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El renacimiento de la calle U

El noroeste de la capital de EE.UU. cayó en la desidia a fines de los años 60; hoy es un vecindario vibrante y multiétnico. Un tour cultural repasa el pasado segregado y artístico del barrio

Domingo 22 de noviembre de 2009
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LA NACION
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WASHINGTON.- Podría ser el caso clásico de barrio marginal es descubierto -cambia de cara- se pone de moda.

Salvo que no lo es. O lo es a medias. Porque antes de que el Harlem neoyorquino o el teatro Apollo emergieran como referentes de la cultura afroamericana, en Washington D.C. existía la Calle U. El Broadway Negro la llamaban, porque el jazz bullía en sus clubes de la mano de grandes como Duke Ellington, Louis Armstrong y Ella Fitzgerald. Aunque el vecindario también se destacaba por ser el epicentro de la lucha por los derechos de los negros en los años de la segregación racial y uno de los tantos que ardió en llamas tras la muerte de Martin Luther King, en 1968.

Después vendrían los años oscuros de abandono, de los homeless y los tiroteos nocturnos en esa zona poco amigable del noroeste de Washington. Hasta que a comienzos de los 90 abrió una estación de subte (U Street/Cardozo), un poco después se mudaron algunos artistas -atraídos por los bajos precios y la oportunidad de remodelar casas antiguas-, más tarde los seguirían los yuppies y voilá , en sus cuadras hoy florecen galerías, bares, tiendas alternativas, mercados de comida orgánica o casas de tatuajes. Entre tanto eclecticismo, vale la pena destacar algunos rubros y locales.

Clubes Nocturnos:

Black Cat (en la calle 14, la discoteca pertenece al ex baterista de Nirvana y actual líder de los Foo Fighters, Dave Grohl), 9:30 (en la calle V, aquí tocaron desde los Red Hot Chili Peppers hasta Smashing Pumpkins, Radiohead o los Beastie Boys), Bohemian Caverns (en las calles U y 11, tiene blues y jazz en vivo) y Velvet Lounge (en la calle U, para amantes del punk, ska y rock de garaje).

Bares, cafés y un poco más:

-Busboys & Poets (en la calle 14) es un homenaje al poeta negro Langston Hughes, que trabajaba como ayudante de cocina (busboy) en el Wardman Park Hotel. Bar, café, restaurante y librería, combina la gastronomía con presentaciones y literatura progresista.

-En la calle U, Café Saint-Ex también es una suerte de bar-restaurante-tributo, aunque esta vez el honrado es el aviador/escritor Antoine de Saint-Exupéry. Por eso, el clásico bistro art déco cuenta con fotos en blanco y negro de pilotos y otras reliquias de la aviación en sus paredes.

-Love Cake. El ex abogado Warren Brown arrancó con este local en 2002, y el éxito casi instantáneo lo llevó a participar en programas como el de Oprah Winfrey, a escribir libros sobre pastelería y abrir nuevas sucursales. Tortas, muffins, eclairs, scons y dulces horneados en todas sus formas están aquí, en el pequeño establecimiento sobre la calle U.

-Siempre fue famoso y ni los peores años de revueltas amedrentaron a la clientela (es más, el lugar permaneció abierto para que los manifestantes pudieran alimentarse). Pero desde que el mismísimo Barack Obama comió un hot dog en Ben´s Chili Bowl, en enero de este año, conseguir lugar en el tradicional puesto de hamburguesas -en la intersección de las calles 14 y U- es toda una hazaña.

Artículos del hogar. Sobre la calle 14, Home Rule vende los últimos accesorios para la casa, desde sopapas con forma de Oscar hasta cubeteras de hielo con diseños del Titanic. Pegado al local está el colorido Go Mama Go!, especie de bazar internacional con productos muy cool que además se declara comprometido con la causa gay.

Zapatos. Wild Women Wear Red vende más que calzado rojo para mujeres. Además de chatitas y zapatos de diseños audaces, el local decorado con fotos de Indira Gandhi y Rosie the Riveter también tiene una buena selección de ropa retro, bijou y carteras.

Paseo histórico

Tanto cambio no ha opacado la historia del barrio, que está presente en una caminata guiada por 14 letreros. El paseo cultural de la calle U toma unos 90 minutos y se puede comenzar en cualquier punto de la ruta.

Entre los hitos del recorrido figuran el célebre teatro Lincoln, que gracias a su reciente restauración logró recuperar el esplendor de los años 20; la casa paterna de Duke Ellington (hijo dilecto del barrio); el Whitelaw, primer hotel de lujo para negros; el Club Bali, donde tocaron Louis Armstrong y Sarah Vaughan (y uno de los pocos ambientes integrados de la ciudad, dado que atendía a clientes blancos), o el African American Civil War Memorial, escultura en homenaje a los 209.145 afroamericanos muertos en la guerra civil estadounidense.

Una mención aparte merece la sección del barrio conocida como Little Ethiopia, tramo que se estira sobre las calles 9 y U y donde late el corazón de esta comunidad. Washington cuenta con la mayor población etíope fuera del país africano (200.000 personas), y es precisamente en la intersección de estas calles donde se concentra una docena de restaurantes etíopes.

Nombres como niter kibbeh (manteca con especies), tibs (guiso de cordero), doro wat (guiso de pollo) o tej (vino de miel) comienzan a sonar tan familiares en el barrio, que hace poco se presentó una propuesta para rebautizarlo como Little Ethiopia (Pequeña Etiopía).

El revuelo entre los afroamericanos fue mayúsculo y la cosa quedó en la nada. Por ahora, este sector de Washington sigue siendo, lisa y llanamente, el barrio de la calle U.

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