Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

La familia y su función esencial

Cuando existe un vínculo familiar sano y sólido, es más fácil cumplir las funciones reservadas a las instituciones educativas

Domingo 24 de enero de 2010
0

Cada vez que se habla de los altos niveles de inseguridad que padece hoy la población, de los efectos deletéreos de la droga, de la violencia irracional que prevalece en determinados sectores y de las muchas otras desviaciones morales que están condicionando negativamente el comportamiento de una porción considerable de muestra juventud, es común que se insista en la necesidad de que las estructuras del Estado intervengan con firmeza y con energía para garantizar el imperio de la ley y para neutralizar a quienes atentan contra el orden público.

También es frecuente que se reclame un mejor funcionamiento de los servicios educativos, pues se supone, con sobrada razón, que el aula es uno de los recintos insustituibles en la necesaria tarea de formar mejores ciudadanos y mejores personas.

Lo que no siempre se tiene en cuenta o se valora debidamente es la responsabilidad indelegable que la familia está llamada a cumplir, en todos los casos, como el primer eslabón en el prolongado proceso de formación integral de un ser humano. Allí donde el vínculo familiar inicial se muestra sano y sólido, allí donde existe un hogar que llena debidamente las necesidades emocionales básicas de un ser humano (sea por la vía natural, sea por la vía de la adopción), será siempre más fácil desarrollar y concretar el cumplimiento efectivo de las funciones complementarias que les están reservadas a las instituciones educativas.

En un país como el nuestro, sometido a tantos embates y a tantos procesos sociales desordenados y destructivos, nada debería ser más importante que promover y desarrollar políticas tendientes a fortalecer, acompañar y enriquecer a la familia como espacio de formación humana y, sobre todo, como el órgano capaz de velar por la salud y por el bienestar de los integrantes de la sociedad.

Hace muchos años, varias asociaciones civiles, entre ellas Sembrar Valores, comenzaron a trabajar en la Argentina en favor de la construcción de una cultura social que valorara la función de la familia como institución formadora y transmisora de un renovado sentimiento general de solidaridad y de responsabilidad cívica y ciudadana.

En coincidencia con esa posición, sectores empresarios comenzaron también a trabajar en favor de una política que propiciara la aprobación de leyes favorables a la formación y a la estabilidad de la familia y de su acción en favor del cuidado y la educación de los hijos. Se trata, por supuesto, de una acción estratégica destinada al largo plazo. Cuanto se haga por fortalecer el concepto de la familia como instrumento básico dedicado a fortalecer una cultura de integración moral y social y de respeto a los derechos ciudadanos constituirá un importante paso hacia la consolidación de un mundo regido por valores y por principios elevados.

La familia debe ser revalorizada como la institución generadora de vínculos esenciales destinados a perdurar en el tiempo y a impulsar la construcción de un mundo de valores y principios que ninguna circunstancia pueda modificar fácilmente en homenaje a formas ocasionales de envilecimiento o de autodestrucción. La sociedad debe mirar a la familia como lo que siempre ha sido y debe seguir siendo: la principal garantía de una fidelidad a conceptos esenciales que habrán de acompañarnos, en la generalidad de los casos, hasta el fin de los tiempos. El legado de una familia puede cambiar en determinados terrenos y en determinados contenidos, pero rara vez cambiar en las lecciones o en el rumbo que emanan de las formas y de las emociones fundantes. Reconocer la importancia de esas formas y de esas emociones es, en la mayoría de los casos, aceptar la propia identidad. Es decir, mirarse en un espejo interior que rara vez nos defraudará.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas