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"El primer concierto subacuático"

Fue un show épico, por la lluvia y por la resistencia de más de 30.000 personas

Domingo 25 de octubre de 2009
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Este, sí, es el aguante. El "primer concierto subacuático", tal la descripción de Charly García, contó con la colaboración de más de 30.000 fieles (o cerca de 40.000, según la versión más difundida), que, aun en medio de un diluvio, no se movieron de sus lugares. Los precavidos abrieron sus paraguas, los buenos inversores sus pilotines comprados sobre el césped de Vélez, pero la gran mayoría no necesitó de ningún accesorio: su placebo fue un show épico, con García dirigiendo desde el piano la batuta de una banda ajustada hasta el colmo de la precisión.

"Fuera lluvia o más fuerte", pidió Charly al empezar con "No soy un extraño", el tercer tema de la noche tras "El amor espera" y "Rap de las hormigas". Es que él bien sabe aquello de que "siempre que llovió paró" y a este tiempo de resurrección que está experimentando no lo iba a opacar algo tan ordinario como un aguacero. Todo lo contrario, porque el vendaval que se desató justo cuando la sorpresa llamada Luis Alberto Spinetta subía a escena terminó convirtiéndose, es cierto, en la puesta menos deseada, pero también en la más efectiva.

A la hora pactada, no había mucho clima de show en el campo. El viento obligaba a dar marcha atrás con la mayoría de los chiches diseñados por Pichón Baldinú para la puesta. Primero se retiraron las pantallas laterales, luego se bajó el piano que colgaba del techo del escenario y, finalmente, salieron los músicos a "rockearla", en definitiva, el único argumento válido.

Ese mix entre los secuaces de sus dorados 80 con el imperturbable trío chileno (al fin de cuentas el que más y mejor soportó los años feroces) funcionó a la perfección. Los teclados del "Zorrito" Quintiero coquetearon toda la noche con el piano de cola de García; la voz de Hilda Lizarazu secundó la maltratada garganta del líder y se lució sola en varios pasajes y la guitarra del Hendrix argentino, es decir el "Negro" García López, cumplió con su rol de viola principal. Kiushe Hayashida, guitarra; Carlos González, bajo, y Tonio Silva Peña, batería, completaron las piezas de un rompecabezas que estaba armado desde mucho antes de que los músicos empezaran a jugar.

El "buenas noches Say no More" con el que un Charly de negro inició el show estuvo acompañado de cierto nerviosismo que desaparecería con el correr de los temas. Al trío de clásicos iniciales, le seguiría "Cerca de la revolución", "Chipi chipi", "Fanky", "Vía muerta" y "Demoliendo hoteles" y, en cada una de ellas, la intención sería la misma: respetar la versión original, apenas adornarla con nuevos arreglos y dejar que su condición de himno hiciera lo demás.

El negro inicial lo cambiaría por un poncho, su lugar en el piano lo dejaría en contados pasajes para cantar al frente y sobre el final para tomar una guitarra, pero nunca el hombre del bigote bicolor se apartaría de su plan. Es que, cuando se tiene uno, mejor seguirlo, ¿no?

Con "Rezo por vos" apareció el "Flaco" Spinetta ("mi ídolo", lo presentó García), llegó el diluvio y comenzó el tramo más memorable de la noche. "Yendo de la cama al living", "Canción de 2 x 3", "Llorando en el espejo", "Me siento mucho mejor", "No voy en tren" y "No toquen", entre otras, se convertirían en la banda de sonido de las aguas danzantes. "No se va a llamar tu amor", "Inconsciente colectivo" y "Los dinosaurios" cerrarían las dos horas de concierto.

"Say no More es impermeable", había anunciado Charly al comienzo. Habría que agregar que la lealtad de su público también. La próxima lluvia hará olvidar a la de anteanoche, pero nada logrará que los 30.000 afortunados borren de sus memorias el regreso de un García auténtico.

Reconocimiento

El estadio de Vélez Sarsfield también será sede del regreso de Viejas Locas, el próximo 14 de noviembre. En la madrugada del viernes, mientras una numerosa cuadrilla trabajaba en el armado del escenario que pisarían Charly García y sus músicos y en cada uno de los detalles técnicos, "Pity" Alvarez apareció en el lugar en compañía de su mánager. Luego de saludar a cada uno de los asistentes y de firmar varios autógrafos, el cantante le echó un vistazo a la cancha.

Sebastián Espósito

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