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Niños y mayores, los más expuestos

El calor, enemigo de los riñones

Suplemento Salud

Los cólicos renales por cálculos son cinco veces más frecuentes en verano, y la deshidratación puede generar daño renal

Durante los días de gran calor veraniego se pierde una gran cantidad de líquido a través de la transpiración. A veces, también, de sales. Normalmente aparece la sensación de sed como mecanismo natural para compensar esa pérdida de agua del organismo, pero en los niños, en las personas añosas y en quienes padecen insuficiencia renal, ese mecanismo natural no suele ser tan eficaz. Eso les genera a estas personas una incapacidad para reponer la pérdida de líquido que se da en los días de calor más intenso.

"Al no tener esa sensación de sed, son más propensos a una deshidratación que puede tender a empeorar un estado de insuficiencia renal previo", señala la doctora Alicia Marini, jefa de la división de Nefrología del Hospital de Clínicas "José de San Martín" de la Universidad de Buenos Aires. De por sí, la insuficiencia renal da a la persona una menor capacidad para recobrar el líquido perdido, y esto a su vez perjudica el estado de los riñones, órganos vitales encargados de filtrar la sangre, así como de regular la homeostasis (cantidad de agua y, con ella, la temperatura corporal) y la presión arterial, entre otras funciones.

"La deshidratación es peligrosa en personas de cualquier edad, porque además, al perder líquido, concentrarse la orina y orinar menos, hay una mayor propensión a los cálculos renales -advierte la especialista-, y por eso en el verano se da una frecuencia cinco veces mayor de cólicos renales por cálculos que en períodos de menor temperatura". Estos cálculos (litiasis) se forman por la gran cantidad de sales disueltas en la orina, que quedan retenidas y solidifican formando cristales en el riñón o en las vías urinarias cuando disminuye la cantidad de líquido.

En las mujeres de cualquier edad, agrega, esta misma condición incrementa las posibilidades de sufrir infecciones urinarias, al quedar la orina más tiempo estancada en la vejiga.

"Por eso", remarca, "la necesidad de beber mucho agua para cuidar los riñones corre no solamente para las personas mayores, sino para todos los adultos". Y por supuesto, también evitar los ejercicios físicos muy intensos en los días de más calor.

Cálculos renales

Los cálculos renales no se dan en cualquier persona, sino en aquellas que son propensas a tenerlos. El tiempo que tarden en formarse dependerá del grado de deshidratación y de la cantidad de cristales disueltos. Generalmente comienza con un pequeño depósito, el cual va a aumentando de tamaño mediante el agregado de capas sucesivas de material sedimentario.

La típica molestia o cólico que causa la litiasis renal se produce cuando el cálculo, ya de un considerable tamaño, pasa a la vía urinaria.

Pero, ¿puede una persona, por un deshidratación, tener cólicos renales? "No -aclara la médica-. Siempre tiene que ser una persona con antecedentes, con predisposición a desarrollar litiasis."

El cólico renal, según lo describe, es un dolor muy intenso en la región lumbar, que no cambia con ningún tipo de posición, y que se desplaza hacia la región inguinal: "Sólo se calma cuando el paciente se sumerge en un baño con agua tibia, lo cual produce algún alivio".

Los cálculos de tamaño pequeño pueden ser eliminados de forma espontánea a través de la orina. Para el caso de que eso no ocurra, el urólogo dispone de medicación que puede contribuir a su eliminación. De lo contrario, se puede retirar el cálculo mediante diferentes técnicas, como la litotricia (aplicación de ondas de choque de baja frecuencia para disolver o romper los cálculos) o una sonda endoluminal.

La enfermedad crónica

Según estadísticas de Estados Unidos, la insuficiencia renal o enfermedad renal crónica -que son las dificultades generalmente irreversibles en la función vital de los riñones, algo totalmente diferente de los cólicos renales- afecta a una de cada nueve persona adultas, y más frecuentemente a mayor edad. Los estadíos más avanzados son los que llevan al persona a tratamiento de sustitución de la función renal por una diálisis artificial con aparatos (unas 25 mil personas en total en la Argentina), pero los estados más incipientes de insuficiencia renal no dan síntomas, y el riesgo es que el problema evolucione silenciosamente hasta llevar al paciente a una situación en que su vida dependa de una máquina de diálisis o de un trasplante de riñón.

"Los ancianos son las personas que más frecuentemente tienen insuficiencia renal, y son también las personas que más facilidad tienen para deshidratarse", advierte la doctora Marini.

Una deshidratación puede agravar sustancialmente el estado de la enfermedad renal crónica, explica, "porque el riñón no tiene tanta capacidad para regular los líquidos cuando se encuentra enfermo".

"Una litiasis sostenida por mucho tiempo puede incrementar la insuficiencia renal, pero es importante recordar -remarca la doctora Marini- que la litiasis no es la causa más importante de enfermedad renal crónica. Las causas mayores son la hipertensión arterial y la diabetes, por lo tanto es importante que la población sepa lo importante que es tener la presión sanguínea en valores normales y, en los pacientes diabéticos, tener la glucosa bien controlada para evitar el deterioro renal." .

Marcelo Rodríguez
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