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Polémica por la propina obligatoria

Un proyecto presentado en el Congreso propicia legalizar el pago de un 10 por ciento del total del consumo

Sábado 19 de septiembre de 2009
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Laura Reina LA NACION

Las leyes sociales dicen que corresponde dejar el 10 por ciento de propina en bares y restaurantes después de haber recibido un buen servicio. Pero la realidad, que no conoce de convenciones culturales, marca que la mayoría de las veces ese porcentaje resulta excesivo para los consumidores, que pagan entre el 7 y el 8 por ciento por ese concepto.

Ahora, un proyecto de ley quiere poner por escrito lo que está instituido socialmente hace más de 30 años, cuando en 1976 se eliminó el laudo gastronómico que garantizaba a todos los trabajadores una comisión no inferior al 10% de la facturación bruta del establecimiento, y se reemplazó por la propina, a cargo del cliente.

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El proyecto de los senadores puntanos Adolfo Rodríguez Saá y Liliana Negre de Alonso (PJ), ya provoca polémica entre propietarios, clientes y mozos, que se dividen entre el apoyo y el rechazo absolutos a la iniciativa. Sus detractores afirman: "Es una invitación a que te atiendan mal", mientras que los que la defienden dicen que "es una buena manera de reforzar el alicaído salario de los mozos".

Luis María Peña, presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (Ahrcc) se mostró decididamente en contra del proyecto. "Me parece un sinsentido, un disparate. Esto ya se intentó hace dos años y fracasó. La propina es una gratificación por un buen servicio. Obligar al cliente a pagar el 10% extra tanto si te atienden bien o como si lo hacen mal, es una invitación a que te atiendan mal."

El encargado de Sushi Club de Puerto Madero, Eduardo Martínez, coincidió con Peña. "Me parece mal, la propina es un premio por un buen servicio; de esta manera, se pierde su esencia porque ya no tiene sentido esforzarse para ganársela", opinó.

Sin embargo, algunos propietarios de restaurantes descartan que esto vaya a repercutir en el servicio brindado.

"El mozo trabaja para la propina, no va a ser tonto de ir en contra de su labor. Puede esmerarse para que le dejen un poco más. Para ellos la propina representa mucho; a veces les puede llegar a duplicar el salario básico", dijo a LA NACION Osvaldo Puppi, propietario de Luciana, un restó de cocina italiana en Belgrano.

Dudas

Por su parte, a Carlos Villa, dueño de La Retirada, una parrilla en Palermo, le parece positivo, aunque no sabe cómo lo tomará la gente ni cómo se instrumentará.

"Siempre que nos imponen algo no nos gusta. Yo creo que es importante para muchos mozos. Tal vez, a los buenos profesionales los perjudique, pero para la mayoría es muy importante. Los mozos ganan por convenio un básico de entre $ 2200 y $ 2500 pesos, pero pocos establecimientos lo cumplen. En la mayoría de los casos la propina representa el 50 por ciento de su salario".

Peña, sin embargo, cree que, de aprobarse la iniciativa, será un golpe duro para muchos restaurantes. "El sector gastronómico no necesita esto, que desalienta la inversión y el consumo. El que estaba pensando en invertir en un restaurante, no lo hará. Y el que estaba luchando para no bajar la persiana, definitivamente perderá la pelea".

El proyecto sólo incluye a los mozos que atienden en las mesas y exceptúa de la propina obligatoria a aquellas consumiciones inferiores a los 10 pesos. También prohíbe que el monto proveniente de las propinas obtenido por el trabajador sufra algún descuento.

Cristian Ramirez trabaja hace más de dos años en el local de La Parolaccia, en Puerto Madero. Y se entusiasmó con la iniciativa: "Me parece bien. Raras veces la gente deja el 10% de propina, en general no supera el 7 por ciento. Para un mozo la propina es vital, es una parte muy importante de su salario", expresó.

Otros, en cambio, se mostraron con muchas dudas sobre una eventual instrumentación del sistema. Para ellos, el refrán "Mejor pájaro en mano que cien volando" cabe a la perfección. "Yo hoy me llevo la propina en el momento, ¿quién controla que a fin de mes me den lo que corresponde? No sé, tengo dudas", dijo Walter, que trabaja como mozo en el microcentro.

Los clientes tampoco ven con buenos ojos la iniciativa. Carolina García Pardo, una ejecutiva que almuerza diariamente en Puerto Madero, opinó: "No estoy de acuerdo. Yo sólo dejo propina cuando me brindan un buen servicio. El mozo argentino, en general, no es profesional y la atención muchas veces es deficiente. En otros países, en los que los mozos son profesionales puede estar bien, pero acá se van a tirar a chantas".

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