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Tensión en Clorinda por los límites a las compras

Economía

Trabas: las nuevas normas sobre tráfico vecinal fronterizo frenan las adquisiciones en Paraguay; reclaman un subsidio para los pobladores.

CLORINDA.- "Es inminente un estallido social", consigna el telegrama colacionado que el presidente de la Cámara de Industria y Comercio de esta ciudad, fronteriza con el Paraguay, José María Suárez, le remitió a Carlos Silvani, titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

La entidad considera irritante la situación producida por la aplicación de las nuevas normas sobre tráfico vecinal fronterizo. Hasta ahora regía el régimen de "pacotilla" que permitía traer cupos de mercadería del vecino país, sobre todo de los comercios de Nanawa, pequeña población guaraní a la que se llega por la pasarela de La Hermandad, de unos 100 metros, tendida sobre los tramos finales del río Pilcomayo.

Ahora, en cambio, se le permite al clorindense comprar por 100 pesos mensuales y en una sola vez. Es decir, que si sólo tiene dinero para comprar por cinco o diez pesos, debe aguardar treinta días para repetir la compra. El negocio de los clorindenses era pasar todos los días a Nanawa y traer los productos básicos de la canasta familiar para el día. Lo extraño de esta historia es que las mercaderías son argentinas, pero se compran en la villa paraguaya porque allí, gracias a que llegan desgravadas, cuestan como mínimo, un 30 por ciento menos que en los negocios de Clorinda.

Suárez, el titular de la Cámara de Industria y Comercio, reveló que esa disparidad en las cargas tributarias hace que se fuguen de Clorinda unos siete millones de pesos mensuales. Las nuevas reglas de la economía argentina por el plan de convertibilidad han afectado los negocios. Una década atrás había más de tres mil comercios y ahora no llegar al centenar.

Gestión por un subsidio

Por eso, los funcionarios clorindenses viajan a Buenos Aires para que la Nación cumpla con el decreto 1068, de hace dos años, por el cual el presidente Menem reconocía las asimetrías que sufren las ciudades fronterizas y sugería como solución un subsidio a las compras familiares en negocios argentinos.

Pese a los reclamos y diligencias, el decreto no se aplica. Un funcionario le dijo a La Nación :"Buena voluntad hay, lo que pasa es que no hay plata para atender a la avalancha de subsidios que se originan en los miles de puntos fronterizos". Humberto Schaerer, propietario de Supermercados Víctor, es uno de los pocos sobrevivientes de la crisis socioeconómica que muestra altos índices de desocupación por el masivo cierre de comercios. "Los proveedores son los mismos para nosotros que para los paraguayos, pero a ellos les llegan las mercaderías desgravadas por ser exportadas, lo que significa para el fisco el ingreso de divisas", señaló.

Y aquí vino su sugerencia: "Si de eso se trata, los clorindenses estamos en condiciones de pagar en dólares las mercaderías argentinas para tener otra vez la posibilidad de vender", sugirió para añadir que "sólo queremos competir parejo, en condiciones normales".

La nueva modalidad de tráfico fronterizo provocó enojos. Inclusive entre los paraguayos de Nanawa que llegaron a cortar por algunas horas el paso de mercaderías por la pasarela. Lo cierto es que los ánimos están exasperados, los empresarios se movilizan y hasta hablan de cortes de ruta para que Silvani, Roque Fernández y demás funcionarios nacionales los escuchen.

Hay quienes creen que lo del subsidio a las compras no se dará. "Cuatro cosas pidieron los clorindenses y Menem les dio rebajas en los precios de las naftas, la zona franca y un régimen de exportaciones menores, es decir, de cuatro concedió tres", advirtió un funcionario provincial. De todos modos, esta será una semana de tensiones y gestiones. .

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