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La lluvia de meteoritos no se vio en Buenos Aires

Información general

Mientras que los porteños no pudieron disfrutar de la lluvia de meteoritos, miles de barilochenses estuvieron la noche en vilo para ver el fenómeno astronómico.

Lucía de Valery, a cargo del Departamento de Programación y Producción del Planetario, aseguró: "A pesar de que la noche fue óptima para la observación, en la ciudad de Buenos Aires no se pudo ver. La alta contaminación y la iluminación fueron los factores que impidieron presenciar la lluvia de meteoritos. Sin embargo, en las afueras se vio un poco mejor". En Bariloche, por dos noches consecutivas, una lluvia de estrellas alteró el infinito telón de los cuerpos celestes para ofrecer un espectáculo poco habitual.

Los astrónomos aseguran que se trata de partículas de polvo y pequeñas rocas que se desprendieron de un cometa, el Tempel-Tuttle, que se ponen incandescentes al acercarse a nuestro planeta, a 250.000 kilómetros por hora.

Tal vez la mayor sorpresa para algunos fue descubrir que no estaban solos en la aparente locura de esquivar el sueño para tenderse a mirar el cielo. Los que lo hicieron la primera noche, alertados por astrónomos y periodistas, animaron a nuevos soñadores insomnes.

En la segunda jornada -anoche- se formaron pequeños grupos en lugares estratégicos: los más despejados, lejos de la iluminación urbana y con vista hacia el Este.

En las cercanías de Bariloche, una decena de autos se reunió sin cita previa a orillas del río Limay, a unos cuarenta kilómetros de la ciudad y allí se dispusieron a pasar la noche.

A partir de las 3, la frecuencia se hizo más intensa, hasta las cinco y media, hora en que amaneció.

Con el alba, el retorno se hizo, aunque soñoliento, placentero. Aunque, fugaces en el cielo, las pequeñas estrellas quedarían para siempre en el recuerdo. .

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