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Cumplir el sueño de la vivienda propia

Diversas organizaciones sociales de todo el país ayudan a que la gente de bajos recursos pueda acceder a un hogar

Sábado 18 de julio de 2009
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Luisa Achával vive en el Barrio Enrique Delfino, en Pacheco, partido de Tigre, desde hace 34 años y trabaja en un comedor. "Construimos la casa, pero no la pudimos terminar. Nos faltaba el baño y el techo de la habitación de los chicos, y en el comedor llovía", cuenta. Sin embargo, este año gracias a un programa de la Fundación Sagrada Familia pudo comenzar a realizar refacciones.

"Ahora sólo le faltaría el revoque y el piso a la casa. Pero lo principal ya está. Nos sentimos orgullosos. Antes, cuando recibíamos gente y quería ir al baño pasábamos vergüenza, pero no podíamos arreglarlo", recuerda junto a los seis hijos con los que vive.

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Una casa nueva se levanta gracias al apoyo de Cáritas en Tandil, provincia de Buenos Aires
Una casa nueva se levanta gracias al apoyo de Cáritas en Tandil, provincia de Buenos Aires. Foto: Gentileza Cáritas

La Fundación Sagrada Familia es una de las tantas organizaciones sociales que trabajan en el país para que cada día más gente tenga una vivienda digna. Nació hace 30 años en el Obispado de San Isidro y hoy desarrolla varios programas relacionados con la vivienda social en la zona norte del conurbano, desde reformas hasta viviendas nuevas.

A través de su Programa de Mejoramiento de Viviendas, tres o cuatro familias que quieren realizar refacciones en sus hogares se juntan y piden un préstamo para que cada uno de los integrantes del grupo acondicione su casa con acompañamiento del equipo social y técnico de la organización. Luego, entre todos deben devolver mes a mes el crédito.

"Las casas las hacemos entre todos, en grupos, y se realiza mucho trabajo comunitario para que luego como vecinos puedan seguir trabajando juntos en pos de otras mejoras que necesiten", afirma Cecilia Juana, coordinadora social de la fundación.

Con una modalidad similar, la Fundación Pro Vivienda Social trabaja en el noroeste del Gran Buenos Aires (Moreno, San Miguel, José C. Paz y Malvinas Argentinas, entre otros). Con su Programa de Mejoramiento Habitacional han otorgado microcréditos solidarios a más de 8500 familias desde 1995.

Fabiana González es una de las primeras vecinas que formó un grupo para pedir un préstamo de la fundación y así comenzar, de a poco, las reformas. "Pude mejorar el baño, el piso, las paredes y ahora estoy edificando en el segundo piso", relata, y agrega orgullosa: "Comenzamos hace diez años. Hoy somos las mismas en el grupo que cuando empezamos y nunca tuvimos problemas para pagar".

Además, desde 1999 la fundación también implementa un programa de infraestructura para ampliar la red de gas natural a través de un modelo de gestión basado en la organización barrial, la participación solidaria y la garantía colectiva para el pago de la obra, que es la base sobre la que se sustentan luego los aspectos técnicos, operativos y legales.

La primera experiencia se realizó en Cuartel V, barrio de 4400 familias de Moreno, y luego se extendió a tres barrios más, con lo que se han beneficiado más de 14.500 personas.

Resolver la emergencia

"Lo nuestro es la vivienda de emergencia, pero trabajamos en la habilitación social, es decir, el desarrollo sustentable de la comunidad", afirma Ignacio Pinto, uno de los directores de Un Techo para mi País, que trabajan para resolver de manera rápida la urgencia de la extrema pobreza a través de un modelo de implementación social.

Por eso realizan jornadas multitudinarias con voluntarios donde construyen viviendas mínimas . Se trata de casillas de madera de 18 metros cuadrados (6 x 3 m) que se encuentran sobre pilotes que las aíslan y protegen de la humedad.

"La vivienda de emergencia es el primer paso. Luego se empieza a trabajar con la comunidad. Fomentamos la interacción comunitaria a través de mesas de trabajo donde las familias plantean cuáles son sus necesidades para que las soluciones salgan de ellos mismos. La idea es que no sea asistencialismo, sino empoderar a las familias para que vean que si ellos se mueven pueden cambiar su realidad, como ya pasó con la casa a nivel individual", agrega.

En el primer semestre del año construyeron 200 viviendas entre Córdoba, Río Cuarto y Buenos Aires. Pero además la organización abrirá nuevas sedes en Neuquén y Misiones. En septiembre y noviembre comenzarán las edificaciones en esas zonas.

"El costo para acceder a una vivienda completa en la Argentina excede las posibilidades de una familia de bajos recursos. La inflación en la construcción ha sido terrible. Hace cinco años construíamos una casa por 17.000 pesos y hoy está por arriba de los 60.000. Las familias más necesitadas, que son a las que apuntamos, no lo pueden pagar", afirma Ana Cutts, directora de Hábitat para la Humanidad Argentina.

Por eso, la organización, que construye casas en Buenos Aires, en los alrededores de Luján y en Santa Fe desde 2003, comenzó a buscar nuevas opciones, como la creación de casas progresivas. "Apoyamos a las familias para que hagan construcciones de a poco con préstamos chicos. Pero también las capacitamos para que autoconstruyan, para que sea de mejor calidad. La idea es empezar con una casa chiquita que vaya creciendo con el tiempo, que es como las familias suelen resolver sus problemas habitacionales de manera normal."

Otra opción es alquilar. Sin embargo, las familias de bajos recursos encuentran allí muchas trabas por no contar con una garantía. Para remediarlo, desde hace un año la fundación desarrolla el proyecto de Alquileres Tutelados, a través del cual la organización sale de garante.

"Hoy, las familias pagan lo mismo que un alquiler normal, pero por una vivienda precaria, en conventillos e inquilinatos porque no cuentan con los requisitos que se piden para alquilar -relata-. Nuestra meta es lograr que propietarios que no están poniendo sus inmuebles en alquiler porque tiene miedo lo hagan. Hay más de 10.000 inmuebles en la ciudad de Buenos Aires que están subocupados o desocupados, y 87.000 familias que necesitan vivienda. No se precisa construir, sino poner en el mercado las propiedades que hay."

Pero además de haber puesto en marcha este sistema de garantías, la organización tiene un proyecto más ambicioso: el reciclado de un edificio en La Boca para poner sus departamentos en alquiler solidario.

En el interior

A través de distintos ángulos y con diferentes acciones, en la Argentina hay organizaciones ocupándose de esta problemática.

En la Patagonia, una de las organizaciones que trabaja desde hace más tiempo es Un Techo para mi Hermano, que nació en 1986 en Choele Choel, Río Negro. Actualmente están presentes también en General Roca, Villa Regina y tienen proyectos presentados para varias localidades del Alto Valle, Viedma, Bariloche y El Bolsón.

"Las familias son las que construyen sus viviendas y las de sus vecinos recibiendo apoyo y acompañamiento permanente, de manera que además de solucionar su problema, al finalizar el proceso quedan capacitadas en el oficio de la construcción y hemos podido comprobar que muchos luego lo han transformado en su fuente de ingreso", sostiene Adriana Hipperdinger, que dirige esta asociación que ha construido más de 600 casas en Río Negro.

Cáritas, gracias a un acuerdo que firmó con el Ministerio de Planificación Federal en 2004, tiene un alcance nacional con su Programa de Viviendas a través de sus filiales en las diócesis de todo el país que ejecutan este plan, que ha construido casi 4000 viviendas hasta 2008 y beneficiado a 15.000 personas.

"Cáritas está para el desarrollo humano integral de las personas y la casa es el punto de inicio. Hay temas que tal vez son más importantes en sí mismos, como educación y salud, pero es imposible que se den si no hay un sitio donde vivir con dignidad, donde se pueda salir del hacinamiento y la promiscuidad", afirma María Cristina Fantino de Resano, coordinadora de Vivienda de la Comisión Nacional de Cáritas.

Este programa, que comenzó en las provincias del nordeste y va por su quinta etapa en todo el país, es de autoconstrucción para familias con ingresos debajo del nivel de indigencia y las comunidades afectadas por el desempleo y la marginalidad que no pueden acceder a ningún programa de vivienda por ningún otro medio.

Las provincias que participan en el programa son Buenos Aires, Chaco, Corrientes, Córdoba, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Misiones, Río Negro, Salta, Santa Fe y Santiago del Estero.

Las viviendas cuentan con dos o tres dormitorios, y se construyen en terrenos que tengan la factibilidad de contar con todos los servicios públicos indispensables y que no sean inundables, ya que es parte de los requerimientos mínimos impuestos por el Estado para financiar las obras.

Las instituciones que trabajan en temas relacionados con el mejoramiento de la vivienda hacen hincapié en la importancia de buscar soluciones colectivas para comenzar a cambiar la situación porque, en el fondo, buscan la construcción del bienestar general de toda la comunidad. Y eso es un trabajo que requiere de todos.

Por Iván Pérez Sarmenti Para LA NACION

Contactos

Fundación Pro Vivienda Social: www.fpvs.org.ar

Fundación Sagrada Familia: www.sagradafamilia.org.ar

Un Techo para mi País: www.untechoparamipais.org.ar

Hábitat para la Humanidad: www.hpha.org.ar

Un Techo para mi Hermano: www.untecho.org.ar

Cáritas: www.caritas.org.ar

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