Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

Entrevista con Rubén Giustiniani

"Ser oposición no significa plantarse en blanco y negro"

Enfoques

En uno de los momentos de mayor tensión entre oficialismo y oposición, el senador socialista explica cómo puede oponerse a los Kirchner y, al mismo tiempo, acompañar la ley de radiodifusión pese a admitir que el Gobierno "siempre demostró una actitud de condicionamiento de los medios"
Por Ricardo Carpena

¿Se puede ser opositor y acompañar alguna iniciativa del oficialismo? En estos tiempos políticos voraces en los cuales la mirada desviada de algunos dirigentes divide al mundo sólo en amigos y enemigos, sin escalas ni matices, y en los cuales, para peor, la sociedad argentina se ha acostumbrado peligrosamente a hacer lo mismo, aquella actitud es considerada una traición, una defección, un pecado para el que no hay perdón posible.

Rubén Giustiniani, presidente del Partido Socialista (PS) y senador nacional, tiene experiencia en este rubro. La fuerza que lidera ha sido opositora a los Kirchner, pero considerada espiritualmente una aliada por la Casa Rosada en ese espacio amorfo y polifuncional en que se ha transformado el progresismo argentino. En ese sentido, los socialistas no vacilaron en apoyar en el Congreso, por ejemplo, proyectos del oficialismo como la reestatización de las AFJP por estar de acuerdo con el régimen jubilatorio estatal, aunque después el propio Giustiniani, por ejemplo, trató de

tomar distancia de sus efectos por considerar que los fondos de la Anses terminaron, gracias a esos promocionados planes de incentivo a la compra de automóviles 0 KM, en manos de las terminales automotrices y no de los jubilados.

¿No sucederá lo mismo con la ley de medios? ¿Algunos legisladores no terminaron votando de buena fe un proyecto que esconde otras intenciones y que se revelarán cuando sea demasiado tarde?

El socialismo resolvió acompañar en general el proyecto de medios del Gobierno porque estaba de acuerdo conceptualmente en modificar una legislación que proviene de la última dictadura, aunque en el Senado planteó tres cambios en particular para intentar darle más transparencia al futuro régimen de radiodifusión.

"Siempre le dijimos a nuestro votante y a la sociedad que ser oposición no significa plantarse en blanco y negro", afirmó Giustiniani a Enfoques al reivindicar el apoyo a esta ley, pero admitió que "el kirchnerismo ha demostrado siempre una actitud de condicionamiento de los medios y de discrecionalidad en el manejo de las pautas oficiales de publicidad, desde cuando era gobierno en Santa Cruz".

"Esa patética expresión de la realidad política argentina de cambios de lugares en las bancas y de camisetas no es el caso del Partido Socialista", añadió Giustiniani, que justificó la postura de su agrupación: "La ley vigente es mucho más discrecional de la que podemos llegar a tener".

La entrevista tuvo lugar en su oficina del Senado de la Nación el miércoles pasado. Es decir, casi 72 horas antes de la votación del Senado. Cuando este diario llegue a sus manos, el lector tendrá la ventaja de saber cómo terminó ese debate decisivo.

-¿La postura socialista respecto de la ley de medios no desdibuja su lugar de partido de la oposición?

-Cuando uno vota una ley, siempre es la ley y el contexto político. Nuestro voto lo hacemos desde el mismo lugar que todos estos años: desde las bancas de oposición. El Partido Socialista ha realizado una oposición constructiva, propositiva. Siempre le dijimos a nuestro votante y a la sociedad que ser oposición no significa plantarse en blanco y negro. Hay una cuestión fundamental que es la intencionalidad del Poder Ejecutivo cuando envía una ley. Cuando acompañamos la reforma de la Corte Suprema, interpretamos que iba a ser muy positiva, algo que hoy está demostrado. Y no sabíamos cuál era la intencionalidad del Gobierno en aquel momento. Quizá una muestra es cuando después borró con el codo lo que escribió con la mano gracias a una reforma del Consejo de la Magistratura para controlar la designación y la promoción de los jueces...

-¿La postura socialista no es ingenua? El contexto acá no es desapasionado. Es el de un gobierno que impulsa esto para tomarse revancha contra Clarín . Su partido también votó la reestatización de las AFJP, pero usted se quejó después de que los fondos de jubilados fueron a parar a las automotrices. Es decir, la intención de la ley era otra.

-Mirado en perspectiva, que es lo que causa dificultad en una Argentina que vive en la coyuntura y por la coyuntura, quizá parezca ingenuo, pero estamos convencidos de que la ley vigente es muchísimo más discrecional que la que podemos llegar a tener. Y la prueba está en que esta ley vigente tiene un interventor, que es el Comfer, con una mano derecha del Poder Ejecutivo que le da órdenes a un interventor que es el que ejecuta esas órdenes. Ahora vamos a tener un órgano de aplicación con participación del Congreso. Estas reglas de juego vigentes posibilitaron que con un decreto se suspendieran los plazos y graciosamente Néstor Kirchner le diera a todos los medios 10 años más.

-¿Entonces tienen confianza en que no habrá maniobras o intentos de condicionar a los medios en el futuro?

-El kirchnerismo ha demostrado siempre una actitud de condicionamiento de los medios y una discrecionalidad en el manejo de las pautas oficiales de publicidad, desde cuando era gobierno en Santa Cruz. Insisto: al analizar una ley tenemos que hacerlo en el contexto actual, pero también con una mirada de mediano y largo plazo. Y hoy, el contexto real del país es el de un ciclo político al que, el 28 de junio, la sociedad ya le ha marcado límites importantes, una sociedad que en 2011 va a abrir un nuevo ciclo político en la Argentina.

-¿No les pesa el hecho de que votando este ley le están dando más poder a Kirchner? Lo están favoreciendo.

-Sí, pero son triunfos a lo Pirro, y esos triunfos no cambian la naturaleza de que el verdadero poder, para cualquier gobierno en democracia, nace del consenso con los ciudadanos. Cuando uno gobierna bien y aumenta el consenso con los ciudadanos, incrementa su poder. Cuando uno hace lo contrario, se debilita el consenso con los ciudadanos y, por lo tanto, su poder. Lo fundamental es que la sociedad mira con gran desconfianza a este gobierno porque no cumplió lo que prometió cuando asumió en materia de mejora de la calidad institucional y de distribución del ingreso.

-¿No analizaron los perjuicios de votar una ley que avanzó a las apuradas y con un tratamiento irregular? ¿No pensaron en que terminarán públicamente asociados a los Kirchner?

-No, nunca estuvimos asociados ni lo estaremos. Esa patética expresión de la realidad política argentina de ver cambios de lugares en las bancas y de camisetas no es el caso del Partido Socialista, que orgánicamente ha mantenido siempre el mismo lugar ante este gobierno. Podemos acertar o errar en la consideración de una ley en el Parlamento, pero votamos en función de los intereses del país y de la sociedad. En el tema de la radiodifusión, hay que superar esta combinación perversa de las reglas de juego actuales, que es el bando militar más el neoliberalismo.

-¿No se podría haber esperado la nueva composición del Congreso, con la posibilidad de un debate en serio?

-Hubiera sido mejor, pero nosotros no marcamos los tiempos. Tampoco compartimos la coartada del 10 de diciembre: desde el Gobierno, para decir "si la ley no sale ahora, no sale nunca", y de los que dicen "que la trate el nuevo Congreso" porque no quieren una nueva ley. Hay grupos económicos que prefieren tener reglas de juego y regulaciones laxas porque presionando al gobierno de turno pueden sacar más prebendas. Que es lo que ha pasado en los últimos años. Tanto los grupos económicos como los gobiernos deben intentar reglas de juego estables, permanentes. Y ahí es donde se mejora la democracia y, en este caso, la libertad de expresión y el derecho a la informacion, que son patrimonios centrales de las democracias del siglo XXI.

-¿No comparte lo que dijo la diputada socialista Laura Sesma al rechazar esta ley acerca de que la metodología que aplicó el Gobierno en el Congreso es la de que el fin justifica los medios?

-Que el fin justifica los medios es algo a lo que nos tiene acostumbrados. Siempre hemos marcado nuestra disidencia con una metodología que ha dado cuenta de un desprecio por las instituciones.

-Ese fin, una ley de radiodifusión de la democracia, que ustedes comparten, ¿no se desvirtúa con medios como los que lleva adelante el kirchnerismo?

-Es que todas las leyes enviadas por el Poder Ejecutivo han tenido la misma metodología, pero por eso di el ejemplo de la Corte. O el de la nulidad de las leyes de obediencia debida y punto final. Si nos hubiéramos parado en las formas quizá hasta los mejores ejemplos de leyes hubieran quedado invalidados. Se trata de una evaluación de las dos cuestiones, la forma y el contenido. Para los socialistas, el fin nunca justifica cualquier medio, pero no estamos gobernando nosotros.

-Todo esto parece abonar las versiones que hablan de una fórmula Kirchner-Hermes Binner para 2011. Y es otro dato que se agrega al hecho de que el gobierno socialista de Santa Fe aportó una de sus funcionarias, María del Carmen Alarcón, al gobierno nacional. ¿Hay realmente un acuerdo entre el kirchnerismo y el socialismo?

-No, es un absurdo. Si fuimos oposición hasta hoy, y lo fuimos cuando el kirchnerismo tenía el 70% de imagen positiva ante la sociedad, es ridículo pensar que podemos terminar en una alianza con el kirchnerismo cuando marcamos diferencias centrales para nosotros en los aspectos de la calidad institucional y la distribución del ingreso. Nos tocó gobernar Rosario con signo político distinto en la Nación y en la provincia y siempre sostuvimos, con profundas disidencias, relaciones institucionales correctas. Cuando los que tienen esas responsabilidades se pelean, el deterioro lo paga la sociedad. Lamentablemente, esto no lo entiende el gobierno nacional, que se ha servido de la política de la chequera, del disciplinamiento político, usando los fondos públicos para disciplinar gobernadores e intendentes. Es muy claro dónde estamos y seguiremos con la necesidad de construir un frente que sea alternativa de gobierno en 2011, como lo hacemos en Santa Fe, con el radicalismo, la Coalición Cívica y otras fuerzas sociales.

-Usted había dicho antes de las elecciones del 28 de junio que había algo que lo diferenciaba de Carlos Reutemann: "Nunca acompañé al gobierno nacional", afirmó por entonces. Ahora que lo está haciendo, que lo está acompañando, ¿cómo se siente?

-No, insisto, los socialistas nunca acompañamos a este gobierno. Votamos en el Parlamento lo que creemos positivo. Reutemann y muchos justicialistas acompañaron al Gobierno como parte del bloque oficialista. Durante cinco años, cuando el viento era de cola, votaron todo, Consejo de la Magistratura, decretos de necesidad y urgencia. Nosotros siempre votamos como opositores. Pero votar así no significa votar siempre todo en contra. El socialismo siempre estuvo en el mismo lugar.

-¿La gente los entiende?

-Hay sectores de la sociedad que no entienden que en algún momento se puede votar algún tema a favor. Porque está muy enojada, porque tiene una tendencia a ver las cosas en blanco y negro, porque a este gobierno no le cree nada y piensa que hay que votarle todo en contra? Nos los dicen por la calle a quienes hacemos vida normal y charlamos con los ciudadanos.

-¿Los tratan de traidores?

-No, nos dicen que les hubiera gustado que no hubiéramos acompañado esta ley. Pero también hay sectores que nos entienden y acompañan.

-Usted, en particular, ¿nunca tuvo ninguna duda respecto de esta ley? ¿No hubo algo que le hiciera ruido?

-Todos los temas y las leyes importantes las hemos abordado en un colectivo partidario que es nuestro comité nacional. Uno puede acertar o errar, pero cuando lo hace en conjunto siempre se encuentra con la tranquilidad de conciencia de que se realizó un proceso para llegar a esa conclusión. Las dudas forman parte más de una existencia permanente de los intelectuales. Los dirigentes políticos en algún momento tenemos que pasar de la duda a la decisión y de la decisión a la acción política.

-¿Por qué después de las elecciones del 28 de junio, en las que perdió el Gobierno, la sensación es que Kirchner tiene más poder que nunca?

-No lo tiene. Esa es una ficción.

-Lo cierto es que ha avanzado casi sin oposición en muchos temas.

-Usa una mayoría parlamentaria circunstancial, pero realmente no tiene más poder que antes. Como dije: cuando uno pierde consenso en la sociedad, tiene menos poder. Y cuando uno se divorcia de la sociedad en un ciclo político eso es irreversible. Uno de los dramas de la política argentina es que cada presidente que se va tiene el karma de pensar que va a tener que recorrer los estrados judiciales. Eso no pasa en Chile ni en Uruguay. Lamentablemente, pasa en la Argentina. Entonces, tienen que quedar con poder aun después de terminado su gobierno para no tener que recorrer los estrados judiciales. El drama de la historia argentina en eso nos demuestra que no hay cajas neoliberales y cajas revolucionarias. Los fondos públicos son eso, fondos de la sociedad, y cada gobernante los debe administrar con honestidad y transparencia. Eso es lo que este gobierno debe cambiar: demostrar que existe el uso de los fondos públicos exclusivamente para el bienestar de la sociedad.

© LA NACION

MANO A MANO

Estaba tenso, pero se fue aflojando con el correr de los minutos. Aun así, se notó que no es un tema sencillo para Rubén Giustiniani o para cualquier socialista explicar cómo se puede ser opositor apoyando una ley que los Kirchner consideran clave para sobrevivir políticamente y que pone en la mira a un multimedios cuyo pecado fue dejar de ser confiable para el oficialismo. Para colmo, se trata de una iniciativa que avanzó a las apuradas y salteándose unos cuantos casilleros de reglamentos y de debates democráticos. Giustiniani, pese a algunas contradicciones, fue implacable con muchas aristas del kirchnerismo. y se mostró muy cuidadoso al hablar de 2011. ¿Binner presidente? "El se enojaría mucho si yo respondiera que sí". ¿Le gusta Cobos como candidato? "Lo tienen que resolver los radicales". En lo que insistió es en su idea de "no ganar de cualquier manera" los próximos comicios nacionales y en definir, elecciones internas mediante, un binomio presidencial con un acuerdo programático como sustento. Y en que todo termine, como soñó despierto, con "un presidente socialista en la Argentina". Habrá que ver si, con una oposición tan caballeresca, Kirchner no se transforma en su pesadilla. .

TEMAS DE HOYCaso García BelsunceRiver PlateBoca JuniorsImpuesto a las Ganancias