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¿Cómo salvar a los chicos de la pediculosis?

Con la llegada del verano, piojos y liendres se contagian en piletas, colonias de vacaciones y la playa

Viernes 15 de enero de 2010 • 08:25

"La eterna lucha en el colegio y en las piletas", dice una madre, casi resignada, al hablar de los piojos y liendres que visitan las cabezas de sus hijos. Es que la pediculosis suele ser un conflicto que se agudiza en la época escolar, pero en verano el agua de las playas y piscinas también se convierte en escenario de contagios.

"El fruto del eucalipto, mezclado con alcohol y aloe vera, es lo último que probé y funcionó mejor que los productos comprados", cuenta otra madre, cansada de gastar dinero en farmacias.

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Los piojos ( pediculus humanus capitis) son parásitos y necesitan sangre humana para sobrevivir. La vía de contagio es el contacto de una cabeza con otra ya infectada. Esto puede realizarse por vía directa o por la utilización de peines, cepillos, ropa o almohadas parasitadas. Además, el agua es otra rápida movilidad del parásito adulto, que sin embargo no puede saltar ni volar.

Para detectar la presencia de liendres (piojos en estado de larva), lo mejor es revisar periódicamente y con buena luz, preferentemente solar, el cabello mechón por mechón en forma ordenada.

"Las liendres son como ‘conitos’ invertidos perlados, de aproximadamente 5 mm. de largo, color gris amarillento cuando tiene pocos días de vida, y marrón oscuro cuando están por incubar. Las mismas están muy adheridas al pelo (las hembras de los piojos los pegan con una sustancia quitinosa [dura] a menos de un centímetro de la raíz del pelo)", advierten desde la Sociedad Argentina de Dermatología.

Por su parte, Sofía De Rosé, fundadora de la Asociación Lucha Contra la Pediculosis, explica que la mejor manera de combatir la pediculosis es con información. "Hay madres que le quitan los piojos a sus hijos en la bañadera y lo único que hacen es cambiarlos de lugar, o que utilizan métodos que son nocivos para los chicos", cuenta en diálogo con lanacion.com.

De Rosé recomienda realizar una revisión tres veces por semana y pasar, junto con alguna crema, peines de distintos grosores. Una vez finalizada la limpieza, lo mejor es quitar los parásitos con servilletas y meterlos en una bolsa al menos durante 48 horas, tiempo en el que mueren, para evitar que lleguen a otras cabezas.

Algunos mitos. De Rosé desaconseja hervir los peines de metal. Muchas personas lo hacen porque creen que así eliminarán a todos los seres vivos presentes, pero la realidad es que esto no funciona y, además, deforma los dientes del peine.

Tampoco es bueno lavar la ropa infectada de piojos. Lo mejor es aislarla en bolsas plásticas durante dos días para luego sacudirla y lavarla. También es importante utilizar un peine para cada persona, ya que el diámetro del pelo puede variar y deformar los dientes de cada cepillo.

Por último, es falsa la idea de que en el pelo teñido no puede haber parásitos. Si bien es cierto que el amoníaco de las tinturas mata a los piojos, no afecta a sus larvas, las liendres, que pueden seguir creciendo.

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