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La matemática innata, bajo la lupa

Un estudio de investigadores argentinos prueba que la educación general mejora habilidades no simbólicas

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LA NACION
Martes 28 de julio de 2009
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Los Munduruku, un grupo amazónico cuyo lenguaje carece de palabras para los números más allá del cinco, realizan operaciones matemáticas no simbólicas, tales como sumas sencillas (estimando "al bulto", sin contar), de forma bastante similar a la que emplean los franceses adultos.

El hallazgo es sorprendente, pero el trabajo que lo revela (publicado en la revista Science en 2004) deja algunas preguntas abiertas: una de ellas es si la instrucción formal mejora este tipo de habilidades innatas no simbólicas. Ahora, investigadores argentinos pueden haber encontrado la respuesta.

"Estudiamos un sistema de representación de números que se llama de «aproximación»; es decir, la posibilidad de estimar sin contar -cuenta Julia Martínez, primera autora de un estudio que fue aceptado para su publicación por Cognitive Neuropsychology -. Es una capacidad innata que aparentemente poseemos para resolver pequeñas operaciones matemáticas."

El equipo del Instituto de Ciencias Basicas; Argibay y Martinez, a la derecha
El equipo del Instituto de Ciencias Basicas; Argibay y Martinez, a la derecha. Foto: Sandra Flomenbaum

Para averiguarlo, los científicos compararon el rendimiento de 163 personas separadas en grupos sin escolarización, con el primario, la secundaria o la universidad, tanto en carreras con muy poca carga de matemática como en las que involucran un gran entrenamiento, en un test estandarizado que exige calcular en milisegundos cuántos elementos tienen distintos conjuntos que aparecen en una pantalla. También lo exploraron en chiquitos en edad preescolar.

El análisis estadístico reveló que, sin importar la extracción social, quienes pasan por la educación formal mejoran sus capacidades innatas no simbólicas. En el caso de los que reciben un entrenamiento matemático intenso, como ingenieros o físicos, la diferencia es aún más notoria, especialmente en las operaciones algo más complejas, como la suma.

"La capacidad de animales, niños y adultos para representar un número de elementos en forma no verbal es ya un hecho aceptado -dice Pablo Argibay, director del Instituto de Ciencias Básicas y Medicina Experimental del Hospital Italiano, investigador independiente del Conicet y segundo autor del trabajo-. Lo interesante de este test [ver gráfico] es que bloquea la posibilidad de contar o cualquier otra estrategia de cálculo (por ejemplo, multiplicar ancho por largo), pidiéndoles a los sujetos que al mismo tiempo que lo realizan digan el abecedario. El resultado no es tan obvio si se tiene en cuenta que al parecer los dos tipos de razonamiento dependen de diferentes áreas del cerebro y que hasta ahora se pensaba que ambas habilidades se anulaban entre sí."

Abaco cerebral

Y enseguida agrega: "Evolutivamente, la importancia de esta habilidad es tremenda: no es lo mismo encontrarse ante una presa, o dos o tres. Algunas teorías suponen que en etapas muy tempranas del desarrollo habría núcleos de pocas neuronas que se disparan por elemento. Si un gato ve seis pelotitas, se le activan seis neuronas. El que cuenta no es el gato, sino un ábaco cerebral. Es más: muchos matemáticos refieren que gran parte de sus cálculos son aproximados, se basarían en esta misma capacidad. A medida que avanzamos en lo simbólico, la conceptualización nos hace cambiar".

Como suele suceder, el trabajo de Martínez y Argibay abre a su vez nuevas preguntas. Por ejemplo, ¿qué tipo de habilidades innatas persisten en algunas personas, como los niños autistas, pero que en el resto se bloquean a medida que avanzamos de lo no simbólico a la conceptualización?

"Esto confirma una hipótesis que habíamos planteado en otro artículo -agrega el investigador-. Todos venimos con una matemática innata, con el «cableado» cerebral preparado. Lo que sí puede hacer la diferencia es un sistema educativo y políticas que ayuden a desarrollar esa capacidad."

Por otra parte, resultados preliminares de un trabajo relacionado parecen mostrar que en las personas muy longevas tendría mucho peso lo innato y adquiriría gran importancia el ambiente, estar contenido por la familia o institucionalizado.

"Sospechamos que en personas de 80, 90 o 100 años todavía se mantendría intacto lo no simbólico y que no cambia que tenga uno 60 o 100 años", concluye el investigador.

Beca, viaje de estudios y contratación

La Fundación para el Desarrollo de las Ciencias Básicas ofrece tres becas para trabajar en ingeniería cognitiva (máquinas capaces de conocer) y retroingeniería cerebral (tratar de reproducir sistemas nerviosos biológicos). Incluyen tres años para hacer el doctorado, viaje de formación a un centro internacional de alto nivel y posterior contratación para liderar un grupo de investigación. "Esto te da la tranquilidad de que podés dedicarte full time a la docencia y a la investigación durante diez años. Es el sueño de cualquier investigador joven", dice Argibay. Informes: pablo.argibay@hospitalitaliano.org.ar

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