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Qué dicen los especialistas sobre el nuevo homínido

Investigadores de Yale y Harvard responden

Viernes 02 de octubre de 2009
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LA NACION solicitó por correo electrónico la opinión de dos destacados paleoantropólogos de la Universidad de Yale y de Harvard que no participaron en las investigaciones. Estas son sus consideraciones:

Andrew Hill, profesor de Antropología, curador y director de la División de Antropología del Museo Peabody de Arqueología y Etnología: "Ante la enorme cantidad de información que surge de este esqueleo, es algo arduo elegir cuál es el rasgo más inesperado del Ardipithecus ramidus . Casi cualquier parte -el pie, por ejemplo- justificaría todo este lío. Pero creo que la información acerca de su peculiar forma de locomoción -esta combinación plausible de bipedalismo con habilidad para trepar a los árboles en formas inesperadas- es algo singular. La inferencia de que el último ancestro común no era como un chimpancé también es muy importante. Sin embargo, aunque sus características desde cierto punto de vista son sorprendentes, es un especímen muy satisfactorio para entender los cambios que pueden haber ocurrido a lo largo del linaje humano."

David Pilbeam, profesor Henry Ford de Ciencias Sociales de la Universdidad de Harvard, y curador de Paleoantropología del Museo Peabdoy de Arqueología y Etnología: "Este es uno de los más importantes descubrimientos del estudio de la evolución humana. Está relativamente completo en el sentido de que preserva la cabeza, las manos, los pies y algunas partes críticas entre medio.

"Representa un género plausible como ancestro del Australopithecus , que a su vez es antecesor del género Homo, y comienza a llenar el espacio temporal y estructural que existe en el linaje humano. El hallazgo en sí mismo es extraordinario, tanto como las labores en las que incurrieron para reconstruir el esqueleto que se había destruído casi más allá de la posibilidad de repararlo; en particular, el cráneo. Dado el gran tiempo necesario para la reconstrucción y el análisis, la comunidad paleoantropológica esperó esta publicación, con varios grados de paciencia, desde las descripciones iniciales de 1994.

"Como creían desde hace un tiempo algunos antropólogos, los homínidos tempranos eran criaturas de zonas boscosas más que de sabanas. Comían mayormente plantas, pero las diferencias en sus dientes con los monos de zonas boscosas indican que tenían una dieta en cierto modo distinta, probablemente en los períodos en los que no abundaba la comida.

"Estos trabajos son ricos en detalles descriptivos e interpretativos. Esto quiere decir que la lectura cuidadosa y una evaluación reflexiva serán necesarias para obtener más conclusiones.

"Con respecto a las ideas de que estos homínidos tempranos habrían tenido una organización social, competencia reducida entre machos o hembras, y formación de parejas, no me convencen.

"Creo que este trabajo extraordinario nos mantendrá ocupados durante unos quince años más."

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