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El faro del Palacio Barolo iluminó el cielo porteño

El pianista Horacio Lavandera interpretó sonatas de Beethoven

Domingo 04 de octubre de 2009
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Susana Reinoso LA NACION

Primero fue el Infierno. A las 9 menos cuarto, 15 minutos antes de la hora prevista para el inicio del programa, a pedido del público que lo reclamó con aplausos reiterados, Horacio Lavandera subió al escenario ubicado en el medio de Avenida de Mayo, frente al Palacio Barolo.

Solo, con su piano, el notable pianista argentino cautivó al público que desde las 19.30 había comenzado a concentrarse en los alrededores de Avenida de Mayo, entre Santiago del Estero y San José, en respuesta a la convocatoria del gobierno porteño para asistir al encendido del Faro del Bicentenario, restaurado en ese edificio histórico porteño, y que se encendió por última vez hace 40 años. Las imágenes proyectadas sobre el edificio Barolo -planteadas por el curador de la proyección lumínica, Lito Vitale- mostraban almas fantasmagóricas que deambulaban sin rumbo, mientras Lavandera interpretaba la sonata N° 8, Patética , de Beethoven.

El pianista Horacio Lavandera cautivó al público y no ahorró bises en el final del concierto
El pianista Horacio Lavandera cautivó al público y no ahorró bises en el final del concierto.Foto:Soledad Aznarez

Los organizadores estimaron en más de 10.000 personas a los asistentes que permanecieron en silencio durante todo el espectáculo, pensado para recorrer los tres momentos de la Divina Comedia , de Dante, que inspiró al arquitecto Mario Palanti, constructor del edificio. Cuatro pantallas gigantes mostraban imágenes de la restauración hecha en el interior del edificio.

Luego vino el Purgatorio. Y la Buenos Aires iluminada con luna llena pudo disfrutar de Claro de Luna . La fachada del Barolo se iluminó nuevamente con imágenes que volvieron a recrear almas en busca de su destino en colores rojo, blanco y negro. Un reloj descontó el tiempo.

De los edificios vecinos se veían los flashes de las fotografías que retrataban el Barolo renovado y a Lavandera, de 25 años, ovacionado entre pieza y pieza. Para el Paraíso, la proyección lumínica tornó al azul intenso, mientras se escuchaba la sonata N° 21, Aurora .

Cuando a las 22 se encendió el faro -mientras sonaba la Danza de la moza donosa , de Ginastera y Mi Buenos Aires querido - volvió a hacerse realidad la visión del empresario Luis Barolo, que soñó el edificio en 1919: tender un puente de luz sobre el Río de la Plata que se uniera con el Palacio Salvo, en Montevideo.

El emblemático faro ubicado en la cima de la torre del Palacio Barolo y convertido en una de las insignias conmemorativas de los 200 años de la Revolución de Mayo de 1810 vuelve a iluminar. Foto: LA NACION / Fabián Marelli
El emblemático faro ubicado en la cima de la torre del Palacio Barolo y convertido en una de las insignias conmemorativas de los 200 años de la Revolución de Mayo de 1810 vuelve a iluminar. Foto: LA NACION / Fabián Marelli
El emblemático faro ubicado en la cima de la torre del Palacio Barolo y convertido en una de las insignias conmemorativas de los 200 años de la Revolución de Mayo de 1810 vuelve a iluminar. Foto: LA NACION / Fabián Marelli
El emblemático faro ubicado en la cima de la torre del Palacio Barolo y convertido en una de las insignias conmemorativas de los 200 años de la Revolución de Mayo de 1810 vuelve a iluminar. Foto: lanacion.com / Martín Turnes
El emblemático faro ubicado en la cima de la torre del Palacio Barolo y convertido en una de las insignias conmemorativas de los 200 años de la Revolución de Mayo de 1810 vuelve a iluminar. Foto: lanacion.com / Martín Turnes
El emblemático faro ubicado en la cima de la torre del Palacio Barolo y convertido en una de las insignias conmemorativas de los 200 años de la Revolución de Mayo de 1810 vuelve a iluminar. Foto: LA NACION / Fabián Marelli
El emblemático faro ubicado en la cima de la torre del Palacio Barolo y convertido en una de las insignias conmemorativas de los 200 años de la Revolución de Mayo de 1810 vuelve a iluminar. Foto: lanacion.com / Martín Turnes
El emblemático faro ubicado en la cima de la torre del Palacio Barolo y convertido en una de las insignias conmemorativas de los 200 años de la Revolución de Mayo de 1810 vuelve a iluminar. Foto: lanacion.com / Martín Turnes
El emblemático faro ubicado en la cima de la torre del Palacio Barolo y convertido en una de las insignias conmemorativas de los 200 años de la Revolución de Mayo de 1810 vuelve a iluminar. Foto: LA NACION / Fabián Marelli
El emblemático faro ubicado en la cima de la torre del Palacio Barolo y convertido en una de las insignias conmemorativas de los 200 años de la Revolución de Mayo de 1810 vuelve a iluminar. Foto: LA NACION / Fabián Marelli
El emblemático faro ubicado en la cima de la torre del Palacio Barolo y convertido en una de las insignias conmemorativas de los 200 años de la Revolución de Mayo de 1810 vuelve a iluminar. Foto: lanacion.com / Martín Turnes
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