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El Gobierno utilizará reservas del Banco Central para pagar la deuda

Ante la estrechez fiscal, cubrirán así los vencimientos en dólares de 2010; la medida intenta bajar la tasa de interés que pagan el Gobierno y las empresas; afirman que no afecta la estabilidad cambiaria; apoyo en los mercados y cautela en la entidad monetaria

Martes 15 de diciembre de 2009
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Martín Kanenguiser LA NACION

Debido a los problemas fiscales causados por el fuerte aumento del gasto público, el Gobierno usará las reservas del Banco Central (BCRA) para pagar la deuda en dólares de 2010, con la intención de bajar la tasa de interés. El ministro de Economía, Amado Boudou, anunció ayer la creación del Fondo del Bicentenario para el Desendeudamiento y la Estabilidad, de US$ 6549 millones, que hasta ahora forman parte de los pasivos de libre disponibilidad de la entidad monetaria.

Boudou destacó que la medida –criticada por la oposición y que el presidente del BCRA, Martín Redrado, aceptó sin mucho entusiasmo– intenta despejar todas las dudas "sobre la capacidad de pago de la Argentina durante el año 2010", en un acto en el que, además, la presidenta Cristina Kirchner, otra vez mediante el uso de la cadena nacional de radio y televisión, cuestionó el default de fines de 2001 y subrayó los logros económicos conseguidos desde 2003.

En diálogo con La Nacion, Boudou calificó la decisión de "heterodoxa, pero moderada", en un intento de no causar la inquietud del mercado al cual se busca atraer para refinanciar unos US$ 15.000 millones en 2010. Parte de esa estrategia contempla hacer el mes próximo un canje con los bonistas en default.

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Además, sostuvo que la garantía del BCRA sobre la deuda "debería bajar la tasa de interés tanto para el gobierno como para el sector privado, generando al mismo tiempo menos estrés para el frente fiscal".

El traspaso de los fondos del BCRA a una cuenta del Tesoro se hará mediante un decreto de necesidad y urgencia que modificará el artículo sexto de la ley de convertibilidad, como ocurrió con el pago al Fondo Monetario Internacional (FMI) en enero de 2006. Ese decreto deberá ser ratificado por el Congreso, donde el oficialismo perdió el control de las mayorías.

Boudou expresó que esta medida no afectará el nivel de reservas internacionales del BCRA, que fueron fundamentales al servir como barrera para morigerar la importante fuga de capitales de los últimos dos años.

Al respecto, el ministro negó que la decisión pueda debilitar esa línea de defensa, porque los recursos no se usarán de una sola vez (como se hizo cuando se le pagó al FMI) y, además, al BCRA todavía le quedará un 66% de las reservas de libre disponibilidad. En el Palacio de Hacienda descartan un ataque especulativo y, por el contrario, creen que si el dólar sube un poco (a $ 3,86, por ejemplo) la economía podría tener una ganancia de competitividad.

La suma que se girará al Tesoro es similar a la que el BCRA proyectaba como pauta de crecimiento de las reservas en 2010. Más aún, el ministro Boudou afirmó que estos pasivos podrán lograr un rendimiento mucho mayor (3%) que el actual (0,5%).

Pero en el BCRA consideraron que, para que no genere ruido, el giro de reservas debería contemplar cuatro ejes por parte del Ejecutivo:

Mantener su estrategia de regreso a los mercados voluntarios de deuda, que, según Boudou, contempla realizar el canje con los bonistas en default en la segunda quincena de enero (ver aparte).

Cumplir con la pauta de superávit fiscal primario en 2010, luego de un año que terminaría en déficit, porque de otro modo la baja en la tasa de interés que se consiga ahora se evaporará dentro de unos meses.

Tiene que manejarse en forma cuidadosa la demanda de dinero, en un mundo que crecerá más y, en particular, en un país que enfrentará una inflación mayor.

Hay que preservar el respaldo institucional, a través de la ratificación parlamentaria del DNU que modificará el uso de las reservas.

En cambio, en la entidad monetaria coincidieron en destacar que, a priori, el monto involucrado en este fondo no constituye una amenaza en sí misma para la estabilidad cambiaria.

Redrado, cuyo mandato vence a fines de septiembre, ha defendido en forma sistemática la política de acumulación de reservas, ante la ausencia de un prestamista de última instancia luego del estallido de la convertibilidad.

Sin embargo, en Economía argumentaron que, luego de algunos años, "la estrategia termina resultando ineficiente". Por otra parte, juran que esta decisión no obstaculiza el camino de racionalización del gasto, pese a la profunda desconfianza de buena parte de los analistas. "Este año, pese a las dificultades externas, terminaremos con cierto superávit primario, y el próximo también", afirmaron en el equipo económico.

El ministro se planteó como misión principal, junto con el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, la idea de despejar el panorama financiero del año previo a las próximas elecciones presidenciales. Por esa razón, lanzará en enero el canje para los holdouts -con un bono nuevo que valdrá cerca de US$ 47- e intentará otras vías de "desendeudamiento", como las subastas de tasa de interés antes del pago de bonos (ver aparte).

Antecedentes

DICIEMBRE 2005 Pago de la deuda con el FMI

El entonces presidente Néstor Kirchner dio el primer paso en la política de "desendeudamiento" con el anuncio del pago anticipado de toda la deuda que tenía la Argentina con el Fondo Monetario Internacional. El desembolso total, pagado el 3 de enero de 2006, fue de US$ 9810 millones, para lo cual se recurrió por primera vez a las reservas que tenía el Banco Central.

SEPTIEMBRE 2008 Un anunció que no se cumplió

La presidenta Cristina Kirchner anunció en septiembre de 2008 la decisión de cancelar la deuda de US$ 6706 millones que la Argentina tiene con el Club de París. El anuncio prácticamente coincidió con el inicio de la crisis financiera en los Estados Unidos, por lo cual finalmente la medida nunca se llevó a la práctica y el país sigue arrastrando su deuda con el organismo multilateral.

OCTUBRE 2009 Canje para los holdouts

El ministro de Economía, Amado Boudou, anunció la reapertura del canje de los US$ 20.000 millones de deuda en default, para los holdouts , los bonistas que no aceptaron la propuesta de reestructuración en 2005. Ayer, Boudou informó que hoy se presentará ante la Comisión de Valores de los Estados Unidos (SEC) la propuesta y que el próximo 12 de enero se abrirá el canje de los títulos.

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