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Vidas de emprendedores

Piensan, concretan, generan empleo, crean riqueza. A pesar de las crisis, la cultura emprendedora es cada vez más fuerte en el país. En esta nota, un puñado de protagonistas que son ejemplo para otros

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LA NACION
Domingo 13 de septiembre de 2009

Cada vez que prendía la tele se enojaba. Mucho.

No porque la programación fuera mala. Eso, aparte. No. Era otra cosa.

Se enojaba porque veía cómo en la pantalla una modelo invariablemente rubia sonreía a cámara, en una posición difícil de mantener, mientras el locutor describía al detalle la faja que ella calzaba en la cintura y que la haría bajar de peso en menos de un parpadeo. La rubia sonreía y vibraba enchufada a la pared; el locutor, con lejano acento caribeño, invitaba a comprar "ya".

Andy Freire, Presidente de Endeavor
Andy Freire, Presidente de Endeavor. Foto: Verónica Iglesia

¿Por qué se enojaba él, Néstor? Porque, como siempre, se le había ocurrido a otro y no a él vender esa cosa "indispensable".

El y otros millones de Néstores en el mundo (y muy particularmente en la Argentina) sospechan que tienen mala suerte y poca plata (las dos cosas van siempre de la mano) porque todo lo que da ganancias se les ocurre a otros.

Error. Error. Eso no es verdad.

Andy Freire y Santiago Bilinkis ríen de esos ejemplos. También festeja Alejandro Mashad.

¿Quiénes son? Emprendedores. Hombres que sí tuvieron ideas, que sí se animaron a ponerlas en práctica, que sí viven del trabajo, que no tuvieron que salir a buscar al "hombre de negocios que pusiera el capital inicial", y que hoy integran Endeavor Argentina, la fundación global que promueve el emprendedorismo y que cada vez cuenta con más exitosos entre sus filas.

Hagamos las presentaciones formales: Freire y Bilinkis son presidente y vicepresidente, respectivamente. Mashad es el director ejecutivo de Endeavor Argentina.

"Lo que nosotros hacemos es acercar las partes, ayudar a los que tienen ideas, a los que quieren emprender algo y les falta ese espaldarazo –dice Mashad–. Los conectamos. Porque un país con una cultura emprendedora es un país al que le va mejor. Nosotros sabemos que hay personas en constante búsqueda de oportunidades, que no le tiene miedo al riesgo y que no sólo quieren tener plata en los bolsillos, sino también ayudar al país, y que no se plantean si lo que les gusta es buen o mal negocio."

"Fijate: en los últimos diez años, el 90 por ciento de los nuevos puestos de trabajo en los Estados Unidos y el 80 por ciento en China provienen de nuevos proyectos emprendedores –agrega Freire–. Y no es un dato menor. Porque, en general, la gente emprende por necesidad, no por dinero."

Bilinkis, socio de Freire en Officenet, la primera empresa en el país que empezó a vender productos de oficina por catálogo y por Internet, también se entusiasma: "Nosotros sabemos que el contexto es difícil, pero hay que hacer una cultura emprendedora. Te cuento un caso, el de Félix Brunato. Este hombre siempre quiso fabricar chocolates exóticos, con gusto a roquefort, a curry. Con la ayuda de Endeavor, lo empezó a los 83 años. Y le va estupendo".

Los números hablan

En su libro Pasión por emprender Andy Freire cuenta que, según una estadística de la Global Entrepreneurship Monitor -que en la Argentina realiza el IAE, la Escuela de Negocios de la Universidad Austral-, si se considera el porcentaje de la población económicamente activa que se dedica a emprender, varios países de América Latina se encuentran en los primeros puestos del ranking mundial. De hecho, la Argentina ocupa el séptimo puesto, dado que uno de cada 7 argentinos está involucrado en algún tipo de actividad emprendedora.

La compulsa revela que en Chile, Argentina, Brasil y México más del 20 por ciento de la población activa está dedicada a nuevos emprendimientos. "Pero cuando se evalúa la tasa de éxito de esos proyectos luego de los primeros cuatro años, todos los países de la región aparecen entre los últimos puestos, con los peores resultados. Eso es porque falta capacitación, porque alguien tiene miedo de que le copien las ideas, porque se enamora del producto pero no mira al futuro..."

"Hace 10 años nadie hablaba de los emprendedores en la Argentina. Endeavor fue la organización que comenzó a hablar de la importancia de los emprendedores en el desarrollo de un país, como un grupo con necesidades comunes que es necesario atender a través de la generación de ecosistemas de apoyo. Así, los emprendedores de alto impacto, esos que piensan en grande, generan trabajo y riqueza, y son modelo e inspiración para otros, son generadores de cambios económicos, sociales y culturales clave para el futuro de cualquier nación", se enorgullece Mashad.

Ejemplos de estos emprendedores son Guillermo Casarotti, quien junto a una de las mejores narices del mundo, Inés Berton, creó la marca de té Inti Zen, que desde nuestro país exportan valor agregado al mundo. O Gabo Nazar, fundador de Cardón, quien basado en el concepto de argentinidad aplicado a la indumentaria ha tapizado el país con más de 100 franquicias y está comenzando el proceso de internacionalización. Y todos, todos, pasaron por Endeavor.

Y cumplieron con las once condiciones del buen emprendedor: emancipación, moderación en la ambición del dinero, pasión, resultados, espiritualidad, novicio, disfrute del camino, éxitos compartidos, determinación, optimismo y sueños, y responsabilidad incondicional (nótese que con la letra inicial de cada palabra se forma el vocablo "emprendedor").

Ejemplos para imitar

"La Argentina es el mejor país del mundo para emprender. Uno no tiene que anteponer las condiciones favorables o no de un pais. Emprender está por encima de eso, y un emprendedor busca oportunidades: esas oportunidades están más allá de las crisis, de la inflación, de la crisis del campo, de la estatización de las empresas o del dólar a un peso o a cuatro."

El que habla es Esteban Wolf, CEO y fundador de Progen, "la primera droguería nacional de servicios de medicamentos genéricos del país". Y cuenta: "Todos los días llegamos a más de 4500 farmacias, desde Jujuy hasta Tierra del Fuego".

Wolf asegura: "En el 90% de los casos nuestras ideas no resultan como las imaginamos: no vendemos las cifras que queríamos, no somos millonarios a los 6 meses y nos encontramos gastando el doble de lo que presupuestamos. Como si esto fuera poco, involucramos a nuestras familias y amigos. Lo más importante es parar la pelota, sentarse, pensar, rever todos los pasos que dimos, corregir errores y volver a empezar".

Cuando uno emprende, cuenta Wolf, "su primera acción es involucrar a quienes lo rodean". Por eso, "nuestra primera y mayor responsabilidad es con ellos, poder satisfacer las expectativas que creamos, lo que da como resultado riqueza personal. Segundo, está la responsabilidad con la sociedad: un emprendedor crea riqueza generando fuentes de trabajo, sea ese emprendimiento solidario o económico, cooperativo o empresarial. En tercer lugar, responsabilidad para con el Estado, ya que todo emprendedor debe hacer que su emprendimiento, desde su plan de negocios, pague sus impuestos, independientemente de cuán efectivo sea el Estado con la administración de los mismos".

Lo que no entienden los gobiernos, dice Wolf, es que el 95% de las fuentes de trabajo de nuestro país son generadas por pymes, creadas y fundadas por emprendedores. Entonces, "¿cómo no hacer foco en las empresas que generan el verdadero trabajo que motoriza nuestra economía? Deberíamos tener políticas flexibles para la creación de nuevas compañías. La ayuda del Estado va mucho más allá del crédito".

Patricio Miranda es, junto con Rodolfo Montes de Oca, dueño de Zott, una empresa argentina que diseña y produce desarrollos promocionales de grandes compañías nacionales, latinoamericanas y multinacionales. LNR le pregunta si es fácil ser un emprendedor en la Argentina.

"La verdad es que no -dice Miranda, con un pie en el avión que lo llevará a Europa-. Lamentablemente, uno tiene que preocuparse por un montón de factores ajenos al negocio, y muchas veces eso te demanda tiempo y desplaza el objetivo real de tu negocio. En cuanto a los primeros problemas con los que tuvimos que enfrentarnos cuando comenzamos con el negocio, debo decir que lo nuestro fue bastante raro, porque durante cinco años nos habíamos dedicado a la pintura -no de cuadros, precisamente: pintábamos piletas, casas...-, y de un día para el otro comenzamos a desarrollar la industria gráfica. De modo que el primer desafío fue aprender algo de lo que no teníamos ni idea. El segundo problema fue conseguir dinero para que nos ayudaran a financiar parte del emprendimiento -dinero que nunca llegó- y el tercero, los contactos para poder desarrollar el negocio."

¿Cómo hicieron? Ellos mismos cuentan que la empresa la crearon en 1992 (eran compañeros de colegio). "Aunque desde 1985 somos socios en diferentes emprendimientos. Hasta que la hermana de Rodolfo (Montes de Oca) le mandó de regalo desde España una agenda, que se convirtió en el primer producto de Zott: lo que hoy se conoce como la agenda Zott. En forma paralela -sigue Miranda- comenzamos otros proyectos con empresas, pero fue McDonald´s la que confió en nosotros y nos eligió para desarrollarle y producirle los cumpleaños en la Argentina."

Con el tiempo, los muchachos de entonces crecieron en toda Latinoamérica y apuntaron a los Estados Unidos y Europa, donde ya están instalados. Hoy tienen 160 empleados, abastecen a más de 35 países alrededor del mundo y contrataron a profesionales altamente capacitados para cubrir toda la cadena productiva.

"Para nosotros -finaliza Miranda-, ser emprendedor es genial, es estar convencido de lo que uno quiere, y está dispuesto a dar lo mejor para lograrlo. Es despertarse todos los días sabiendo que va a tener que luchar con cientos de problemas y que eso no lo va a detener, no lo va a amedrentar ni a desanimar."

Pero como la alegría no es sólo brasileña ni los emprendedores son únicamente hombres, viene ahora un ejemplo femenino: Trinidad Vergara y Lidia María Riba, dos mujeres que les demostraron a todos que los libros no muerden. Ellas, que saben que todo es posible, crearon una editorial dedicada al libro regalo, y actualmente tienen tres sedes (México, Brasil y Argentina). Editan sus producciones en castellano y en portugués. Además, Vergara y Riba pelean año a año por un lugar mejor en la afamada Feria del Libro porque, insisten, "les dan los mejores lugares a los grandes..."

"Ser emprendedor acá es más fácil que en otros países, por varios motivos. En primer lugar -dice Vergara-, los argentinos somos un pueblo con mentalidad emprendedora: creativos, audaces, innovadores, solucionadores, capaces de milagros... Nosotros no funcionamos institucionalmente, pero el mundo privado está lleno de gente con talento y agallas que desarrolla proyectos estupendos en los escenarios más inverosímiles. Y ése es el marco ideal para emprender. Por el lado negativo, falta un horizonte de mediano plazo para planificar con más confianza. La economía y la política son demasiado inestables, y los emprendimientos deben destinar una buena parte de su energía y creatividad a sobrevivir a la inestabilidad, en lugar de destinarlas al crecimiento de su proyecto."

Riba cuenta que la demanda de libros superaba constantemente la capacidad de respuesta que tenía la empresa: "El primer mes de facturación ofrecimos cuatro libros, de los que habíamos impreso una tirada mínima de 3000 ejemplares de cada uno. A los dos meses mandamos imprimir otros cuatro libros nuevos, pero esta vez tuvimos que hacer 6000 de cada uno. Dos meses después, volvimos a imprenta, con dos títulos nuevos y la reimpresión de dos de los primeros, y las tiradas fueron de 8000 de cada uno. Seguimos yendo a imprenta cada dos meses -recuerda-, saltando a 10.000 y luego a 12.000 por título. De esta cifra no bajamos más. Esta demanda exponencial nos obligaba a destinar fondos a esta producción mucho mayor. Afortunadamente, nuestro ángel inversor nos acompañó porque, aunque los libros estaban pedidos, había que esperar hasta cobrar".

Cuando LNR escucha estos ejemplos se pregunta y les pregunta si emprender un proyecto crea responsabilidad. Todos responden que sí.

"Al comienzo no tenés empleados, luego tenés uno, luego tres. Aguantás bastante con muy poca gente, y después, como vas creciendo, necesitás más estructura... y más gente. V&R tiene más de 70 empleados, y más de 30 personas que trabajan free lance para nosotros (editores, traductores, diseñadores, ilustradores, fotógrafos, vendedores). De sólo pensarlo, te hace sentir el peso de la responsabilidad por un proyecto que da trabajo y futuro a tanta gente."

También crea una responsabilidad social por un producto que afecta la vida de la gente. "En nuestro caso, buscamos concretamente que nuestros libros hagan bien, que sus contenidos lleven mensajes positivos, y mantener este objetivo en el tiempo es también una responsabilidad", finaliza Vergara.

En el mundo emprendedor

Globant es una compañía argentina líder en el mundo en la creación de productos de software innovadores para audiencias globales. Esta empresa desarrolla software de alta complejidad, al que suma un fuerte valor agregado a través de sus estudios creativos y sus laboratorios de innovación, que resulta en productos altamente escalables, usables e innovadores para los usuarios.

La empresa fue fundada en 2003 y nunca paró de crecer; hoy en día tiene un equipo de más de 1200 profesionales y oficinas en Buenos Aires, Tandil, La Plata, Córdoba, Rosario, México DF, Santiago de Chile, Bogotá, Londres, Boston y Palo Alto. Entre sus principales clientes se cuentan firmas de la talla de Google, Electronic Arts, Yahoo, las redes sociales Orkut y Linkedin, J. Walter Thompson, Coca-Cola, EMC2, Sabre y Lastminute, entre otras.

Sí, y ahora estos socios de Globant, Martín Migoya, Guibert Englebienne, Martín Umarán y Néstor Nocetti, se preparan para cotizar en la bolsa norteamericana.

Y como siempre ocurre en estos casos, todo comenzó en un bar. "La idea de formar una gran compañía global de origen argentino era atractiva y difícil. Nuestro foco estaba exclusivamente puesto en Estados Unidos y el Reino Unido. Conseguir clientes ahí, desarrollar una logística que nos permitiera estar cerca de ellos, crear una cultura corporativa innovadora y hacer crecer el equipo, fueron algunos de los desafíos con los que nos encontramos. Tal vez sea sorprendente no nombrar la financiación. Comenzamos con 5000 dólares y al día de hoy seguimos reinvirtiendo cada dólar en Globant, porque nuestro foco está puesto en el largo plazo. Hoy, a seis años de fundar la compañía, somos el primer exportador de tecnología de la Argentina, con 1200 empleados, y jamás obtuvimos un crédito. Nuestro sistema financiero no está preparado para ayudar a los emprendedores. Este es el principal inconveniente a la hora de emprender. Pero, de vuelta, no busquemos excusas, empecemos poco a poco, y empresas interesantes saldrán a la luz", dice Englebienne.

-¿Qué significa ser un emprendedor?

-Tener un sueño y armar un equipo para compartirlo y hacerlo realidad. 

-¿Crea alguna responsabilidad?  

-Puff, montones. Con clientes, empleados, proveedores, el medio ambiente y nuestra sociedad, por nombrar algunos. La lista es enorme, pero me gustaría resaltar la importancia de liderar a tu equipo, creando una cultura de trabajo que permita crecer, a cada miembro y a nuestro país, al crear oportunidades para nuestra gente, y fomentando una práctica de negocios meritocrática y libre de corrupción. Creo que si vemos más empresas promoviendo estas prácticas estaremos mejorando nuestro país. 

-¿Qué medidas son necesarias desde el gobierno para que los emprendedores tengan oportunidades?

-Es indispensable tener reglas claras, atraer inversiones y ser competitivos a escala global. Que nuestros funcionarios viajen, que nuestra gente estudie en el exterior y vuelva. En un mundo como el de hoy, lo que vale es el conocimiento. A la Argentina le juega en contra el hecho de ser un país rico en recursos naturales, lo que lleva a que dilapide oportunidades. Otros países -como Israel- no tienen nada, y esto los llevó a focalizarse en el conocimiento. Hoy tienen la mayor cantidad de ingenieros per cápita y el mejor ambiente de venture capital luego de Silicon Valley. En este año de crisis, Globant recluta en los Estados Unidos ejecutivos con experiencia para hacernos cada vez más competitivos. También buscamos adquirir empresas fuera del país aprovechando esta oportunidad. No hay que dormirse, y el país debe hacer lo mismo.

-¿Qué les reclamaría a las autoridades para que se facilite la acción de los emprendedores?

-La mayor cantidad de emprendimientos los veo hoy en tecnología y servicios. Ambas industrias son de bienes intangibles. Es necesario tener un sistema financiero que los apoye y leyes que promuevan la creación de empresas, con beneficios de fácil acceso. Por otro lado, específicamente para la industria IT, sería esencial realizar una modificación menor a la actual ley de software, para que pueda dar una ayuda completa a las empresas que realizan exportaciones. Hoy por hoy, de la manera en que está reglamentada, no permite que los exportadores podamos hacer realidad más de la mitad de los beneficios que ofrece. La Cámara de Empresas de Software y Servicios informáticos (Cessi) ya ha planteado estas mejoras y entendemos que en el Gobierno hay pleno apoyo para que esto avance. Sólo resta que se haga realidad en el Congreso.

Más datos: www.endeavor.org.ar

Una fundación con empuje

Fue la primera organización que en la Argentina comenzó con el apoyo al mundo emprendedor, y hoy es referente en el tema en nuestro país. Endeavor se define como una organización que "libera el potencial de los emprendedores en la Argentina. Emprendedores exitosos generan trabajo, riqueza, son fuente de innovación y sirven como modelo para inspirar a otros".

Identificar emprendedores de alto impacto y proveerles apoyo estratégico para ayudarlos a llevar sus compañías al siguiente nivel es un gran objetivo. Además, articula y promueve el desarrollo de ecosistemas de apoyo masivo a emprendedores en todo el país.

Durante diez años, en los que obtuvo prestigio y reconocimiento, fue presidida por Eduardo Elsztain. Andy Freire, su nuevo presidente, que conoce por experiencia propia todo el ciclo de vida del emprendedor y hoy se desempeña como empresario, se propone seguir en el camino del crecimiento, "con visión estratégica, liderazgo, networking y motivación".

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