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Los países emergentes, con más influencia global

Se afianzan en el G-20 y logran más poder de decisión en el FMI

Sábado 26 de septiembre de 2009
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PITTSBURGH (De nuestra corresponsal).- Para los más entusiastas, fue un momento histórico. La cumbre del G-20 cerró ayer en esta ciudad con la fervorosa convicción de sus asistentes de haber dado paso a una "nueva arquitectura para la economía mundial".

Semejante pomposidad responde al hecho de que la cumbre -la tercera en diez meses de este conglomerado de potencias económicas y de países emergentes- acordó abrir por primera vez a estos últimos la posibilidad de voz y voto en la discusión de los grandes temas económicos internacionales.

Hay dos pasos en este sentido. Por un lado, el G-20 se consolidó como un "foro primario para la cooperación internacional en el campo económico", en reemplazo del G-8, al que pasa a reemplazar. Dicho de otro modo, si todo sale bien, a partir de ahora no serán sólo las grandes potencias, sino también las economías emergentes las que hablen y decidan a la hora de trazar grandes líneas para la economía mundial.

Obama, junto con Lula, Angela Merkel y Ban Ki-moon, en Pittsburgh
Obama, junto con Lula, Angela Merkel y Ban Ki-moon, en Pittsburgh. Foto: AFP
Todos los mandatarios.. Foto: EFE
La mesa del G-20.. Foto: EFE
Cristina Kirchner inició el 18 de septiembre una gira por los Estados Unidos que culminó en la reunión del G-20, para luego partir a la Isla Margarita.. Foto: EFE
La llegada del presidente español, Rodríguez Zapatero, al Centro de Convenciones David L. Lawrence, en la ciudad de Pittsburgh, Pensilvania.. Foto: EFE
La Presidenta,junto a Barack y Michele Obama.. Foto: EFE
Esta imagen del abrazo entre Cristina Kirchner y Obama, recorrió el mundo.. Foto: EFE
Barack Obama, en el plenario del G-20.. Foto: EFE
Barack Obama, durante su discurso.. Foto: EFE
El discurso del presidente de Francia, Nicolás Sarkozy.. Foto: EFE
Manifestantes aprovecharon la ocasión de la reunión de los grandes mandatarios para reclamar por la independencia del Tíbet.. Foto: EFE
Lula da Silva, ante sus colegas.. Foto: EFE
Rodríguez Zapatero, junto a Angela Merkel.. Foto: EFE
El presidente de Rusia,Dmitry Medvedev, en su exposición ante el G-20.. Foto: EFE
Miles de efectivos policiales se desplegaron por la ciudad de Pittsburgh para garantizar la seguridad de los mandatarios y sus respectivas comitivas.. Foto: EFE

"El antiguo sistema de cooperación económica internacional terminó. El nuevo sistema comienza a partir de hoy", decretó el premier británico, Gordon Brown.

En los pasillos, la cuestión se explicaba de forma más llana. "El club se amplía. Ya no es sólo de los más ricos", era el comentario.

Hasta ahora, las grandes líneas internacionales fueron, sobre todo, patrimonio del G-8, que integran Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Gran Bretaña y Rusia. Los demás, como dice el tango, miraban desde afuera.

Tras el reclamo insistente de las economías emergentes, el G-8 se funde como grupo económico en un conglomerado más amplio. Y ése es el G-20, que -además de esos ocho industrializados- integran una decena más de socios, a saber: la Argentina, Brasil, México, Corea del Sur, Australia, China, India, Indonesia, Arabia Saudita, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea.

"Nosotros estamos felices. Hemos trabajado mucho para esto", comentó la presidenta Cristina Kirchner.

El otro paso fue la ansiada redistribución del voto en el Fondo Monetario Internacional (FMI). El documento final consigna la decisión de "transferir al menos el 5%" del poder de voto en el FMI y el 3% en el caso del Banco Mundial (BM) para los países emergentes", con el propósito de que el nuevo reparto "refleje mejor el peso económico relativo" de sus miembros.

Se trata de "una victoria extraordinaria", se congratuló el brasileño Luis Inacio Lula Da Silva, uno de los promotores del reclamo, para quien las conclusiones de la cumbre demuestran que "el mundo se está encaminando rápidamente hacia un nuevo orden económico" internacional. Los países emergentes querían obtener un traspaso del 7% de los votos en el FMI y del 6% en el Banco Mundial. Pero el mandatario brasileño se declaró ampliamente satisfecho y afirmó que el resultado constituía una "demostración de flexibilidad" ante quienes creían que pese a la crisis "no iba a suceder nada en el mundo".

Pero la verdad es que no todas las conclusiones parecen cumplirse a rajatabla. Por caso, el documento pide explícitamente al FMI que "supervise y evalúe" las políticas económicas de los miembros del G-20, revisión a la que nuestro país se viene resistiendo desde hace años. "No tengo en claro ese punto del documento", dijo un miembro de la delegación argentina cuando se intentó consultar al respecto.

La reunión terminó a los abrazos y con clima de optimismo, con la impresión de que la economía está "mucho mejor" que hace un año, pero que eso no debe llevar a la "autocomplacencia".

La declaración final también acordó limitar las bonificaciones a los ejecutivos del sector financiero y eliminar paulatinamente los subsidios al petróleo y otros combustibles fósiles, con la intención de invertir los recursos ahorrados en energías limpias.

Con sus nuevas responsabilidades, el G-20 celebrará en adelante dos cumbres anuales. Las de 2010 se llevarán a cabo en Canadá y en Corea del Sur, y la primera de 2011 en Francia. El club de amigos quiere funcionar.

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