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La salud como imponderable

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PARA LA NACION
Martes 09 de febrero de 2010 • 02:12
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El imponderable es ese factor o situación que no se puede medir o prever, es decir ponderar.

En 1906, murieron en la Argentina Bartolomé Mitre, Carlos Pellegrini y el presidente en ejercicio, Manuel Quintana. Todos en el mismo año. Estas tres desapariciones crearon la situación política sobre la cual llegó a la presidencia el vicepresidente José Figueroa Alcorta, quien se dedicó a desmontar la influencia política de Roca, lo que abrió paso a la llegada al poder del radicalismo.

Entre mediados de 1942 y enero de 1943, murieron en forma simultánea Roberto M. Ortiz, el presidente que acababa de renunciar en forma forzada por razones de salud; el ex presidente Agustín P. Justo; el líder del radicalismo, Marcelo T. de Alvear, y una figura importante en el conservadurismo, el ex vicepresidente Julio Roca (h). Fue sobre este vacío de liderazgo que tuvo lugar el golpe de 1943 y el surgimiento del peronismo.

Borges decía que el vago azar o las precisas leyes del destino regían la vida de las personas.

Azar o destino, en política se suele hablar de la suerte, y Napoleón decía que quería tener mariscales con estrella.

Clima y salud suelen ser los imponderables más frecuentes que cambiaron el curso de la historia.

Lo sucedido con la salud del ex presidente Kirchner es el ejemplo de un imponderable, porque se trata de algo que no podía preverse.

Todo hace pensar que, en este caso, se repone rápidamente y en consecuencia no se altera el desarrollo del proceso político, muy dependiente en 2010 de su personalidad, como viene sucediendo desde 2003.

Igualmente, su problema de salud abrió cauce a las conjeturas acerca de que sucedería si Cristina tuviera que gobernar sola, lo que ahora no sucederá. Hay quienes piensan que hubiera aprovechado para cambiar la orientación del Gobierno. Otros, por el contrario, creen que se refugiaría en el núcleo duro del kirchnerismo, manteniendo y extremando la línea de su marido.

Pero, más allá del azar o el destino, hay un nexo causal entre el problema de salud del ex presidente y la realidad política.

Es por demás sabido que los estados psicológicos influyen en la salud de las personas y a veces agudizan enfermedades.

En este caso, el accidente cardiovascular irrumpe en la peor crisis institucional del kirchnerismo en casi siete años de poder.

Quienes frecuentan al ex presidente parecen haber registrado que su malestar con Redrado y el episodio de la compra de dos millones de dólares lo alteraron más incluso que el voto de Cobos en 2008.

Si bien lo más probable es que el problema sufrido por el ex presidente no va a modificar la situación política, sí parece confirmar que el oficialismo se encuentra viviendo una situación de fuerte tensión política y el tratamiento informativo dado al problema confirma que su rol en el poder es decisivo.

El autor es director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

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