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Chacareras de cosmos y tierra

Tangentes es el nuevo disco del guitarrista, cantor y compositor Alberto Rojo

Domingo 23 de agosto de 2009
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LA NACION
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Alberto Rojo es físico y especialista en mecánica cuántica, pero su forma de ver la vida y tocar la guitarra está lejos de las complejidades del mundo científico y más cerca del misterio que habita en las estrellas. En Rojo reside una belleza y una singularidad para interpretar y componer zambas, chacareras, canciones, obras instrumentales y piezas contemporáneas. En su nuevo disco, Tangentes, ofrece trece obras que sumergen al oyente en un estado contemplativo de su arte.

Bajo la mirada del productor Luis Gurevich, el músico trata cada pieza con paciencia de orfebre: los arreglos musicales son delicados, los instrumentos de cuerda y madera ofrecen una atmósfera de cámara ideal para sus temas y las formas rítmicas como la trunca, evocan al "cósmico" autor Pepe Núñez.

Alberto Rojo también tiene cierto misterio cósmico rondado su música y origina deslumbramiento y cierta revelación para quien lo escuche por primera vez: le pasó al propio Charly García, que accedió a grabar en su primer disco, Para mi sombra (2003), como invitado en la versión de "Desarma y sangra".

Las canciones

El disco transita por un delicado equilibrio entre la belleza de piezas instrumentales como "Amaicha" (con el particular sonido que aporta el vibráfono) y otras más experimentales como "Chacarera decafónica", donde utiliza una guitarra construida especialmente. En todos los temas la presencia de su raíz tucumana -más allá de guiños a su formación clásica- es innegable. Hasta el bolero "El arco de Dios", parece una cita a los Hermanos Nuñez que solían tocar esa música en sus inicios, y el tema "Las niñas viejas de Mala Mala" parece un homenaje encubierto a "Chacarera del zorrito" del Cuchi Leguizamón.

La limpieza despojada de Yupanqui aparece en la deliciosa chacarera "La del sombrero", acompañado solamente por el bombo del Chango Farías Gómez; y en "Ni si ni no" con Mercedes Sosa como invitada, Rojo encuentra la medida de su arte, entre la expresión lírica y la prosa existencial.

Otro rasgo de identidad es su voz tucumana. Las voces de muchos comprovincianos vienen del tronco de Mercedes Sosa y, también, se dice que la influencia spinettiana aparece en cierto dejo del fraseo final. Rojo tiene el sabor de otros cantores de su región como Lucho Hoyos, Mario Arias, Mono Villafañe y Claudio Sosa. Los tucumanos tienen un imbatible buen gusto para cantar melodías y abordar con refinado sentir a la zamba. De allí viene la escuela expresiva de Alberto Rojo.

El álbum es un compendio de los elementos que rodean el mundo del artista: la pintura de Nigro, la física cuántica, el color folklórico, la música de cámara y los breves relatos metafísicos. Con su música, Alberto Rojo se va preguntando en voz alta algunos de los enigmas que lo impulsan en la búsqueda del conocimiento de lo infinito. Su pentagrama está en las estrellas.

TANGENTES Alberto Rojo

Nostalgias santiagueñas, La del sombrero, Ni sí ni no, La canción que jamás olvidé, Las niñas viejas de Mala Mala, La tempranera, Duchamp, Florcita diferente, Amaicha, El arco del adiós, Chacarera decafónica, El destello, Cielo del sur (Acqua Records).

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