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Chimeneas de Buenos Aires

Por Carlos Guarella Especial para lanacion.com*

Lunes 17 de agosto de 2009 • 02:59

Recorriendo las calles porteñas en esos "yirages" a veces interminables a la espera de algún pasajero he descubierto sitios increíbles, desde inmuebles curiosos hasta calles, pasajes, entre otros lugares.

Así advertí que en distintos sitios de la Ciudad aparecen unas estructuras de ladrillos colorados, que comúnmente denominaríamos chimeneas, pero que en realidad no lo son.

Tienen forma octogonal y se erigen en forma de mayor a menor desde su base hasta su extremo superior, que termina en un interesante remate de material, muy decorativo y agradable, al que se le suma un pararrayos.

La base surge a partir de una especie de casamata cuadrada de tres metros por lado de material y de otros tres metros de altura con terminaciones decorativas y desde allí la estructura de ladrillos que en algunos lugares llega a 30 metros de altura o tal vez más.

Las famosas chimeneas en realidad se denominan ventiletas. ¿Cuál es su función? Son tubos de ventilación de la red cloacal principal o la primera cloaca mayor que recorre la Ciudad y descarga en Berazategui, sobre el Río de la Plata. La cloaca mayor tiene un diámetro de aproximadamente tres metros, de forma abovedada. La parte más antigua es de ladrillos y las más nueva, que no deben tener menos de 80 años, están hechas con caños de fundición de hierro. De no tener cada tres ó cuatro kilómetros un tubo de ventilación, como las ventiletas, la red reventaría por la acumulación de gases, sobre todo butano.

Estas ventiletas fueron construidas en 1897 por empresas de origen británico que también desarrollaron el sistema cloacal y pluvial de la Ciudad. Según se cuenta, los ladrillos que componen las ventiletas fueron traídos desde Gran Bretaña.

Después el sistema fue mantenido y ampliado por Obras Sanitarias de la Nación, posteriormente por Aguas Argentinas y actualmente por AySA.

Como complemento de estas ventiletas existen también en varios lugares de nuestra ciudad, sobre todo en la parte del bajo de Belgrano, antigua zona de studs, unas columnas de fundición de hierro con aspecto de farol de luz de gas o kerosene que cumplen las mismas funciones de las pseudo chimeneas pero corresponden a la red cloacal secundaria.

Estas curiosas estructuras se encuentran enclavadas en distintas calles de Buenos Aires. A continuación brindaré algunas direcciones. Si alguno de los lectores descubre otras más que reúnan esta características me gustaría que lo escribiera en los comentarios de nuestros artículos. Recuerden que son de forma octogonal.

Las ventiletas se encuentran en las siguientes coordenadas:

Washington, entre Congreso y Quesada (barrio de Coghlan); Alvaréz Thomas, entre Forest y 14 de Julio (las ocho esquinas, casi pegadito a la pizzería La Mezeta); Humbold entre Murillo y Padilla (junto a la cancha de Atlanta); Eduardo Acevedo entre Díaz Vélez y Juan Felipe Aranguren (Parque Centenario); Inclan entre avenida La Plata y Muñiz (fondos de Caballito, donde se encontraba el viejo Gasómetro de San Lorenzo de Almagro); Gaona y San Nicolás (Floresta); Murgiondo y Coronel Eugenio Garzón (Mataderos), entre otras.

Además se las pueden encuentrar, con idénticas características, en la provincia de Buenos Aires hacia el sur de la Ciudad, llegando hasta la localidad de Berazategui, pasando por Valentín Alsina, Avellaneda, Sarandí, Wilde, Don Bosco, Quilmes, etc.

Como son tantas las columnas de hierro existentes sería muy extenso brindar sus ubicaciones.

Espero que les haya gustado, será hasta nuestro próximo encuentro.

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* Cada lunes, el taxista Carlos Guarella cuenta una de sus particulares historias para lanacion.com. Hace 15 años que es taxista y remisero. Su profesión original es Dibujante, Ilustrador y Diseñador Gráfico. Además es historietista y estudió con maestros del dibujo como Alberto Breccia y Hugo Pratt. También es Maestro Mayor de Obras. Trabajó muchos años como diseñador para importantes laboratorios medicinales, desarrollando literaturas, folletería y packaging. Integró la Asociación Argentina de Promotores Publicitarios y fue editor y director de la revista "Horas de Radio", un mensuario de 10.000 ejemplares que se vendía en todos los kioscos de Capital y GBA. Fue productor y conductor de varios programas radiales en distintas emisoras y columnista. Sus placeres: manejar automóviles; dibujar, escribir y la hacer radio. Tiene 66 años y el auto que maneja en la actualidad es un Chevrolet Corsa Wagon. Trabaja al volante 12 horas diarias.
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