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Privacidad del correo electrónico

El nuevo dolor de cabeza de las empresas

Domingo 18 de octubre de 2009

El año último, cuando comenzó a operar la Nueva Justicia Laboral en las distintas regiones, hubo un fallo en Copiapó que llamó la atención de abogados y empresas. Una trabajadora que había enviado, a través del correo electrónico, información confidencial a la competencia demandó a la empresa cuando fue despedida. La Justicia falló a favor de la trabajadora porque consideró que el correo que ella había mandado estaba en la esfera de lo privado, y que la forma en la que la compañía había obtenido la información para despedirla vulneraba su derecho a la inviolabilidad de las comunicaciones privadas.

El resguardo de los derechos fundamentales siempre había estado en la Constitución. Además había una serie de instructivos de la Dirección del Trabajo que establecían límites al respecto. Pero los largos juicios del antiguo sistema y la inexistencia de una herramienta específica para la materia, como lo es hoy la acción de tutela, hacían que se tratara de un tema poco recurrente.

Sin embargo, el escenario cambió y mientras algunas empresas están revisando reglamentos internos, contratos de trabajo y mecanismos de control, son muchas las que todavía no han tomado medidas. "Las empresas internacionales son más estrictas en este tema y hay otras que aceptan los riesgos. Pero cuando tengan el primer juicio van a tener que preocuparse del tema", explica Christian Alvarado, abogado de Grasty Quintana Majlis & Cía. Los altos costos que tendrían que cubrir los harían reflexionar. Por ejemplo, si una persona que tiene un sueldo de $ 1 millón mensual y una antigüedad de 10 años entabla una demanda por discriminación, la empresa podría llegar a pagar hasta $ 24 millones si es que se le aplican las máximas sanciones.

Algunos estudios de abogados han recomendado a sus clientes formas de capacitación. "La idea es que dentro de las compañías se tome conciencia de que en el trato diario, aun sin querer, se pueden vulnerar derechos", cuenta Eduardo Vásquez, de Carey & Allende.

En la práctica

El derecho a la integridad física, a la honra, a la libertad de opinión y la inviolabilidad de las comunicaciones privadas está dentro de las materias que se recomienda regular rigurosamente en el interior de las compañías.

"Uno de los grandes dolores de cabeza que tienen las empresas está en la privacidad de los correos electrónicos porque se usan los institucionales para fines personales", explica el abogado Marcelo Albornoz. Además, agrega que el gran tema está en cómo resguardar el flujo de información, porque sólo se puede controlar el uso, el entorno o los destinatarios del correo. "Aquí hay una polémica que los tribunales van a tener que resolver en el sentido de que si se sorprende a un trabajador traspasando información o material inofensivo o ilícito a través del correo electrónico, cuál va a ser el grado de intervención que va a poder tener la empresa", asegura Albornoz.

A algunas compañías se les ha recomendado poner límite al peso de lo que se envía; en otras se ha decidido que los correos deben ir con copia a un jefe o se crean correos grupales. "La clave está en prevenir. La idea es que todo esté detallado en los procedimientos para que después no haya inconvenientes en acreditar que la empresa lo que está resguardando es su integridad y no vulnerando los derechos de los trabajadores", explica Camilo Cortés, abogado de Guerrero, Olivos, Novoa y Errázuriz.

Los otros temas

Para los procedimientos de control, vigilancia, la ubicación y el uso de las cámaras, también se recomienda que estén detallados en los reglamentos internos.

Además es necesario tomar decisiones en temas tan diversos como la libertad de culto, el uso de la cartelera y hasta la elección de los uniformes. Incluso hay compañías que están pensando en establecer cláusulas específicas en los contratos sobre la obligación de que haya buen trato entre jefes y trabajadores.

La idea es respetar, de la mejor manera, lo que dice la ley para no tener inconvenientes. Sin embargo, este tema genera algunas suspicacias, por ejemplo en el tema del control o de la seguridad. "Se torna complejo que las normas sean blancas o negras. Estamos hablando de que se producen colisiones del derecho de la empresa al control, al derecho de propiedad, frente a los derechos de los trabajadores que están hoy protegidos a través del tema de los derechos fundamentales", explica Mauricio Peñaloza, de Ernst & Young.

De todas maneras, según Marcelo Albornoz, la tramitación de demandas por vulneración de los derechos fundamentales no ha sido explosiva.

© EL PAIS, SL.

Bernardita Serrano Bascuña El Mercurio / GDA

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