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"Fantaseo con retirarme y ser bibliotecario"

Beto Casella conduce Bien levantados, por Pop Radio (FM 101.5), que combina actualidad con buen humor

Lunes 16 de noviembre de 2009
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Por Alicia Petti

Conductor, animador y periodista, Bautista Casella ("Beto"), de 49 años, se destacó en sus 20 años de carrera por su estilo desenfadado, con humor e ironía. En la gráfica trabajó en varios diarios y revistas como Humor , Somos y Gente y también en distintos ciclos de TV. Desde 2006 conduce Bendita (antes Bendita TV, por Canal 9) y anima en Pop Radio (FM 101.5), Bien levantados , de lunes a viernes de 6 a 9, ciclo que según Ibope es líder en su audiencia. Aquí explica el porque de su éxito, la fórmula de su programa y brinda interesantes y cuestionadotes conceptos sobre la radio actual, a la que prefiere por sobre la TV.

-¿Cuál es la fórmula de Bien levantados ?

El periodista y animador arriesga que su ciclo es "casi de autoayuda" y que trabajar en radio lo hace muy feliz
El periodista y animador arriesga que su ciclo es "casi de autoayuda" y que trabajar en radio lo hace muy feliz. Foto: LA NACION / Aníbal Greco

-Después de estar cuatro años en Mega (FM 98.3), creo que Bien levantados es radio pura. Con esto quiero decir que es mi homenaje a aquellos hombres con los que yo crecí. Cuando tenía ocho años, les pedí a mis viejos que me compraran una radio Spika, que era casi una novedad. A los ocho años era oyente de radio, y desde los seis o siete leía el diario El Mundo . Escuchaba mucha radio imaginando mi propio programa. Ahí yo era el conductor, y hasta imaginaba a mis columnistas. Ese era mi juego de la infancia. Y lo que hago ahora es un homenaje a tipos como Fontana, Mareco, Carrizo, Larrea, Martinheitz, Badía. Y cuando digo "radio pura", digo "rigurosa actualidad y humor". El mío es un programa de guión: los humoristas, por lo general, aparecen grabados. No me gusta la radio improvisada, donde cuatro muchachos se sientan y hablan durante 50 minutos de bueyes perdidos. En muchos de estos programas pasan canciones. Una canción, en radio, es salir a tomar un cafecito y descansar. Yo no paso temas, sino que tengo ciento cincuenta canciones que para mí son las más lindas de la historia y las pongo como cortina. El programa no para: en diez minutos, Andrés Klippan te explica el conflicto del subte; Lola Cordero te dice cómo anduvo el rating ayer; Alacrán dijo una barbaridad que espantaría hasta a un barrabrava, y Carolina, la locutora, traduce una canción. Yo, si puedo, te doy un consejo sobre cómo manejarte en una primera entrevista de trabajo o sobre cómo conquistar una chica, y ordeno.

-Hay un cuidado del idioma y de las buenas palabras...

-Tenemos algunos personajes que son malhablados, pero yo los reto. Están porque a la gente la divierte, y también responde un poco a cómo se habla en la calle, pero tratamos de cuidar el idioma. Creo que uso un castellano muy correcto para la radio y trato de que los que están a mi lado en la mesa lo atiendan. Me espantan muchas cosas de la radio: la procacidad, la grosería y la difamación. Son estilos. A veces, viene un correo muy mal escrito y retamos al remitente.

-¿Por qué creés que anda tan bien el programa?

-Es casi un programa de autoayuda y me hace feliz, porque la ventaja que hoy tiene la radio es el constante ida y vuelta que tienen todos los programas. El tema del mensaje de texto es muy fuerte. Es la posibilidad de contar lo que te está pasando. Eso también permite descubrir estados de ánimo. Si uno se toma el tiempo de leer rápidamente lo que dice la gente, en muchos casos es un consejo o una guía por parte de Claudio María Domínguez o Tom Lupo, dos tipos que no serían amigos, pero por algún lado los vamos a pegar. Generalmente, el que está levantado a las seis no la está pasando bien y el mensaje más común es éste: "Me hacen levantar bien". Trabajamos mucho en ese sentido. Soy un tipo muy atento a las nuevas tendencias, a lo que va pasando en cuanto a la modernidad. Son cosas que aparecen en la sociedad y antes no estaban. También trato de radiografiar la decadencia. Los medios en general no ven las cosas decadentes que hay en el país. Tenemos bastante conurbano los que hacemos el programa, y eso nos ayuda a interpretar a la gente. El staff es muy sólido: Lola Cordero, Andrés Klippan, Rodolfo Samso (Alacrán) y Carolina Wailer en la locución, con Alejandro Guerra (deportes), Pato Benegas en imitaciones, Eduardo Calvo (el "heavy rejodido"), Tom Lupo y Claudio María Domínguez . En la coordinación y producción artística están Julio Laveglia, con Bárbara Fernández y en la operación técnica, Luciano Albella.

-En TV te mostrás más provocador que en la radio. ¿Es adrede?

-La tele no permite que te conozcan. Estás imposibilitado de mostrar quién sos en TV, salvo que tengas un programa de cable relajado, que te permita desarrollar ideas. En la tele de aire no hay lugar para el pensamiento. Es toda imagen, ver y sentir; la radio es distinta, como los libros: es escuchar y pensar. La televisión abierta quedó sólo para el show. Muchas veces llegan mensajes que dicen que me veían en tele y que no me bancaban. ¡Ojo! Uno también pone cosas de uno en lo que hace en tele. Yo estoy en contra de los que acceden a cierta notoriedad por un reality o porque se pelearon con tal o cual. Sigo priorizando a la persona que estudió y pasó varios años en el under . Me parece un escándalo que Ranni comparta escenario con Bam Bam. No quiero que esto suene ofensivo con Ranni.

-¿La ironía es tu mejor arma?

-Hay un malentendido, porque muchas veces la gente cree que soy irónico y a veces sólo soy sincero. Digo lo que pienso. Puede ser que le mezcle un poco de humor, pero es lo que pienso. En la radio uso mucho el chiste mezclado con actualidad en una línea. Por ejemplo: "Ultimo momento: se descosió Nicky Jones". Era irónico cuando era panelista, sobre todo. A mí, una vez Suar me dijo que era una gran mezcla de libros y de barrio. Igualmente, no he sido el lector que he querido, y ésta es una profesión que te embrutece mucho; te quita mucho tiempo para ver películas o leer libros. Yo fantaseo con retirarme y ser bibliotecario.

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