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Serio pero no solemne / Por Juan Carlos de Pablo

Por qué fracasó la cumbre de Copenhague

Economía

Los economistas Kneese, Krutilla y Pearce reconocen que el medio ambiente importa, pero no es lo único que cuenta

La reunión que hace unos días finalizó en Copenhague puso sobre el tapete cuestiones referidas al medio ambiente, el calentamiento global, etc., sobre las cuales las pasiones y los intereses no siempre permiten entender no tanto la naturaleza como la intensidad de los problemas y la urgencia con la cual se los debe atacar. Por eso tomé contacto con tres colegas que fueron pioneros en la materia: los norteamericanos Allen V. Kneese (1930-2001) y John Vasil Krutilla (1922-2003), quienes trabajaron en recursos para el futuro y en 1990 estrenaron y compartieron el premio Volvo sobre medio ambiente, el más codiciado después del Nobel, y con el inglés David William Pearce (1941-2005), que en su país incorporó la cuestión en la agenda de investigación de los economistas.

-Economistas y ambientalistas arrancamos en las antípodas, pero nos estamos acercando.

Kneese: -Cierto. Durante mucho tiempo nosotros supusimos que la oferta de medio ambiente era infinita, por lo que el aire puro y el agua los consideramos bienes "libres" y pensamos que la basura se podía tirar "allá", sin consecuencias. De la misma manera que hasta la década de 1930 en los países desarrollados la desocupación no fue una preocupación de las autoridades, considerándose razonable exportar transitoriamente desocupados al mundo en desarrollo.

Krutilla : -Al mismo tiempo, los ambientalistas parecían decir que el medio ambiente era lo único que importaba. Norman Borlaug fue muy criticado por haber aumentado notablemente la producción agrícola, inventando los híbridos. No es sensato proponer que algunos seres humanos mueran de hambre para salvar la sustentabilidad del medio ambiente.

-¿Qué decimos hoy los economistas?

Kneese: -Como siempre, primero los hechos. ¿Cuánto afecta qué cosa, qué aspecto del medio ambiente? Que hablen los técnicos, y sin temor. Ejemplos: ¿qué perjuicios, finalmente, está causando la papelera Botnia? ¿Hay que dejar de usar autos, usar otros modelos o utilizar otros combustibles? ¿Cuánta erosión causa la no rotación de los cultivos, y en qué medida la evita la siembra directa? ¿A qué velocidad se está calentando el Globo, y cuánto por acciones humanas y cuánto más allá del género humano (porque no es la primera vez que la Tierra se enfría y se calienta)?

Pearce: -También decimos que la acción pública debe basarse en incentivos y desincentivos, porque con un apropiado cambio en las reglas las mismas fuerzas que degradan el medio ambiente pueden contribuir a recuperarlo. Prohibir, como obligar, es una medida extrema; lo que hay que hacer es subsidiar y gravar actividades, en función de su impacto sobre el medio ambiente. Por ejemplo, aplicando impuestos verdes, como sugirió Kneese.

-Al medio ambiente se lo impacta de maneras diversas; los afectados a veces están muy próximos y a veces, muy lejos. ¿Cómo se implementan las políticas en estas condiciones?

Krutilla: -Focalizando. No se necesita una autoridad internacional para ocuparse del mal olor que genera una fábrica de pescado o de jabón; el intendente de la ciudad debería bastar. En cambio, se necesita cooperación internacional para todo aquello que degrada la atmósfera.

-En este último caso, los incentivos apuntan a no acordar nada, o a burlar lo acordado.

Pearce: -Efectivamente, porque así como en el caso de una fábrica de pescado los costos de la inacción son evidentes, en el del calentamiento global a cada país que contribuye al problema le conviene no adoptar ninguna medida y esperar que los demás se ajusten. Por lo cual, como en el caso del desarme, una parte fundamental de cualquier acuerdo exitoso tiene que ver con los controles y las inspecciones a los que se somete cada país participante.

-Muy complicado.

Kneese: -Sin duda, y esto explica el fracaso de la reunión de Copenhague. Pero esto no nos tiene que hacer perder de vista, como dijo el comunicado, que estamos delante de un problema real que afecta a todo el planeta. Habrá que seguir insistiendo.

-Caballeros, muchas gracias. .

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