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LA NACION
Viernes 28 de agosto de 2009
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Esta es una receta para impacientes. No pienso criticar a quienes padecen esa condición. Es un calvario, y lo sé porque formo parte del club. Mientras para mucha gente todos los minutos son más o menos iguales, para uno, inquieto de alma, el tiempo que le lleva a una computadora arrancar pertenece a un marco de referencia post-newtoniano. Diré más: a veces siento que envejezco mientras se inicia la PC.

Si alguna vez escribo un libro de memorias, dejaré en blanco todas las páginas de un capítulo, para representar esas semanas, quiero decir minutos, que lleva aplicar un efecto de sonido, abrir Facebook o compactar mis carpetas personales en Outlook .

Nosotros, los impacientes, querríamos tener acceso instantáneo a todos los recursos del equipo y de la red. Un nanosegundo de más al conectarnos al chat nos da tiempo para intentar abrir otros cuatro programas. ¡Después de todo, si la luz recorre 30 centímetros en ese milmillonésimo de segundo, cómo no aprovecharlo!

Tenemos constantemente la sensación de que la PC está por colgarse. Cada demora infinitesimal, esas que sólo sirven para medir la vida media de los quarks o la disparidad horaria relativista entre las naves espaciales y la Tierra, nos lleva a colocar el dedo sobre el botón de Reset, seguros de que el sistema ya ha tardado demasiado para que se trate de algo normal .

Si cargar un sitio Web lleva más tiempo que encender un velador, exclamamos iracundos: "¡Otra vez me quedé sin Internet!"

Reiniciar luego de instalar actualizaciones es para nosotros, los impacientes, un trance tan amargo que requiere psicoterapia.

En nuestro mundo, el overclocking se nos cobra aparte, en la factura de la luz. Y no vemos el día en que aparezcan microprocesadores tan potentes como para requerir un disyuntor integrado y refrigeración por helio líquido.

El impaciente de ley compra sólo aire acondicionado frío. No necesita calefacción. Su computadora disipa tanto calor que puede andar en remera dentro de su casa en pleno invierno. Con las ventanas abiertas.

Pero nunca alcanza. La literatura médica no explica cómo sobrevivimos a computadoras sin disco duro, chips que operaban a 12 MHz (sí, megahertz) y 640 KB (sí, kilobytes) de RAM. Se dice que hay sociedades secretas de veteranos gurúes informáticos que admiten nuevos miembros sólo si prueban que son capaces de instalar OS/2 Warp desde sus trece diskettes. Dos veces seguidas. Qué sádicos.

Impaciente se nace. El niño que, de adulto, sobrecargará computadoras con 84 GB de memoria y procesadores de 24 núcleos a 16 GHz es el mismo que antes de dormirse no solicita un cuento, sino una minuta. Bueno, todos los niños son impacientes, pero si aprende a tamborilear los dedos antes de hablar será de los nuestros en el futuro. Y pobre de la computadora que le toque en suerte.

Volcó en la curva

Aunque la inmensa mayoría de los seres humanos rara vez lleva su computadora hasta el límite, esos límites existen, y los sistemas operativos son bastante poco tolerantes cuando los sobrepasamos.

Como un corredor de Fórmula 1 o un piloto de combate, el impaciente empuja el hardware y el software justo hasta el punto de ruptura. No está ni bien ni mal. Es lo que es. "¿Qué tiene de malo -me preguntaba una persona hace poco- estar copiando un DVD mientras reviso mi Outlook (1,5 GB de mails), miro la Web (56 pestañas de Firefox), guardo un documento de Illustrator (de 159 MB) y renderizo un video (de 3 horas) con Premiere ? ¡Es una computadora, tiene que soportar!" Me lo decía por chat, mientras posiblemente conversaba con otras veinte personas. Un chat del que regularmente desaparece para volver con la misma excusa: "Se me colgó todo". ¡Ya lo creo! De hecho, eso no tiene nada de raro. Lo sorprendente es que en el interior de su máquina no se haya iniciado una reacción termonuclear espontánea.

El técnico bienintencionado le dará consejos de uso sanos y del todo razonables. No sirve para nada. Es como decirle a Schumacher que baje un cambio. No está en sus genes.

Mi receta, por lo tanto, no incluirá tales tips. Alguna vez los publiqué, si mi memoria no falla. Sirven para el impaciente promedio, pero no para el kamikaze del mouse, el Mika Häkkinen del multithreading. En estos casos extremos, hay que tomar medidas extremas.

Igual que no es posible doblar un auto más allá de cierta velocidad sin volcar, o realizar un giro más cerrado que el que se especifica para cada velocidad y altitud en cada avión, de la misma forma que poner un contenedor de 33 toneladas en el portaequipajes del coche causaría una catástrofe, en informática hay restricciones concretas. El impaciente, desde luego, las ignora con total desparpajo. Pero existen.

Está bien, ¿pero cuáles son esos límites físicos?

Random Access Massacre

Todo lo que haga en la máquina consumirá memoria física, esa que está en los chips insertados en el motherboard y que va de 512 MB a 2 GB de promedio hoy.

En general asociamos el uso de memoria de forma estática con cada programa. Por ejemplo, el Word consume tanto. En realidad, es más complicado. Los documentos, sobre todo los de imagen, video y sonido, hacen que los programas se disparen a la estratosfera de la RAM.

Un caso concreto: el organizador y editor de fotos XnView ( www.xnview.com ) usa 2,2 MB de RAM. No es nada. ¡Tenemos mil veces más memoria en la PC!

Sí, pero aguarde. Abramos un JPG de 1 MB. La lógica más elemental dicta que el XnView pasará a utilizar 3 MB de RAM. Error. Se irá a 48 MB. Y esto es perfectamente natural. El tamaño en disco es el de la imagen comprimida.

Ahora, ¿acaso el castigador de computadoras se contenta con abrir una (1) imagen en XnView ? Ja. ¡Ni en sueños! Al menos, una docena. Hagamos la prueba. Con doce JPG de 1 MB el consumo de RAM del XnView trepa a medio giga. Sumado a los otros 500 GB que usan Windows y un par de aplicaciones más, ya se nos fue 1 GB de RAM. Y lo único que estamos haciendo es mirar unas fotitos.

En el entorno laboral es muy probable que esos JPEG no ocupen 1 MB en disco, sino 4. Hice la prueba. El XnView llevó su uso de memoria a más de 1 GB y, por razones que enseguida explicaré, dejó de responder durante alrededor de tres minutos. En la mente del impaciente, esto equivale a unas cuatro semanas. Por si fuera poco, todas las demás aplicaciones empezaron a responder morosamente, y para sumar al insulto la humillación, al XnView le llevó casi un minuto devolver ese giga de RAM.

Un minuto, ¡una vida!

Daño colateral

Daño colateral

Es público y notorio que el inquieto tiende a ser muy productivo. ¡Hay tanto que hacer y tan poco tiempo! Así que jamás se contentará con editar fotos. A la vez estará con una presentación que contiene docenas de imágenes y sonidos, un navegador con todos esos sitios Web que apenas tiene tiempo de leer, el Outlook , la VPN, el cliente de Twitter y el chat; el Messenger consume 15 MB. No es mucho. Mientras no tengamos muchas conversaciones abiertas a la vez. Ahí empieza a subir, progresivamente. Y puede ser que no devuelva todo lo que usó. El Firefox , por ejemplo, es un experto en quedarse con los vueltos.

Hay un efecto adicional que se produce al agotar la memoria física del equipo, y para entenderlo hay que comprender, al menos en parte, qué es lo que hace una computadora cuando se queda sin RAM.

Repito: todos los procesos de una computadora necesitan memoria física. No hay opciones para esto. No hay sustituciones. Sin embargo, una PC no deja de funcionar si agota su RAM, y al impaciente esto no sólo le ocurre a menudo, sino que es el estado normal de operación de sus máquinas. Por el contrario, llegado el punto en el que ya no hay más RAM disponible, la computadora empieza a liberar espacio en la memoria. ¿Cómo hace esto? Todo este asunto es extremadamente complejo, pero -simplificándolo mucho- funciona así: manda al disco rígido fragmentos de memoria de programas que no estén siendo usados en ese momento; esos fragmentos se llaman páginas y el proceso paginar .

Es como tener un ropero pequeño. Cada verano ponemos en la cochera la ropa de invierno. Y viceversa cuando llega el frío. Lleva tiempo. En las computadoras es igual, porque los discos son mucho más lentos que la memoria electrónica. Cientos de miles de veces más lentos.

Por eso, cuando queremos regresar al browser que hace un rato no usábamos la pantalla tarda en dibujarse y la aplicación parece un elefante con artritis haciendo Pilates. Si miramos el gabinete, observamos que el disco duro trabaja como loco. Adivine qué está haciendo. Por supuesto, está pasando alguna otra cosa de la memoria al disco duro para hacerle lugar al browser, que a su vez debe pasar del disco a la memoria.

Una pesadilla que, como anticipé, tiene un segundo efecto secundario. Cuando una sola aplicación devora mucha RAM, como antes el XnView , las demás también quedan afectadas. Cuando cerremos el XnView , Windows no irá devolviéndole a cada programa la memoria que le pidió prestada. Todas las aplicaciones tardarán en dibujarse y responder.

Le lleva un rato a la computadora reponerse de un abuso de RAM, pero para entonces el impaciente ya ha perpetrado doce veces el mismo exceso.

Tuneado para correr

Esto no se resuelve solamente poniendo más RAM, aunque, sin duda, ayuda mucho. Pero para el Increíble Hulk de las computadoras, para el T. Rex informático toda la RAM del mundo no alcanzaría. Así que hay que adoptar algunas medidas adicionales.

Primero, sí, instale toda la RAM que pueda pagar.

Segundo, si hay dos unidades de disco, coloque el archivo de paginación en el que no tiene instalado Windows. Recuerde elegir otra unidad física de disco, no simplemente otra partición en la misma unidad.

Luego vaya a Mi PC> Propiedades> Opciones avanzadas> Rendimiento> Opciones avanzadas> Memoria virtual y cree un archivo de paginación con un tamaño de entre 1,5 y 2 veces la cantidad de RAM instalada. Establezca el tamaño mínimo igual al máximo.

Tercero, mantenga desfragmentados los discos duros. Puede programarlo como tarea en Panel de control> Tareas programadas y olvidarse del tema.

Cuarto, evite llenar el disco hasta que casi no le queda espacio libre. Si hace esto y además los archivos están muy fragmentados, el tiempo de paginación se irá a las nubes, y eventualmente puede fallar. Si está ocupando más del 75% del disco, es hora de liberar espacio o comprar otra unidad.

Nitro

Si todo esto no ayuda, entonces el castigo que está aplicándole al sistema es casi criminal. Dicho simple: usted tiene una vida informática peligrosa. Así que es momento de tomar medidas riesgosas. Lo que sigue es sólo para el acróbata sin red de la computación, el equilibrista de altura, el escalador libre de los riscos digitales. Tal como sale de fábrica, XP administra bien la memoria para aplicaciones de Escritorio; si usted está satisfecho con el rendimiento de su máquina, no necesita ir más allá de este párrafo.

Pero si vive al borde y tiene 1,5 GB o más de RAM y sabe cómo editar el Registro sin causar estragos, cambie estos dos parámetros, clásicos y bien conocidos entre los ajustes finos de Windows:

DisablePagingExecutive

LargeSystemCache

Se encuentran en:

HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\CurrentControlSet\Control\Session Manager\Memory Management

De forma predeterminada tienen valor 0. Páselos a 1.

En mis pruebas, el mismo ejercicio que antes le tomó al XnView tres minutos para cargar y otro minuto para devolver la memoria, luego de los cambios demandó menos de 15 segundos para abrir las imágenes y unos 5 para devolver la RAM (después de un reinicio, claro). Lo probé también en Vista y 7. Con un Pentium 4 a 2,8 GHz y 1,5 GB de RAM, abrió 91 JPG de entre 80 y 700 KB en 1 minuto y devolvió la RAM en 30 segundos. En un Core 2 Duo con 2 GB de RAM abrí 300 JPG de las mismas dimensiones sin colapsar el equipo y en cosa de un minuto y medio.

Por supuesto, tras forzar las cosas logré poner ambos equipos de rodillas. Ningún ajuste es suficiente, si lo que usted necesita es una supercomputadoras de 600 millones de dólares.

DisablePagingExecutive establece si se paginarán al disco el núcleo del sistema ( ntoskrnl.exe ) y los drivers en modo núcleo y en modo usuario cuando no se los usa. El valor 1 evita que sean paginados y, en teoría, Windows se vuelve un poco más ágil en condiciones de uso intensivo. Es relativamente seguro. Aquí, la información de Microsoft al respecto: technet.microsoft.com/en-us/library/cc757875(WS.10).aspx

LargeSystemCache puede traer problemas, algunos serios. Evite activar LargeSystemCache en notebooks y en PC con placas de video que usan la RAM común en lugar de su propia memoria. Nunca use este ajuste en equipos con poca memoria RAM; no menos de 2 GB, diría. Aquí la información de Microsoft sobre este ajuste: technet.microsoft.com/en-us/library/cc784562(WS.10).aspx

Una vez que haya inyectado nitro en el carburador de computadora, sepa que todo puede explotar. LargeSystemCache , aunque lo he probado sin problemas, puede producir pantallas azules, cuelgues y hasta que XP se niegue a arrancar. Cada PC es un mundo aparte. Queda debidamente advertido, pues.

Los primeros consejos están recomendados para cualquier usuario, y sobre todo para el impaciente incurable. Los ajustes del Registro son para quienes cada día van a la batalla con su equipo, y en la guerra y en el amor todo vale, ya se sabe. Estos ajustes pueden darle, si no una bala mágica, un empuje adicional y algo de velocidad suplementaria.

Si todo falla, no será la primera vez que tenga que reinstalar todo, y un moretón más no tiene importancia.

Pero haga un backup antes.

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