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Defensora infatigable de la prensa libre

Diana J. de Massot ejerció un liderazgo natural

Jueves 27 de agosto de 2009
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Diana Julio de Massot, quien falleció en Buenos Aires luego de una larga enfermedad, fue una de las figuras más combativas y consecuentes con sus ideas de la prensa argentina del último medio siglo.

Con sólo 27 años, asumió en 1956 la conducción del diario La Nueva Provincia , fundado por su abuelo, Enrique Julio. Bajo la dirección de la señora de Massot, el tradicional diario bahiense no sólo preservó el carácter doctrinario con el que estaba consustanciado, sino que además abrió paso, como portaestandarte de una empresa periodística de familia, a la expansión por la que gravitaría en el mundo de la radiodifusión, de la televisión y de servicios de comunicación complementarios. Esa gravitación llegó a extenderse a otras partes del interior del país, hasta alcanzar Chile y Brasil.

La Nueva Provincia había sido clausurada en 1950 por el peronismo. Año fatídico aquel para la prensa independiente argentina, como que en un solo día más de cien periódicos corrieron igual suerte por disposición inapelable de la comisión presidida por el diputado peronista José Visca. En el caso de La Nueva Provincia , el silenciamiento se prolongó hasta la revolución que abatió aquel régimen, en septiembre de 1955.

Una vez recuperado por sus legítimos propietarios, el diario fue, al poco tiempo, núcleo central de un grupo periodístico que crecería, a partir de 1958, con la incorporación de la radio de amplitud modulada LU2 Bahía Blanca y, más tarde, de LU80 Canal 9, una de las primeras televisoras privadas del país.

La señora de Massot participó en 1959 de la fundación de la Asociación de Radiodifusoras Privadas Argentinas (ARPA), cuyo consejo directivo integró por varios períodos. También participó de la asamblea fundacional de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), en 1962. Intervino activamente en los cuerpos ejecutivos de esta organización hasta 1970 y otro tanto ocurrió, por diez años más, con su actuación en la Junta de Directores de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

Fue destinataria de importantes distinciones, como el premio María Moors Cabot, de la Universidad de Columbia, por sus "distinguidas contribuciones periodísticas al progreso de la cooperación interamericana". A raíz de un grave accidente automovilístico, se vio forzada en 1995 a retirarse de la conducción de La Nueva Provincia , a la que volvió cuatro años después, como directora honoraria. Fue una mujer de coraje ampliamente reconocido.

Pesó, de todos modos, hasta la desaparición el liderazgo natural que ejerció en uno de los diarios que con mayor decisión enfrentaron siempre a los gobiernos populistas y, durante la Guerra Fría, a las más diversas manifestaciones del marxismo, entre ellas los movimientos subversivos alentados en América latina por el totalitarismo castrista. Durante los años de fuerte influencia militar en las decisiones políticas argentinas, La Nueva Provincia constituyó el periódico de lectura insoslayable para conocer el pensamiento dominante en la Armada y, sobre todo, en el ámbito naval de Puerto Belgrano, Bahía Blanca y su zona de influencia.

Había nacido el 14 de diciembre de 1928.

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