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La Argentina y Brasil, dos experiencias distintas

El Bndes contrasta con el fallido Banade argentino

Domingo 07 de febrero de 2010
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El Banade argentino y el Bndes de Brasil ilustran los dos extremos de la banca de desarrollo: el malo y el bueno, el fracasado y el exitoso.

El banco de desarrollo argentino surgió en 1970, como una continuación del Banco de Crédito Industrial. Duró 23 años, pero constantemente debía recibir financiamiento del Tesoro para esconder una administración de los recursos fraudulenta en la que se privilegiaban los préstamos políticos y no se reparaba en el riesgo de los deudores.

"Se decía que era una entidad que se dedicaba a apoyar a las pymes, pero la verdad no era esa. El número de operaciones a las pymes era importante, pero no el monto. La mayoría del financiamiento estaba derivado a las grandes empresas, que después fueron las que no le pagaron, que produjeron su caída", recuerda Rubén Poncio, ex interventor del Banade. "Los grandes empresarios amigos del poder, que llegaban al Banade por vía política, son los que después lo terminaron liquidando. En definitiva fue corrupción".

Cuando la línea técnica del banco dictaminaba en contra de algún pedido de crédito, detalla Poncio, el empresario recurría luego al Ministerio de Economía o al Ejecutivo, los convencían de que la obra que se iba a financiar era imprescindible, y conseguían un aval del Tesoro nacional. "En realidad, gran parte de la debacle del Banade vino por estos avales del Tesoro. En última instancia, el deudor no era la empresa sino el Tesoro", explica Poncio.

El Banade fue finalmente liquidado en 1993, con pasivos que según algunos cálculos superaban los US$ 6000 millones; la mayoría distribuidos en 20 grandes empresas.

En contraste, una gestión prolija le permite a Brasil hacer alarde de tener una de las entidades de fomento más grandes del mundo (más que el Banco Interamericano de Desarrollo). Solo en 2009, el Bndes concedió un récord de US$ 73.870 millones en créditos -equivalentes a 9% del PBI brasileño-. Todo, sin resignar rentabilidad. El banco da préstamos tanto para grandes inversiones de infraestructura como para pymes.

Creado en 1952, en Bndes viene mostrando un crecimiento constante desde entonces. Comenzó financiándose con aportes de la seguridad social -en particular, con una porción del Fondo de Amparo al Trabajador-, pero ahora también lo hace a través del mercado de capitales, emitiendo bonos a largo plazo y en reales. La tasa de sus créditos, en tanto, es baja pero siempre es positiva en términos reales, dado que la entidad utiliza las metas de inflación del Banco Central de Brasil como indicador marco de sus créditos. Todo un ejemplo.

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