Un reto a los "demorados" con sabor a revancha
Fueron tres interrupciones en su breve discurso de bienvenida. Cristina Kirchner levantó la cabeza, detuvo su parlamento y, en medio del silencio, saludó a cada uno con una sonrisa amplia y una frase amable.
"Buenos días señor presidente Lula. Bienvenido a la Argentina, bienvenido a Bariloche", le dijo a su par brasileño.
La escena se repitió dos veces más: primero con el colombiano Álvaro Uribe, sobre quien estuvieron puestas todas las miradas de la cumbre, y luego con el venezolano Hugo Chávez, quien, cuando le tocó hablar, culpó a Lula por su impuntualidad.
Los "retos" de la Presidenta parecieron un intento por dejar en evidencia que no es la única que llega tarde a las cumbres. Es que sus antecedentes en la materia no son los mejores.
Largo historial. La última vez que la Unasur se reunió en Quito, a fines de julio pasado, fue la última en ocupar su lugar en el recinto en el que deliberaron los presidentes, media hora después que el resto. Ese día, sus explicaciones fueron, al menos, llamativas.
"Yo llegué a las 9, hora que mi canciller me había informado que teníamos que iniciar", comenzó. Jorge Taiana la miraba serio, sentado a su izquierda. "Digo esto porque con esa misoginia que cunde, muchas veces se informa de la llegada tarde de una presidenta. Me ha tocado asistir a tres cumbres internacionales en las que hubo hombres que llegaron tarde y tuvimos que esperarlos media hora, pero nadie dio cuenta de esa noticia", comparó, visiblemente molesta.
Aquella demora se sumó a otras. Algunos de ellos: en febrero pasado, la jefa del Estado tuvo múltiples retrasos en su visita a Madrid, entre ellos, la demora de 40 minutos para llegar a la cena de gala ofrecida por el rey Juan Carlos.
En noviembre del año pasado llegó tarde a la foto de familia de la cumbre del G-20. Cuando los otros 21 presidentes terminaron de posar para el retrato que iba a quedar en la historia y empezaban a dirigirse hacia la sala de deliberaciones, alguien les hizo notar que faltaba ella.
Con paso rápido y gestos de disculpas, la Presidenta apareció en la escena y todos sus colegas, entre sonrisas y alguna mueca de fastidio, volvieron a subir las escaleras y a ubicarse en sus sitios para repetir la foto.
También en mayo de 2008 demoró al resto. Fue en la Cumbre de América latina y la Unión Europea que se realizó en Perú. Las fotos de aquel día muestran a la Presidenta con las palmas juntas, en señal de pedir perdón. La demora había respondido a una inesperada llamada al celular, en pleno conflicto con el campo. .

