Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Faltaron calma y serenidad

Magdalena Ruiz Guiñazú Para LA NACION

Domingo 11 de octubre de 2009
0

Fue, sin dudas, una noche interminable, en la que se discutió una ley que debería haberse tratado con calma y serenidad durante un tiempo razonable.

Fueron también estos días pasados escenario de episodios graves que la historia no dejará de recordar por la feroz desaprensión con la que se echó mano a recursos impensables, como, en una semana, el cambio a favor de la ley de medios de, por ejemplo, el senador Carlos Salazar, representante de Fuerza Republicana, partido fundado por Antonio Bussi, que cumple una condena a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura.

Convengamos que, para un Gobierno que ha querido convertirse en adalid de los derechos humanos, ¡Salazar es un aliado sorprendente!

Del mismo modo, en menos de un mes (tenemos las correspondientes grabaciones), ¡la senadora por Corrientes, María Dora Sánchez, cambió su voto adverso a la ley por un apoyo incondicional a ésta!

Frente a estos hechos y el no tratamiento de la regulación de la pauta oficial (proyecto de ley de la Coalición Cívica) que se aplica con los dineros de los contribuyentes, oímos una frase del hampa, como: "Afuera tengo a mis muchachos, expertos en partirle la columna y hacerle saltar los ojos al que hable", pronunciada por un funcionario del Gabinete nacional como es Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, sin que (a pesar de estar ahora en el plano judicial por la valiente denuncia de Carlos Colasso, representante del Estado nacional en Papel Prensa) el gobierno constitucional de la doctora Cristina Kirchner haya manifestado su repudio a tamaña violencia.

También es interesante recordar que, cuando el entonces presidente Juan Domingo Perón no quiso firmar el decreto de estatización de radios y canales de televisión, pocos días después de su muerte, en 1974, María Estela Martínez, en virtud de su mandato presidencial y con el apoyo de José López Rega, firmó el decreto N° 304 que luego aplicó la ley de prescindibilidad Nº 20.713 (por medio de la cual excluía a los opositores de sus fuentes de trabajo) y firmaba el entonces secretario de Medios.

Este funcionario nacional se llamaba José María Villone, fue el jefe de la Triple A (asesina de Carlos Mugica, de Silvio Frondizi, de Rodolfo Ortega Peña, etcétera), que puede considerarse el huevo de la serpiente que, a través de sus bandas parapoliciales, acunó la dictadura de 1976-1983.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Las más leídas