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"Se desploma el liderazgo extorsivo de la República"

Duhalde fue duro con el Gobierno y habló de unificar a la oposición

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LA NACION
Miércoles 25 de noviembre de 2009
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Eduardo Duhalde se paró frente a su gente y empezó a criticar sin vueltas: "No se tolera más esta situación". Después se exasperó y dijo que "se está desplomando el liderazgo extorsivo que vive la República". Más adelante levantó la voz y destacó que "no hay proyecto para conducir la Argentina". Y, al final, fue específico: "Este gobierno va a pasar a la historia por su aporte extraordinario a la degradación del país". Terminó con la voz en alto pidiendo "ayuda", porque a los Kirchner "les quedan dos años" y "tenemos que ir hacia un gobierno patriótico de unidad nacional".

Abajo del escenario, su esposa aplaudía a rabiar. Diez minutos después, Hilda "Chiche" paseaba feliz por la cocina del Sheraton buscando el ascensor. Se dio vuelta para hablarle a una amiga: "Ay, me encantó el discurso de Eduardo". No escuchó que le repetían que esperara a su marido en el piso 19. "Me encantó. Dijo justo lo que necesitábamos en este momento."

Cuando subió, Duhalde ya estaba arriba. Se había escapado de los periodistas y filmaba unos saludos en la suite, para que su amiga la diputada Graciela Camaño los use en sus actos partidarios. Conminó a sus colaboradores: "No quiero hablar más. Con lo que dije ya fue suficiente".

Duhalde, ayer, en el Sheraton, durante el cierre anual del Movimiento Productivo Argentino
Duhalde, ayer, en el Sheraton, durante el cierre anual del Movimiento Productivo Argentino. Foto: DyN

Encerrado en la habitación 1906, Duhalde sintió que el discurso especialmente preparado había dejado en claro su principal objetivo: mostrar que, en 2010, intentará, como nunca antes, disputar el poder de sus principales adversarios: los Kirchner.

Recorrida bonaerense

El ex presidente se entusiasma con su futuro político. Ayer tradujo en palabras la disputa que prepara en el territorio. Desde hace semanas, emisarios de Duhalde intentan recolectar adherentes en su antiguo bastión de dominio: el conurbano. Corona él las avanzadas con reuniones reservadas. Ocurrió la semana pasada en Pilar, acompañado por Camaño. Pasó el sábado último, con agrupaciones del Sur, en San Vicente. Lo esperan por estos días en San Miguel y en Tres de Febrero.

Dice que sus incursiones sólo tienen fines partidarios. "Va a reconstruir el PJ bonaerense", se envalentonó su esposa ante LA NACION.

Pero Duhalde ayer habló como si fuera más que eso. Contó que estaba "conversando" con la UCR y con el Pro para "terminar con la matemática del egoísmo" y "lograr un acuerdo nacional en 2011" para "llevar adelante políticas de Estado".

En primera fila lo miraban, entre otros, el sindicalista Gerónimo Venegas, el ex menemista Fernando Galmarini y el diputado Jorge Sarghini. Aplaudieron cuando destacó que "se está malgastando energía porque no hay conducción" y se rieron cuando dijo que "el Gobierno redujo el país a la capital de Santa Cruz".

"Así, todas las decisiones se complican", insistió el ex presidente. Y retomó su idea del "pacto nacional, más allá de quien gane". En el camino elogió a la cúpula agropecuaria, criticó la política de seguridad y habló, otra vez, de la "visión estratégica", con la soltura de quien cree que es el más indicado para prepararla.

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