Una noche como cualquier otra
La fiesta siguió en la provincia por lo que no hubo traslados hacia la Capital
No hubo necesidad de cruzar el límite del conubrano bonaerense y seguir la diversión en las discos y bares porteños, como se preveía que sucedería a partir de la puesta en marcha de la ley de nocturnidad en la provincia de Buenos Aires.
Al parecer, los dueños de los locales nocturnos bonaerenses estuvieron desatentos al reloj, sin cumplir, como la normativa lo dispone, los topes horarios de ingreso del público, hasta las 2, y de cierre, a las 5.30.
De hecho, según una recorrida que hizo LA NACION durante la madrugada de ayer por las principales discotecas porteñas como Pacha, Rumi, La Diosa o Esperanto, no se registró el ingreso de jóvenes llegados desde el otro lado de la General Paz.
Sencillamente, no tuvieron la necesidad de hacerlo, ya que la actividad nocturna en la provincia se desarrolló como cualquier otro fin de semana previo a la sanción de la ley que el gobernador de la provincia, Daniel Scioli, promulgó en forma urgente para su inmediato funcionamiento.
Hasta que salga el sol
En tanto, en Sunset, uno de los boliches más concurridos de la zona Norte, en Olivos, un grupo de jóvenes se aprestaba a ingresar en el lugar pasado el límite horario, con una tolerancia por parte de los dueños de la disco de casi tres horas. Casi a las 5, Carlos Aldini, de 24 años, está a punto de cruzar las puertas de la disco. "Esto va a ser lo mismo, una hora más, una hora menos, con esta ley no se arregla nada", dijo a LA NACION.
En la puerta de entrada, uno de los relacionistas públicos comentó: "Si la ley se cumple, nos vamos a perjudicar todos. En la Capital crecerán los accidentes de tránsito y en los boliches de la provincia tendrán que reducir personal". Consultado sobre los topes de horario y otras restricciones de la ley, el mismo RR.PP, respondió sin vacilar: "La nueva hora de cierre es a las 6.30, pero no creo que el boliche cierre hoy [por ayer] a esa hora", dijo desconociendo que a ese tope se acceder sólo con un permiso especial.
El sol se asomaba. Por la avenida del Libertador, los taxis hacían fila, como de costumbre, para recibir a los pasajeros que salían de la disco. Pasadas las seis de la mañana, Andrea Sciovile y su novio acaban de atravesar de salir de Sunset. Ante la consulta de LA NACION sobre la prohibición de la venta de bebidas energizantes, ambos respondieron, al unísono "Nah, ni ahí".
Según la nueva normativa, la venta de bebidas energizantes está prohibida en las 1198 discotecas de la provincia de Buenos Aires y quienes vendan bebidas alcohólicas a menores de edad serán penados con multas de hasta 100.000 pesos y castigos de hasta 90 días de prisión. .
