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MBA / Graduados

Un juramento hipocrático muy actual

Empleos

A comienzos de este año, un grupo de estudiantes del MBA en Harvard se propuso redactar un compromiso ético

Durante los primeros meses de 2009, un grupo de unos 30 estudiantes de segundo año del máster en Administración de Empresas de la Harvard Business School se embarcó en un proyecto ambicioso: la redacción de un juramento hipocrático para ser tomado en el momento de graduarse tanto por sus colegas en la escuela citada como por otros en otras casas de estudio.

La idea no era del todo original. Desde los inicios de la enseñanza de administración a nivel universitario, a fines del siglo XIX y principios del XX se había demostrado interés en transformar la especialidad en una profesión al estilo de Medicina o Derecho. Pero este objetivo se había mostrado esquivo y fue dejado de lado. La época no estaba madura. Se requería, entre otras cosas, la redacción de un código de ética que pudiese ser adoptado por los managers en general.

Si bien la idea de aquellos pioneros no se había podido materializar, de vez en cuando regresaba, como lo ilustró un artículo publicado en la Harvard Business Review de septiembre-octubre de 1961, titulado Code of Conduct for Executives (Código de Conducta para Ejecutivos), que no había producido mayor impacto.

Numerosas organizaciones desarrollaron en tiempos más cercanos códigos de ética para ser utilizados en su seno, y en los últimos años aparecieron esfuerzos que aspiraban a un alcance más general y continuado. Los egresados de la escuela de administración de la Universidad de Western Ontario, por ejemplo, lucen un anillo que les recuerda su compromiso con la honradez; los de la Thunderbird School of Global Management asumen un compromiso moral durante su ceremonia de graduación desde 2006.

El juramento hipocrático desarrollado por el grupo de estudiantes, derivado de otro incluido en un artículo titulado It´s Time to Make Management a True Profession (Es hora de hacer del management una verdadera profesión), escrito por los profesores R. Khurana y N. Noria, y publicado en octubre de 2008 en la revista antes citada, consta de ocho puntos. El primero dice así: "Me desempeñaré con la mayor integridad y trabajaré en forma ética". El segundo: "Cuidaré los intereses de mis accionistas, compañeros de trabajo, clientes y la sociedad en la que operamos". Y el tercero: "Manejaré mi empresa de buena fe, evitando tomar decisiones y tener un comportamiento que favorezca mis ambiciones personales en detrimento de la empresa y la sociedad a la que sirve". El texto completo del juramento propuesto se puede consultar en www.mbaoath.org donde sus creadores invitan a sus colegas a firmarlo.

La iniciativa descripta atrajo la atención de distintas publicaciones, y durante mayo y junio de 2009 Business Week, The Economist, The New York Times, Financial Times, The Guardian y Fast Company, por ejemplo, le dedicaron artículos que dieron a conocer tanto opiniones críticas o escépticas como otras entusiastas.

Entre las críticas se mencionó que los estudiantes podían haber redactado el juramento para diferenciarse de quienes fueron o son protagonistas de la actual crisis económica y que su entusiasmo podía decaer una vez que la economía se estabilizase. Se destacó que su redacción es más bien vaga, que quienes estén dispuestos a firmarlo posiblemente no necesiten hacerlo para observar un comportamiento ético, que el procedimiento siembra dudas acerca de las intenciones de aquellos que no lo firmen, y que el haber firmado un papel no siempre garantiza un determinado comportamiento futuro (algo así como lo que cantaba Gardel: "Hoy un juramento/ mañana una traición/amores de estudiante/ flores de un día son"). Una de las voces escépticas expresó que no debíamos engañarnos en cuanto a la diferencia que el juramento podía significar.

Las opiniones favorables señalaron que no hay que olvidar el poder de las palabras y que por primera vez el intento tiene la posibilidad de llegar a una audiencia numerosa. Se trata de una nueva generación de la que no hay que subestimar sus ideales ni su eventual influencia. "Los estudiantes están sedientos de este tipo de ideología basada en escalas de valores." No aceptan que "la avaricia es buena", concepto popularizado por Gordon Gekko, encarnado por Michael Douglas en la película Wall Street.

En síntesis: uno de los estudiantes comentó que crearon el juramento para comprometerse a desarrollar carreras profesionales caracterizadas por su integridad y ética. Si bien habrá que esperar para conocer el éxito de la iniciativa, es un buen comienzo. .

Guillermo S. Edelberg Para LA NACION Profesor emérito, Incae Business School
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