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Palabras

Viernes 17 de julio de 2009
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Al imaginarme a Neil A. Armstrong mirando el planeta desde el espacio sin poder observar ni siquiera una sola alma, no puedo dejar de pensar en la cantidad de tiempo que perdemos persiguiendo objetivos ilusorios. La mayor parte de la vida la ocupamos haciéndola más difícil.

Nuestra mente tendría que estar al servicio de la búsqueda de felicidad y bienestar y, sin embargo, en la mayoría de los casos, no es así. Nos enredamos en elucubraciones que no nos llevan a ninguna parte. Tomamos los detalles como grandes temas a resolver y transformamos las pequeñas cosas en temas importantes.

Pasamos los días amargándonos por situaciones que, poco tiempo después, ni siquiera recordaremos, y al no formar parte de lo verdaderamente importante, quedan en el terreno olvidado de lo cotidiano. No entran en ninguna otra evaluación. No las pensamos más allá del momento, no las tomamos en cuenta a la hora de hacer un análisis o al considerar lo trascendente de nuestra vida. Sin embargo, las situaciones a las que no le damos importancia ¡forman la mayor parte del tiempo que transcurrimos en la vida!

Cada mañana, al despertar, cuando decimos buen día, cada desayuno, cada cena, cada día de trabajo o estudio no quedarán en ninguna parte, son hechos habituales y cotidianos.

No se diferencia mucho el martes de la semana pasada del de hace quince días y quizás tampoco cambie mucho el martes de la próxima semana. Son momentos que se viven y se consumen al instante. Se viven y se olvidan a los pocos días y sólo quedará en nosotros una vaga sensación de placer o displacer, sin poder referirla a ningún hecho en particular.

Si lo que hoy nos está sucediendo no entra dentro de lo importante, no lo tomemos en cuenta, dejémoslo pasar, olvidémoslo, no lo lamentaremos, ni siquiera lo recordaremos en el futuro.

Tratemos de no perder la perspectiva. Si lo logramos, extenderemos nuestro horizonte más allá de lo cotidiano y así, al liberarnos de los conflictos de cada día, nos quedará más tiempo para ocuparnos de lo que realmente tiene trascendencia para nosotros.

Celia Antonini es psicóloga clínica y una importante especialista en el tratamiento de la depresión. Su sitio www.respuestasaladepresion.com es uno de los más visitados en América latina. Publicamos un fragmento de su último libro Qué hay en su cabeza. Vivimos como pensamos.

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