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Boudou propone separar a Moreno y reformar el Indec

Son algunas de las iniciativas que el nuevo ministro de Economía ha presentado a Cristina Kirchner; también quiere limitar los superpoderes, reabrir el canje con los holdouts y negociar con la Mesa de Enlace del agro

Carlos Pagni

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LA NACION
Viernes 10 de julio de 2009
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Cuando Cristina Kirchner incluyó ayer la política económica entre las materias de su diálogo, obligó a tomar un poco más en serio las propuestas que el nuevo titular del Palacio de Hacienda, Amado Boudou, le ha presentado en los últimos días para corregir las desviaciones de la administración en ese campo.

Entre las iniciativas de ese menú –que los adictos a la rima ya denominan "menú Boudou"– hay pocas sorpresas: reforma del Indec, reapertura de las negociaciones con la Mesa de Enlace del campo, creación del Consejo Económico y Social, incorporación de la oposición al control de la Anses, limitación a los superpoderes y reapertura oficial del canje de deuda para los tenedores de bonos en default (holdouts). Hay una medida más, simbólica: el posible desplazamiento de Guillermo Moreno de la Secretaría de Comercio.

La barrera para las aspiraciones de Boudou no es técnica sino política. La Presidenta ya se golpeó el pecho mil veces y prometió un ambiente de diálogo otras tantas. Bastaría releer su discurso de asunción. Pero tomó siempre el camino inverso. La palabra oficial está corroída en su credibilidad. En consecuencia, sólo acciones muy contundentes podrán sacar a la opinión pública de su razonable escepticismo.

Las medidas de Boudou no integran un programa clásico. No fueron pensadas para corregir problemas como la inflación, la caída en el nivel de actividad, la recaudación declinante, la fuga de capitales o los desajustes en los precios relativos. Para esos males no hay remedios a la vista, al menos por ahora. El ministro se conforma con que su gestión obedezca a las reglas del arte. Es decir, se limita a una normalización institucional. Como si desde la Anses confiscatoria hubiera vuelto al liberalismo del CEMA.

Boudou aspira, antes que nada, a liquidar el debate sobre los desaguisados que se cometen en el Indec. El ministro le sugirió a la Presidenta un proyecto de ley para reestructurar ese instituto o, mejor aún, crear otro en su reemplazo. Boudou no sólo debe conseguir que las estadísticas vuelvan a ser confiables. También tiene que evitar una avalancha de pleitos por las manipulaciones que se realizaron hasta ahora. La idea de un "nuevo Indec", con otras metodologías de medición, pretende que las futuras series estadísticas no empalmen con las anteriores. No sin cinismo, un colaborador de Boudou anticipa: "Si los números no son buenos, podremos culpar a la crisis internacional".

Reformular el Indec es embestir contra Moreno. Anteayer Boudou habló de él con la Presidenta. Ella le habría dicho: "La decisión la tenés vos. Si no podés trabajar con Guillermo y querés sacarlo, hacelo". La hipótesis más interesante para Boudou sería reemplazar a Moreno por Patricia Vaca Narvaja y confinar al polémico secretario en la papelera Massuh. El secretario lo desafía: "Hay Moreno para rato" le hizo decir ayer a su subordinado Norberto Itzcovich, del Indec.

Boudou cuenta con un aliado importante en su faena: el sigiloso Julio De Vido, cuyo enfrentamiento con Moreno se ha extendido a las esposas de ambos. De Vido habló de éste y otros temas con Néstor Kirchner, quien lo visitó el fin de semana pasado en su chacra de Puerto Panal. En ese encuentro se dispuso la designación de Julio Alak en Justicia y la de Mariano Recalde en Aerolíneas. Síntesis: Boudou tiene habilitada la guillotina que se les había negado a Alberto Fernández, Martín Lousteau, Sergio Massa y al propio De Vido. Se sabrá en las próximas horas si la usa.

El campo

La apertura de un nuevo ciclo de negociación con el campo es un paso al que obliga el calendario. Cristina Kirchner camina hacia una fecha dramática: el 24 de agosto vencerá la autorización que el Congreso le extiende al Ejecutivo para que haga uso de las facultades legislativas que se le delegaron desde 1853 hasta la sanción de la Constitución de 1994. Ese permiso, que se emite cada tres años, pasó hasta ahora sin pena ni gloria. Pero esta vez promete un debate tórrido. Entre las innumerables facultades que las cámaras deben renovar o revocar a la Presidenta está la de fijar retenciones a las exportaciones, transferida al Ejecutivo en el artículo 755 del Código Aduanero. Antes del 24 de agosto el Gobierno debe evitar que se forme una mayoría que le quite la capacidad de establecer gravámenes al comercio exterior.

El jefe del bloque de diputados del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, señala: "La delegación de facultades volverá a ser prorrogada porque, de lo contrario, entraríamos en una crisis administrativa de grandes dimensiones". Si se le pregunta por las retenciones en particular, contesta: "La política agropecuaria debe ser fijada por la Secretaría respectiva del Poder Ejecutivo".

Rossi no quiere ir más allá. Pero está insinuando lo que el propio Gobierno admite: antes de que el conflicto por las retenciones estalle de nuevo en el Congreso, la Presidenta debería alcanzar un acuerdo con el sector agropecuario, que permita una negociación parlamentaria sobre la delegación de esa facultad. En la Casa Rosada confían en el auxilio de los gobernadores: "El 30% de lo recaudado en retenciones a la soja se coparticipa", recuerdan.

El restablecimiento de una mesa de diálogo con el campo es una sugerencia que Boudou y De Vido le realizaron a la Presidenta, cada uno por su lado, después de la derrota. Néstor Kirchner no se plegó aún.

La gestión hacia el empresariado es más ambiciosa: incluye la creación del Consejo Económico y Social que la señora de Kirchner prometió a los hombres de negocios en su último viaje a España. La propuesta, que De Vido negoció con las principales cámaras en enero -el redactor de los borradores fue Ignacio de Mendiguren-, ya fue volcada en un proyecto de ley. Pero, después de la derrota electoral, los empresarios pondrán condiciones para aceptar la invitación. Opinar sobre la política económica, por ejemplo. Se lo dijeron el martes los dirigentes de la UIA a Ricardo Echegaray, titular de la AFIP.

Negociaciones abiertas

El "menú-Boudou" prevé la negociación con los holdouts. Boudou está en contacto con sus representantes desde antes de asumir. Para avanzar con las tratativas encaminadas por Massa deberá designar a los bancos Barclay´s, Citi y Deutsche para que, como agentes del canje, salgan a seducir a los bonistas que todavía no ofrecieron un arreglo.

Aún no se sabe cómo hará el Gobierno para salvar modo la terminante prohibición legal a reabrir el canje impulsada por Kirchner.

Boudou cuenta con la alianza de Diego Bossio, su sucesor en la Anses. Bossio, que pertenece al entorno íntimo de la señora de Kirchner, ya se comunicó con los legisladores de la comisión bicameral de seguimiento de su área y les prometió visitarlos en 10 días. La oposición le pedirá una señal de cambio muy clara: que integre el consejo previsto por la ley de estatización de los ahorros jubilatorios, por el cual en la Anses debe haber representantes de las principales bancadas legislativas. Bossio deberá convencer a Kirchner.

Carlos Zannini alimenta también este conato de autocrítica con una ley de limitación a los superpoderes que el Congreso extendió al jefe de Gabinete para modificar partidas. El proyecto prevé que no se pueda cambiar el destino de más del 5% de lo presupuestado. Es el límite que rige para Mauricio Macri en la ciudad. Zannini debería ir más allá en su corrección: la ley de "superpoderes" vigente no fija plazos a la delegación, como exige la Constitución.

La aventura de Boudou desafía antecedentes duros como rocas. Todos sus precursores fracasaron después de haber creído en ­las declamaciones modernizadoras de la Presidenta. El límite que se propone superar es muy visible: pretende modificar una manera de entender el poder.

"Menú Boudou"

Nuevo Indec. Hay un proyecto de ley para reestructurar el Indec o crear otro en su reemplazo. La idea es establecer otras metodologías de medición y que las futuras series estadísticas no empalmen con las anteriores.

Acuerdo con los holdouts . Para la negociación con los bonistas se designará a los bancos Barclay’s, Citi y Deutsche para que, como agentes del canje, salgan a seducir a los bonistas que todavía no ofrecieron un arreglo.

Superpoderes limitados . Se estudia una ley de limitación a los superpoderes que el Congreso extendió al jefe de Gabinete para modificar partidas. El proyecto prevé que no se pueda cambiar el destino de más del 5% de lo presupuestado.

Diálogo con el campo . El restablecimiento de una mesa de diálogo con el campo es una sugerencia que Boudou y De Vido le realizaron a la Presidenta.

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