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El hijo de un líder guerrillero se postula a presidente y sacude la campaña electoral en Chile

Miércoles 28 de octubre de 2009
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SANTIAGO DE CHILE.- La coalición de centro izquierda que ha gobernado a Chile por dos décadas hoy es sacudida por la campaña presidencial del telegénico hijo de un famoso líder guerrillero.

A siete semanas de las elecciones presidenciales en Chile, Marco Enríquez-Ominami, un congresista de 36 años y productor de cine, sube como la espuma en las encuestas como el líder de un grupo disidente que se desprendió de la coalición oficial Concertación de Partidos por la Democracia. El ascenso de Enríquez-Ominami, de opiniones fuertes en temas que van desde el aborto hasta Hugo Chávez, está remeciendo un país cuya cultura política se ha vuelto tan estable que llega a ser soporífera.

Los analistas dicen que incluso si no gana, la campaña de Enríquez-Ominami tendrá efectos duraderos en la cultura política del país, al auspiciar más democracia entre los partidos y un debate más abierto en temas sociales. En el frente económico, no obstante, es poco probable que Enríquez-Ominami desbarate las políticas orientadas al mercado que han convertido a Chile en la economía más fuerte de la región.

Varias encuestas indican que las elecciones del 13 de diciembre serán una puja cerrada entre Enríquez-Ominami y el candidato de la Concertación, el ex presidente Eduardo Frei, de 67 años. Son cuatro los aspirantes y los dos que obtengan el mayor número de votos se enfrentarán en una segunda vuelta si ninguno obtiene la mayoría. El ganador sucederá a la popular Michelle Bachelet, quien, por ley, no puede aspirar a un segundo término consecutivo.

Sebastián Edwards, un prominente intelectual chileno y economista de la Universidad de California en Los Ángeles, se refirió a Enríquez-Ominami como "una cara fresca" y dijo que su surgimiento es "extremadamente saludable". Edwards dice que la Concertación, que ha gobernado Chile desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet en 1990, está pagando el precio de su propia arrogancia al negarle a Enríquez-Ominami la posibilidad de aspirar a la nominación del partido en las elecciones primarias. La situación empujó al candidato a abandonar la coalición y lanzar una campaña independiente en junio.

Sin embargo, algunos analistas todavía se muestran escépticos respecto a Enríquez-Ominami y el nivel de apoyo con el que cuenta. "No es Obama", dice el encuestador Carlos Huneeus, al rechazar una comparación con el presidente de Estados Unidos que les gusta hacer a los simpatizantes de Enríquez-Ominami. Huneeus dice que el candidato chileno es un político "sin una posición ideológica claramente definida" que se está beneficiando del voto de protesta.

Enríquez-Ominami tenía sólo 3 meses cuando en septiembre de 1973 Pinochet derrocó al presidente marxista Salvador Allende, elegido democráticamente. El padre de Enríquez-Ominami, Miguel Enríquez, era un conocido guerrillero que murió en un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad en 1974.

Enríquez-Ominami fue adoptado por uno de los camaradas de su padre, Carlos Ominami, quien lo crió en Francia. Enríquez-Ominami regresó a Chile a los 13 años y estudió filosofía y cine. En 2005, Enríquez-Ominami, cuyo padre adoptivo ha sido una figura prominente de la Concertación, fue electo al Congreso.

Al principio, Enríquez-Ominami, cuya esposa es una celebridad de la televisión, puso nerviosa a la comunidad empresarial, especialmente cuando expresó simpatía por las metas de Hugo Chávez de combatir la desigualdad social y promover una unidad política regional. Pero la presentación de su programa económico tranquilizó a las empresas: quiere elevar los impuestos corporativos, pero reducir el impuesto a la renta. También se ha mostrado abierto a que el Estado venda una pequeña participación en su cuprífera, Codelco.

Diego Celedón, gerente de investigación en la firma de inversión Banchile Inversiones, dice: "Si uno analiza sus propuestas y su equipo económico, no se espera ningún cambio radical."

Por Matt Moffet y Carolina Pica

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