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Soluciones imaginarias

Por Jaime Arrambide

Sábado 24 de octubre de 2009

Patafísica Por varios autores Caja negra TRAD.: Margarita Martínez 359 Páginas $ 55

Hablar de patafísica entraña el riesgo de pretender, con patafísica cacofonía, explicar una experiencia. En efecto, se trata irremediablemente de una práctica que mantiene su interés a pesar del paso de los años y tiene en la Argentina abnegados cultores contemporáneos. Patafísica. Epítomes, recetas, instrumentos y lecciones de aparato es un completo acercamiento en español tanto a los autores de la patafísica clásica como a sus herederos e iniciados.

La contratapa consigna con claridad: "La Patafísica o ‘ciencia de las soluciones imaginarias’ es un saber inventado por Alfred Jarry a fines del siglo XIX. Antes de inteligir el mundo, su tarea es la de destruirlo y hacerlo formulable de un modo distinto del acostumbrado. No posee claves, pero sí un heterogéneo corpus de textos que ha cimentado los movimientos estéticos más revulsivos del siglo XX". Al abrir el libro, el lector se encuentra con un agradecible "Manual de Instrucciones", que lo guía por el recorrido interior y lo pone en tema, junto a una desopilante ilustración de Max Cachimba. Allí se entera, por ejemplo, de que todos los autores antologados son o han sido miembros del Colegio de Patafísica o en su defecto fueron considerados (incluso aclamados) como patafísicos póstumamente, debido a sus contribuciones a la Ciencia (Patafísica) una vez creada la citada institución, o que todos los materiales propuestos circularon y fueron materia de uso ininterrumpido y razón de aprendizaje de más de una generación de patafísicos.

"Las neuronas del panmuphle", primer "libro" del volumen, funge de introducción. Allí, Rafael Cippolini comienza diciendo que la patafísica es una actividad -"ni más ni menos peligrosa, por ejemplo, que la horticultura"-, para luego trazar una arqueología de la patafísica desde la era de las cavernas y concluir que "ni siquiera la definición de Patafísica posee privilegio patafísico alguno sobre cualquier otra definición".

El libro segundo está enteramente dedicado a textos patafísicos -entre ellos varias rarezas- del omnipresente dramaturgo y poeta francés Alfred Jarry (1873-1907) y a textos de autores patafísicos que comentan la importancia de su obra. Los libros subsiguientes, tercero y cuarto, contienen a los "patacesores", la progenie de la patafísica a lo largo del siglo XX: Erik Satie, Paul Valéry, René Daumal y Julien Torma. Finalmente, el libro quinto recoge un conjunto de documentos del Colegio de Patafísica de Buenos Aires, institución que nuclea desde 1948 a los practicantes de esta disciplina y que publica ininterrumpidamente desde entonces la revista Viridis Candela . A modo de cierre, un apéndice da una bibliografía de las ediciones de Jarry en español y un "Ejercicio de Glosario y Legajos Personales" con terminología y nombres insoslayables.

El volumen es atractivo sin ser pedante, de un generoso y aireado diseño que parece consciente de la densidad que por momentos tienen algunos de los textos. No obstante, los adornos son sutiles y hasta cándidos, y las ilustraciones abundan en un imaginario que reconocemos como de un tiempo mejor. Es un libro que suscita codicia, aunque sea para sumergir apenas los dedos de los pies en esta empresa del pensamiento y la escritura que mantiene, a pesar del tiempo, su frescura.

© LA NACION

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