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La porteñidad al Palo

El poeta maldito del rock de los 80 habla del tango y dice que es inaceptable que el bandoneón no sea un instrumento más popular en la música de la ciudad

Viernes 05 de marzo de 2010
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Por Sebastián Ramos De la Redacción de LA NACION

En su último disco, la Orquesta Típica Fernández Fierro grabó dos tangos con letra de Palo Pandolfo y el círculo finalmente se cerró, luego de una década en la que toda una nueva camada de jóvenes tangueros argentinos le rindió tributo, explícita o implícitamente, al cantante y poeta oscuro del rock de fines de los años 80 devenido cantor criollo, en el alba del nuevo milenio. "Me quedé ancho -dice orgulloso-, me trataron de autor."

Mañana, Palo comenzará su propio ciclo lectivo 2010 con un concierto en el Club Atlético Fernández Fierro (CAFF), junto con su trío Ritual Criollo –que completan Gustavo Senmartin y Raúl Gutta–, el mismo día en el que el ginecólogo de su mujer le dijo que nacería su tercer hijo. "Igual nunca nacen en la fecha que te dicen. Vito todavía no quiere salir, está muy cómodo ahí adentro."

Foto: LA NACION / Rodrigo Néspolo

Palo dice que ya se siente parte de la familia Fernández Fierro y que entre las nuevas composiciones tiene otro tango para mostrarle al director de la orquesta, Yuri Venturín. "Se llama «Sierpe»… ¿Querés oscuridad? Esta es una serpiente diabólica, tiene que ver con el mundo de Góngora, los místicos, la sabiduría. Aprendí mucho con Yuri, porque él me dio pautas que tiene como compositor de tangos: dónde acentuar, dónde ubicar las palabras agudas y dónde las graves son detalles que hacen al todo."

A los 45 años, Palo asegura que se siente como un niño con su último método compositivo: "Estoy ejercitando el automatismo, agarro la guitarra y saco todo de una escupida, la letra y la melodía juntas. A veces me salen cosas que nunca hubiera dicho si me hubiese sentado a escribir la canción. El ochenta por ciento de las canciones que van a ir en el nuevo disco son automáticas y estoy contentísimo, parezco un chico porque, en un punto, estoy en el disparate, aunque sin ser un fundamentalista del método".

Mañana, el músico presentará su repertorio más "criollo y tanguero, con cajón peruano, las congas, el contrabajo, la guitarra acústica y nuestra gran apuesta para este año: sumar el bandoneón. Mi idea es tener un bandoneón... bah, un teclado y el teclado ideal en Buenos Aires es el bandoneón. Y creo que no está explotado el instrumento en la música rock... Bandoneón y batería hay poquísimo, lo hizo Piazzolla y nadie más. ¿Cómo puede ser? En la tierra que adoptó el bandoneón como instrumento propio no hay nadie que haga rock y ponga un bandoneón. Es raro, es una de esas contradicciones argentinas que hablan mal de nuestra cultura.

-En los años 70 hubo algunas aproximaciones...

-Sí, Alas es un ícono de la música de fusión, pero quedó como una cosa de intelectuales y yo creo que podría ser algo más popular, porque es un símbolo de la ciudad de Buenos Aires: Pichuco, Piazzolla, el bandoneón. Es identitario.

-¿No te dan ganas de volver a armar una banda de rock?

-Nosotros rockeamos a lo loco. Olvidate, yo tengo una banda de rock. El año pasado dimos dos shows en Lanús, a las tres y media de la mañana, y los últimos dos temas fueron "Villa Domínico" y "Sucio y desprolijo", todo mal, rock pesado. Está ahí, surge cuando tiene que surgir, en el contexto adecuado. Este sábado no, porque es una propuesta más acústica.

-¿Y en el disco nuevo?

-No va a ser un disco de rock porque ya está, creo más en la canción, que es algo eterno. El rock es un género producto de la segunda mitad del siglo XX, donde todo es efímero. El rock dio lo que tenía que dar, yo insisto en que el último gran gesto del rock fue el rifle en la boca de Cobain, ése fue el último gran sonido del rock, pum... ya está. De todas formas, lo que viene, que todavía puede tardar un poco, va a ser con batería. Va a ser acústico, pero quiero que tenga batería, sobre todo por mis niñas, que quieren punch, quieren bailar y yo quiero hacer un disco para que bailen.

Palo habla mientras cambia las cuerdas de su guitarra más querida ("me la compré el año pasado y es más rock que la guitarra eléctrica, es Chuck Berry, es primitiva, para rockear a lo loco") y adelanta un nuevo proyecto conjunto con el grupo Anetol Delmonte y Alfonso Barbieri. "El show se va a llamar Revolución belleza, que viene de una frase de Jim Morrison, que dice que la única revolución posible es la belleza. El proyecto parte de la voluntad de juntarnos; grabé en los discos de ellos y hay una amistad que queremos cultivar. Es un poco predicar con el ejemplo, nos unimos y vamos todos con el mismo cartel. El 20 tocamos en Córdoba y la idea es repetirlo en mayo, en Buenos Aires."

El regreso que no fue

Entre tanto regreso ochentoso, Palo confiesa que el año pasado se reunió con sus ex compañeros de Don Cornelio y la Zona para analizar una propuesta que le hicieron. "Iba a ser un show sorpresa, gratis, al aire libre. Tuvimos unas cenas con los chicos y no nos pusimos de acuerdo. Ni siquiera llegamos a ensayar. No nos pusimos de acuerdo ni en la lista de temas.

-¿Qué pasó?

-Don Cornelio tiene mucho que ver con el pasado. Es "el" pasado. Además, no soporto mucho la vuelta de los grupos. Las bandas tienen una vibración que tiene que ver con ese momento en el que existieron. Lo que yo hago siempre es mantener vivos los temas en mis shows, con el sonido que tiene la banda mía y que de alguna manera es original, porque nos pasa algo con esos temas: "Playas oscuras", "Tazas de té chino", "Sangre". De alguna manera no necesito rearmar a Don Cornelio o a Los Visitantes para tocar esos temas, los toco y ya. Y yo siento que estoy de ida. De muchas cosas puedo estar de vuelta, pero artísticamente estoy de ida, tengo que seguir, me urge mostrar mis nuevas composiciones automáticas experimentales.

PARA AGENDAR

Palo Pandolfo se presentará junto a su trío Ritual Criollo.

Club Atlético Fernández Fierro, Sánchez de Bustamante 764. Mañana, a las 22. Entradas, desde $ 30.

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