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Sector social

Lugares donde donar lo que nos sobra

Comunidad

Varias ONG reciben todo tipo de artículos para repartir entre los más necesitados o para reciclarlos y luego venderlos en ferias solidarias

No hacen falta grandes heroísmos ni acciones extraordinarias para hacer de este mundo un lugar más confortable para todos. Sólo basta con poner la mirada en el otro y empezar, por ejemplo, donando a organizaciones sociales lo que nos sobra en casa. En la mayoría de los casos, incluso pasan a retirarlo a domicilio para facilitarnos la tarea. Algo así como un delivery solidario.

Muchas organizaciones sin fines de lucro utilizan las donaciones de bienes como fuente de financiamiento. Parte de lo que reciben lo reparten entre las poblaciones vulnerables y el resto, lo acondicionan y vuelven a vender en ferias solidarias a precios muy accesibles. Lo que recaudan va destinado a financiar los proyectos sociales que llevan adelante.

Esto permite ayudar a las ONG de dos maneras: donándoles lo que no se utiliza en la casa o comprando en sus ferias solidarias con ofertas muy interesantes.

En la Argentina, las organizaciones que están mejor organizadas en este sentido son el Cottolengo Don Orione, Emaús, el Ejército de Salvación, Cáritas y la Fundación Tzedaká. Reciben casi todo lo que está en desuso y se ocupan de hacerlo llegar a quienes lo necesitan. Mesas, heladeras, pantalones, vajilla. Cualquier cosa que sobre en una casa puede ser reutilizado en otra.

Emaús, por ejemplo, es un movimiento que surgió en Francia al finalizar la Segunda Guerra Mundial y que se destacó por alentar una idea muy original para la época, alejada del asistencialismo: ayudar a los pobres dándoles trabajo. Se organizaron entonces comunidades formadas por personas que lo habían perdido todo, en torno de tareas de reciclado de elementos en desuso que les donaban, como muebles, ropas y electrodomésticos. Estos elementos puestos a punto se ponían a la venta y con lo producido se mantenían las comunidades y se ayudaba a otros más necesitados. En la actualidad existen 306 grupos Emaús en el mundo, distribuidos en 36 países.

"Recibimos y retiramos todo tipo de donaciones que puedan ser recicladas o no, para luego ponerlas a la venta y con eso cumplir con tres propósitos: permitir que personas de bajos recursos adquieran estos productos a precios solidarios; mantener la institución y las obras que realiza, y darles la oportunidad de un empleo digno, cumpliendo con todas las leyes laborales, a alrededor de 50 personas que trabajan en nuestra institución", resume María Luisa Mazzuchi, voluntaria y secretaria de la comisión directiva.

Foto: LANACION.com 
 

Según Mazzuchi, con lo recaudado en estas ventas se llevan adelante acciones sociales como el funcionamiento de un consultorio odontológico gratuito; el apoyo a escuelas necesitadas del interior y de frontera; el mantenimiento de un banco de medicamentos; el apoyo escolar con desayuno reforzado, y la atención a personas en situación de emergencia.

La Fundación de Ayuda al Niño con Discapacidad Auditiva (Fanda) ofrece una especial atención a aquellos niños con problemas auditivos que no cuentan con los recursos económicos necesarios para costear un tratamiento de rehabilitación y el acceso al equipamiento adecuado.

Reciben donaciones de audífonos, nuevos o usados, para reacondicionarlos y que puedan ser utilizados por niños que los necesiten.

Por otro lado, María de las Cárceles recibe, en su galpón de Retiro, donaciones de material de informática que posteriormente es reciclado en cárceles del país para ser donado a escuelas con escasos recursos del interior que lo soliciten.

"En 1998 creamos el primer Taller de Reparación de PC en la cárcel de Devoto. Al año siguiente hicimos otro con la misma consigna en una de las cárceles de Florencio Varela, provincia de Buenos Aires. Este es el único que funciona hoy con muy buenos resultados, ya que desde su puesta en marcha, más de 700 internos participaron del programa y 500 escuelas han recibido ese material reciclado", cuenta Adriana von Kaull, actual presidenta de la asociación, que además de recibir donaciones las van a buscar a domicilio.

Vaciado de departamentos

A su vez, la Fundación Tzedaká brinda ayuda de manera directa a 11.000 personas en todo el país y de modo indirecto a miles más a través de donaciones a hospitales, escuelas, comedores y otras organizaciones sociales.

"Para sostener esta actividad solidaria resulta necesario generar los fondos, y en este sentido se creó Tzedek, emprendimiento de la fundación que recibe donaciones para su venta. Los fondos generados por Tzedek se destinan en forma directa a sostener los programas sociales de la fundación", explica Ruth Heymann, directora de Comunicación de la Fundación Tzedaká.

Tzedek recibe todo tipo de donaciones de particulares y empresas: muebles, juguetes, electrodomésticos, ropa, mercaderías discontinuas y computadoras. "También colaboramos en el vaciado de departamentos y galpones. Llamando a los teléfonos de Tzedek se coordina día y horario para el retiro de las donaciones. El personal que realiza esta tarea está capacitado y, por supuesto, debidamente identificado, para garantizar condiciones de seguridad a los donantes", sigue Heymann.

Según la directora de Comunicación de la fundación, en principio todas las donaciones que Tzedek recibe están destinadas a la venta, ya que su objetivo principal es generar fondos para sostener la ayuda que brindan. Pero Tzedek también colabora con muchísimas organizaciones donando parte de lo que recibe. Por ejemplo, ropa, utensilios, libros y muebles han sido donados a comedores comunitarios, a Bomberos Voluntarios, hogares, hospitales y cientos de organizaciones.

Otra iniciativa interesante es el programa Sume materiales de la Fundación Sagrada Familia, el cual busca relacionar a quienes tienen elementos sobrantes de obras y remodelaciones -generalmente tirados o acopiados- con las familias de escasos recursos necesitadas de estos componentes, para mejorar o reparar sus viviendas, y a su vez permite reutilizar y reciclar los elementos dañados o en desuso que normalmente terminarían en basureros.

" Sume materiales recibe o retira a domicilio todo tipo de materiales para la construcción. Desde cal, arena o cemento hasta grifería, aberturas, maderas, muebles o artefactos", detalla Emily Palmer, coordinadora del programa.

Según Palmer, las donaciones llegan al corralón de Guayaquil y Coronel Bogado (Boulogne), donde se identifican los materiales con un código de barras, lo que permite visualizar la trazabilidad de cada donación. Además, el programa cuenta con talleres de herrería y carpintería para acondicionar los materiales y crear nuevos productos.

Los materiales son vendidos a precios sociales a las familias más necesitadas y al público en general, con importantes descuentos. .

Por Alejandro Rapetti Para LA NACION
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