Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Las sierras milenarias de Tandil

Por Gloria Cristina González

Sábado 28 de noviembre de 2009

Los conquistadores suponían que en la zona de Tandil estaba la ciudad de los Césares..., y no estaban del todo equivocados.

Bonita Tandil, ciudad tan serena, cuya limpieza y prolijidad llaman la atención del visitante.

Campos cultivados la rodean, trepándose en sus sierras y cubriéndolas de un manto verde que brilla con el sol y adornada con piedras tan estratégicamente ubicadas, que parecen puestas por expertos paisajistas. Al recorrer sus sierras sentí la impresión de deslizarme dentro de una hermosa pintura.

Estas sierras que hoy tienen una altura de 500 m, aproximadamente, fueron hace 2500 millones de años el resultado de una colisión entre dos continentes. Se cree que su altura sería como el Himalaya. Debido a esto es uno de los plegamientos más antiguos de América.

Tiene un núcleo de ocho cerros. Los más altos son el cerro de las Animas y la Blanca, este último llamado así por los líquenes que cubren sus rocas, que en cierta época del año se ven blancas.

Su nombre es anterior a los conquistadores. Tandil es nombre de su propiedad, no se lo debe a ningún apellido ni lugar. Se cree que el vocablo Tandil estaría formado por dil: deformación del araucano lil que significa roca o peñasco, y tan derivaría de voces indígenas: latir, caer.

Otras opiniones dicen que Tandil fue un cacique que habitó ese lugar y de él tomó su nombre la región, y el arroyo Tandileofú que riega sus tierras significa agua o arroyo de Tandil.

Paseos como el cerro de la Movediza o el cerro Centinela que allí está, todavía esperando a Amaiké, su amada. La indiecita estaba enamorada del centinela del ejército y al no permitirse ese amor se llevaron a Amaiké y el centinela se convirtió en piedra esperándola.

El Vía Crucis tan visitado en Semana Santa. Sus almacenes con salamines, longanizas y quesos, y las picadas en las noches cálidas.

Son paseos llenos de sol, de canto de pájaros y cielo limpio que llenan de paz el alma.

Así es Tandil, esta ciudad moderna que descansa en un valle tan apacible, rodeada de sierras con un encanto inigualable, en el centro de la provincia de Buenos Aires.

Te puede interesar