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Sugerencias para no ser víctimas de piratas informáticos

Cuáles son los riesgos de ir a un cíber o de acceder por Wi-Fi con la notebook fuera de casa

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LA NACION
Martes 09 de febrero de 2010
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Las vacaciones no sólo son tiempos felices para nosotros, sino también para los piratas informáticos. Lejos de casa, usamos los puntos de acceso Wi-Fi y cibercafés para leer noticias, ver el mail y pagar facturas. Los riesgos de robo de datos y suplantación de identidad son serios y concretos, si no se toman en cuenta algunas reglas de seguridad básicas.

Si se requiere bastante esfuerzo para mantener nuestra PC a salvo de invasores, ¿qué puede esperarse de un equipo que usan varios cientos de personas por mes?

Hay que suponer siempre que toda computadora pública está comprometida. Por lo tanto, es una muy mala idea usarla para home banking, compras online y para entrar en servicios que requieren nombre de usuario y contraseña. Sólo frente a una emergencia deben ingresarse datos privados en una PC pública. No hay recetas mágicas aquí.

Si no hay más remedio, debe usarse el teclado en pantalla de Windows (Windows+U o Botón Inicio> Programas> Accesorios> Accesibilidad) o el que provee el sitio del banco para escribir contraseñas y otros datos delicados.

Luego de haber abierto una sesión en una PC pública, no alcanza con cerrar el navegador: hay que terminar la sesión en el servicio que hayamos usado por medio del botón Desconectar, Salir, Log out o equivalente. Luego, en el Internet Explorer 8 hay que ir a Herramientas> Opciones de Internet> General> Historial de exploración y apretar el botón Borrar.

En Firefox basta presionar Ctrl+Mayúsculas+Suprimir (las tres a la vez) y eliminar todo lo que se lista en el cuadro. Esta operación, aunque parece complicada, lleva unos segundos y evita que un sujeto malintencionado robe información o suplante nuestra identidad llevándose cookies y otros archivos temporales que dejamos en las máquinas al navegar. Es muy importante asegurarse de borrar contraseñas y formularios en los dos cuadros antedichos.

Llevar nuestra propia computadora es siempre más seguro que usar un equipo público, pero también hay que tomar recaudos. Porque... ¿cómo nos conectamos con Internet cuando no estamos en casa? Por medio de un enlace Wi-Fi, también conocido como hotspot. Están en el aire, son gratis y nos los ofrecen en el hotel, restaurante y aeropuerto. ¡Genial! Pero ¿cómo funcionan?

Wi-Fi no es una forma de conectarnos con Internet, sino una tecnología para vincular computadoras en red. Así que, al conectar la notebook o el celular con un hotspot público, estamos entrando en una red que, a su vez, nos sirve de pasarela para salir a Internet.

Tales redes suelen ser seguras, en el sentido de que no hay motivos para creer que alguien nos está espiando. Pero, por desgracia, Wi-Fi funciona con microondas, de modo que, al navegar, leer mails o usar una red social estamos poniendo en el aire (literalmente) información personal. Es obvio que si nuestra notebook capta esa señal otros equipos podrían hacerlo.

Esta clase de espionaje, conocido en las redes cableadas como sniffing (husmear), también puede hacerse de forma aérea, capturando los datos que van y vienen entre nuestra notebook y el hotspot. La única forma de proteger esto es encriptando la red inalámbrica (como hacemos en casa), pero en un Wi-Fi público esa función está, por razones obvias, desactivada.

Sin embargo, con una notebook personal segura y un hotspot público, el margen de maniobra es un poco mayor. Dado que las transacciones bancarias se mantienen encriptadas, son menos riesgosas que en una PC pública.

El correo electrónico, en cambio, no se cifra de ninguna forma. En los correos web, lo mismo que en el Messenger, Facebook y Twitter, sólo se protege el inicio de sesión, pero no todo lo demás. Una excepción es Gmail. Si iniciamos sesión usando https en lugar de http (es decir: https://mail.google.com) la comunicación entre los servidores de Gmail y nuestra PC estará encriptado, así como el chat que ofrece este sitio, llamado Gtalk.

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