con tanto ajetreo de uniformados. Consideran que sólo así se explica que el inquilino actual, Roberto Micheletti, no se haya enterado todavía de que un golpe de Estado es una actuación violenta por la que un grupo intenta apoderarse de los resortes de un gobierno. Es decir, lo que él y el jefe de las fuerzas armadas, el general Romeo Vásquez, perpetraron el domingo pasado en Honduras.
Los golpistas, en tanto, hablan de "sucesión constitucional" y de "absoluta normalidad". La imagen del presidente Manuel Zelaya en San José, con el pijama con el que lo capturaron los militares, habla por sí misma de que esa "normalidad" que señalan las nuevas autoridades sólo lo sería para Micheletti.
Pero en el país donde nada es lo que parece, Enrique Ortez, el nuevo canciller, llegó al surrealismo ayer al explicar las causas del apagón informativo.
Según Ortez, fueron saboteadores del gobierno anterior los que cortaron la señal de los canales estatales, próximos a Zelaya. El caso es que el canal 8, uno de los censurados, comenzó a emitir ayer, pero para dar voz a los golpistas. Y el 36, Pueblo Visión, sigue con la imagen borrosa de la censura. Ahí los saboteadores zelayistas son porfiados y no hay quien les haga torcer el brazo. Para el canciller, la prensa extranjera también informa sin problemas. Por eso varios reporteros fueron retenidos anteayer por las fuerzas del orden mientras grababan la represión policial en los alrededores de la Casa Presidencial.
Y qué decir del toque de queda que rige de 21 a 6. Los datos oficiales que manejan los golpistas son concluyentes: se han reducido los delitos callejeros un 23 por ciento. Nadie lo duda. Los "mareros", los temidos pandilleros con tatuajes hasta en las muelas, hicieron lo que siempre hace el hampa: se agazapa cuando huele la presencia militar.
Ilegalidad continua
En Honduras, uno de los tres países más pobres de América latina junto con Haití y Nicaragua, la riqueza siempre ha estado en manos de un puñado de familias. Y los partidos políticos han sido, tradicionalmente, refugio de filibusteros y arribistas que agrandaban su bolsillo a costa de los más desfavorecidos.
Como asegura el analista político hondureño Manuel Torres, el vértigo social en el que se encuentra hoy el país "es la consecuencia de un proceso de ilegalidad continuo en la historia reciente de Honduras, donde los sectores en el poder han incumplido una y otra vez la legalidad". Unos sectores que ahora han vuelto a poner las espadas en alto en el seno del partido gobernante, el Liberal, donde de momento lleva ventaja la facción ultraderechista, con Micheletti a la cabeza.
Sobre el presidente destituido pesan acusaciones de corrupción y abuso de poder. Los mismos cargos que siempre perturbaron el sueño de otros mandatarios hondureños. Y no pocos aquí sostienen que aquellos que quieren enjuiciar y encarcelar a Zelaya son los mismos que se declaran demócratas pero han participado o avalado un golpe.
Para Torres, el retorno de Zelaya a Honduras no va a arreglar las cosas. "Debería haber primero un acuerdo nacional que incluya una Asamblea Constituyente, pero no necesariamente la que estaba planteando Zelaya [incluía la posibilidad de reelección presidencial]", señala.
Distancia
Pero ¿y "Mel" Zelaya? ¿Es lo que parece? ¿Un presidente izquierdista que gobierna por y para los pobres? Torres, muy crítico con los golpistas, cree, no obstante, que el gobierno de Zelaya, en el poder desde 2006, ha sido nefasto: "La distancia entre el discurso y los hechos ha sido enorme; hay un compromiso social, pero no se ha respaldado con reformas estructurales para atajar los males endémicos del país".
Incongruente ideológicamente, siempre arrimado al fuego que más calienta, Zelaya coqueteó con el chavismo para sobrevivir políticamente y se cebó verbalmente con los grupos oligárquicos del país, los mismos que tan buenos negocios hicieron en los primeros tiempos de su gobierno y que ahora arropan a los golpistas.
El fin del "yugo" de Hugo Chávez
- TEGUCIGALPA (ANSA).- "En multitudinaria marcha celebran que Honduras salió del yugo de Hugo Chávez", tituló ayer el diario El Heraldo de Honduras un artículo en su edición online con el cual dio cuenta de la manifestación favorable al gobierno de facto. Sobre la exposición de Zelaya en la ONU, el diario afirmó que "el desterrado presidente no habló sobre la escandalosa corrupción en su gobierno, sobre el incremento de las narcoavionetas provenientes de Venezuela y sobre la violencia y la criminalidad que reinó durante su administración, sin que hiciera nada por contrarrestarla".
