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Afirman que leer en voz alta mejora el rendimiento escolar

Una experiencia en General Villegas certificó la influencia de la lectura en los chicos

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LA NACION
Jueves 17 de diciembre de 2009
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Nadie duda de los beneficios de la lectura en los chicos. Pero una investigación comprobó las ventajas de leer en voz alta: esta práctica incrementó la participación de los alumnos, mejoró su capacidad de concentración, la disciplina y la expresión oral y escrita.

El estudio "Villegas en Palabras" sobre lectura en voz alta, elaborado por el Plan Nacional de Lectura del Ministerio de Educación junto con el municipio de General Villegas, indagó los beneficios de esta experiencia a partir de más de 10.115 lecturas compartidas por docentes y alumnos en clase, lo que representa un promedio de 85 lecturas por día.

La investigación se realizó en las 92 escuelas del distrito -6828 alumnos de nivel inicial, primario y secundario, y 977 docentes- en tres ejes fundamentales: prácticas de lectura en voz alta en el marco de las clases, capacitación docente y encuentro con escritores.

El 75,6 por ciento de los docentes que participaron de la investigación dijo que las acciones de promoción de la lectura, y en particular, la práctica de la lectura en voz alta se tradujo en un incremento de la participación de los alumnos durante las clases, promovió el acercamiento de los chicos a la biblioteca y mejoró el desempeño en aquellos alumnos con problemas de concentración y disciplina.

El 90 por ciento de los maestros dijo que la lectura, y los espacios compartidos de esta práctica, colaboraron con la atención de los alumnos durante la clase. El informe explicita que en el 59% "ayudó mucho" a mejorar la atención, y que también hizo más efectivo el aprendizaje general en el 43% de los casos.

"Queríamos transmitirles que con la lectura uno puede armarse otro mundo, ser escuchado, animarse", contó a LA NACION Griselda Galli, coordinadora, junto con Miriam Santiago, del Estudio Villegas. El estudio se realizó desde mayo y el cierre fue esta semana.

En la presentación del estudio, el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, recordó que "para muchos chicos argentinos, la escuela es el único lugar donde existe la posibilidad de ser alentados en la lectura", y destacó el valor "decisivo" de las instituciones educativas.

La directora del Plan Nacional de Lectura, Margarita Eggers Lan, explicó: "En General Villegas nos pidieron que tomemos a esa localidad como testigo. Es interesante, porque nos brinda un panorama completo ya que tiene escuelas rurales y urbanas de todos los niveles educativos. El objetivo es reinstalar en todo el país la práctica de la lectura en voz alta dentro como ejercicio para alumnos y docentes, y generar nuevos lectores".

Todos los días se leía en el aula unos 15 o 20 minutos. El 28% de los maestros caracterizaron con la palabra "aceptación" la respuesta de los alumnos frente a esta experiencia, mientras que el 19% habló de "gran entusiasmo". Las ganas de leer en voz alta, la motivación para leer otros textos, el interés por conocer obras de los autores siguen entre las respuestas dadas por los docentes.

Al mismo tiempo, el 19% de los maestros consideró que las clases se volvieron más participativas y el 18% de los docentes reconoció haber ampliado sus conocimientos sobre textos y autores. También destacaron que los chicos se acercaron más a la biblioteca (17%), que mejoraron su expresión oral y escrita (14%), que los alumnos con problemas de concentración mejoraron su desempeño (12%) y los que tenían problemas de disciplina se vincularon mejor (11%), además de que los padres se involucraron más (3%).

Según detalló Galli, mientras en el nivel inicial leían los docentes, padres y abuelos, en primaria eran los maestros y los chicos que se animaban quienes leían en voz alta: "En secundaria, que fue donde más costó, al principio leían los profesores de práctica del lenguaje y humanística, dos o tres meses después leyeron los de matemática y física".

El programa incluía también encuentros con autores que leían sus propias obras. "Fue muy emocionante ver a los adolescentes y a los chicos ir a la biblioteca a buscar más libros. Y hasta tuvimos un chico de 17 años que repartió sus obras a los autores para que las juzguen, porque él quiere ser escritor", comentó Galli.

Este fue el primero de los tres años del programa. Que la experiencia sea sistemática y extendida en el tiempo les permitirá estudiar las reacciones de los chicos. En un primer balance están más que satisfechos. "Los ayudó mucho a expresarse, tenían pocas palabras y mejoró su expresión, estaban contentos de leer para otros chicos", dijo Galli.

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