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Cuando las pasiones son contagiosas

Mirta Busnelli volvió al teatro; su hija, Ana Pauls, y su hermana, Amanda Busnelli comparten elenco

Miércoles 16 de septiembre de 2009
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Por Paula Gingins De la Redacción de LA NACION

Es una anfitriona cálida y organizada. En una tarde lluviosa, recibe en el living de su casa a su hermana y a su sobrina, y ese espacio contrasta con sus colores el gris de la calle, porque ella acompaña la visita con un termo de café, otro de té, jugo de naranja y galletitas de chocolate.

Las dos mujeres aplauden el variado recibimiento y se sientan cómodamente en uno de los sillones. Podría ser cualquier reunión familiar, aunque las protagonistas del encuentro son las actrices Mirta Busnelli, su hija, Ana Pauls, y la anfitriona, Amanda Busnelli.

Foto: LA NACION / Rodrigo Néspolo

La excusa de la reunión es la entrevista con LA NACION, pero resulta evidente que estas mujeres disfrutan de los momentos compartidos, y lo manifiestan cuando se ríen, se abrazan, se festejan los chistes y recuerdan situaciones divertidas.

Mucho de esto está directamente relacionado con la profesión que eligieron: Mirta, tal vez las más famosa, estrenó Hasta que la muerte nos separe ; Ana y Amanda comparten elenco en Rosa mística , donde Ana encarna a Rosa, la hija de Inés, el personaje que interpreta Amanda (su tía en la realidad).

Después de Los exitosos Pells , Mirta, habituada a desarrollarse en varias disciplinas, tuvo que decidir entre algunas propuestas que le resultaran estimulantes. El teatro definitivamente lo es para ella, y si bien resulta casi imposible enumerar la diversidad de obras en las que participó, algunas fueron La casa de Bernarda Alba , Nunca estuviste tan adorable y Los padres terribles , entre muchísimas otras.

Su hermana Amanda se acercó al teatro "mucho más tarde", según aclara; hace sólo diez años. Desde entonces actuó en Niños del l imbo y Santificarás las fiestas , entre otras propuestas. "Aunque a los profesores no les guste mucho que hablen del teatro como un hobbie , para mí lo era en un principio, hasta que me enamoré", rememora.

Por su parte, Ana, con 21 años, sólo en teatro ya hizo Gente favorita, Los riesgos , Pichincha al 400 y Juegos a la hora de la siesta . "Tiene más experiencia que yo y es conmovedor el trabajo que hace en Rosa mística ", dice su tía, con cierta devoción.

Y es que la joven actriz comenzó a tomar clases de teatro cuando tenía siete años. "Mi papá (Axel Pauls, padre de dos de sus hermanos, Gastón y Nicolás) me mandó", dice. Y Mirta agrega: "Es verdad, el padre la mandó, no tuvo que ver conmigo". Entonces Ana recuerda, divertida, que su padre, quien es alemán, la anotó en teatro, y su madre, que es actriz, la inscribió en clases de alemán. Mirta dice que, conscientemente, nunca pensó en su hija como actriz. "Para mí era hermoso que fuera a teatro, me encantaba, pero cuando ella se inclinó a estudiar para mí fue un regalo enorme, porque no era algo que yo anhelaba. Aunque tal vez inconscientemente sí?", reconoce.

-¿Cómo son los personajes de cada una?

Mirta : - Hasta que la muerte... me gustó porque era un proyecto tranquilo, que se fue construyendo de manera colectiva. Vengo haciendo muchas "madres" y eso me tiene un poco cansada, pero ésta es una madre con matices diferentes y me interesó el vínculo con el hijo.

Ana : -¡Perdón! [bromea y las tres se ríen].

Mirta : -Cansada de "hacer" madres. De ser madre no me voy a cansar nunca [dice, y le guiña un ojo]

Amanda : -El personaje de Inés en Rosa mística es una madre un poco perdida, desconectada del entorno, despistada, ingenua, que camina por otro carril, y tiene mucho de infantil, aunque alguna vez se conecta con su hija, se quieren y eso también creo que se ve?

Ana : -Yo gozo cuando la veo. Es divino el personaje. El público puede reírse un rato con ella, porque lo demás es muy fuerte.

La joven Pauls destaca que la obra ya la fueron a ver su hermano Gastón, su papá ("Unas 37 veces", ironiza), la tía Yoli (hermana de las Busnelli) y su hermano Alan, porque Nicolás estaba de viaje el día del estreno. "A mí me remotiva, me encanta que vayan, significa mucha más adrenalina", dice, con sus ojos celestes bien abiertos.

Mirta : -¿Y el medio [otros artistas y la prensa] te gusta que vaya?

Ana : -¡Obvio! Un ojo crítico es muy estimulante. Me da más miedo, pero es un desafío.

Mirta : -A mí me gusta verla. Como soy la madre, me parece extraordinario lo que hace, aunque me parece que no lo agrando tanto?

Amanda : -Anita está muy bien. No es fácil llevar una obra ella sola.

Ana : -Las tres estamos bien. Estamos plenas.

Mirta : -Antes yo era la que estaba en el teatro, y ahora siento que realmente estoy en familia en el teatro.

Amanda : -Para mí, era empezar algo distinto, y me animé sobre todo por el apoyo familiar. Anita me obligó un poco [bromea].

A las tres les encanta que sus afectos estrenen proyectos, y hasta reconocen que les gusta arreglarse para asistir. Quienes más comparten su mirada son Mirta y Amanda, y siempre esperan la opinión de la hermana sobre el propio trabajo.

El caso de Ana es diferente, "porque es muy autónoma", según explica su madre. "Sé que mi palabra no tiene un peso absoluto para ella, pero aunque sea para rechazarme algún peso tiene", sonríe.

-¿En familia es más fácil aceptar consejos o sugerencias?

Mirta : -Imaginate que para nada me siento segura ni dueña de la verdad. No estoy segura sobre mi futuro, tampoco puedo estarlo sobre el de ella.

Amanda : -Es que Anita es muy segura.

Mirta : -Para mí, lo mejor es que ella esté en el lugar donde le gusta estar, en cualquier disciplina, y siempre charlamos sobre dónde se siente más cómoda.

Ana : -Entre las dos llegamos a una conclusión, pero ella también me escucha a mí.

En ese momento madre e hija se abrazan. Amanda las mira con ojos llenos de ternura.

Mirta recuerda que en los días de nervios previos a su estreno se enfrentaron por el uso adecuado de una multiprocesadora, y la discusión terminó cuando un puñado de verduras salieron volando por la ventana. "No cuentes eso, mamá", dice Ana con una sonrisa. "Dejame, que es divertido", le responde Mirta entre risotadas.

"Podríamos hacer una obra las tres juntas", propone Amanda. "Dale -retruca Mirta con humor-. Digámosle a mamá también, con sus 94 años, y ya tenemos el elenco completo."

Para agendar

Hasta que la muerte nos separe , dirigida por Paul Desveaux, con Mirta Busnelli, Céline Bodis y Javier Lorenzo.

El Camarín de las Musas , Mario Bravo 960. Viernes y sábados, a las 20.30. Desde 15 pesos.

Rosa mística, de Ignacio Apolo, con Ana Pauls, Amanda Busnelli, Tahiel Arévalo, Mario Joursza y Alejandro Dufau.

C.C. Konex, Sarmiento 3131. Jueves, a las 21. Desde 25 pesos.

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