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La censura, según Cristina Kirchner

Política

El polémico paralelo con la idea de mesura y el recuerdo de otras situaciones en las que la Presidenta denunció intentos de acallarla

Por   | LA NACION

Ayer la Presidenta recurrió a la rima para acusar a la Corte Suprema de querer censurarla. "Mesura tiene sonido a censura", dijo ante los periodistas de la Casa Rosada que acudieron solícitos a su improvisada exposición en los pasillos de Balcarce 50.

El diccionario de la Real Academia Española, que en sus definiciones no contempla la sonoridad del lenguaje, restringe al máximo el espacio para las dudas. Las primeras cuatro acepciones de censura, además de la eclesiástica, la que le dieron los romanos y la que se usa en psicología, son: "Dictamen y juicio que se hace o da acerca de una obra o escrito"; "Nota, corrección o reprobación de algo"; "Murmuración, detracción" e "Intervención que ejerce el censor gubernativo".

La palabra mesura aparece en el diccionario junto con "templanza" y "medida" como sinónimos. Las definiciones, en ese caso, son tres: "Moderación, comedimiento"; "Gravedad y compostura en la actitud y el semblante" y "Reverencia, cortesía, demostración exterior de sumisión y respeto". La distancia entre los términos es enorme. Ahondar en sus diferencias resultaría estéril.

Otras veces. Pero, esta no fue la primera vez que la Presidenta aludió a la censura, un término sensible para la memoria de los argentinos.

Era 1º de abril de 2008. El Gobierno había organizado un acto multitudinario en la Plaza de Mayo como una demostración de fuerza ante los primeros coletazos del conflicto con el campo, una suerte de Plaza del Sí para apuntalar a la Presidenta que llevaba menos de cuatro meses en el poder.

"Nunca había visto en tan corto tiempo tantos ataques a un gobierno surgido del voto popular, nunca tantas ofensas, tantos insultos".exclamó ante la militancia movilizada.

Tras aludir a su condición de mujer y a cómo eso imponía más dificultades a su gestión, comparó la protesta del agro con el lockout empresario que precedió el golpe militar de 1976. "Esta vez no han venido acompañados de tanques; esta vez han sido acompañados por algunos generales multimediáticos", lanzó.

La caricatura de Hermenegildo Sábat que desató la ira presidencial. Foto: Foto: Diario Clarín
 

Caricatura y cuasi mafia. Las alusiones a la prensa incluyeron una airada queja por un dibujo del artista Hermenegildo Sábat que se había publicado en el diario Clarín ese día. "Son los mismos que hoy pude ver en un diario donde colocan mi caricatura, que no me molesta (a mí me divierten mucho las caricaturas y las propias son las que más me divierten), pero era una caricatura donde tenía una venda cruzada en la boca, en un mensaje cuasi mafioso. ¿Qué me quieren decir? ¿De qué es lo que no puedo hablar? ¿Qué es lo que no puedo contarle al pueblo argentino?", planteó visiblemente molesta.

Más cerca en el tiempo, ya en plena disputa por las reservas del Banco Central, Cristina Kirchner volvió a la carga con las denuncias de censura en su contra.

El 3 de febrero pasado la Presidenta convocó a una conferencia de prensa en Casa de Gobierno para anunciar que Mercedes Marcó del Pont reemplazaría Martín Redrado al frente del BCRA.

Dos días más tarde acusó al canal de noticias TN de haberla censurado. Aseguró que, intencionalmente, la señal de cable no había emitido la parte de la conferencia en la que había acusado al Grupo Clarín de supuesto lavado de dinero.

"Quiero contarles algo", comenzó la jefa del Estado aquel día. "¿Vieron que el miércoles di una conferencia de prensa? Bueno, ante una pregunta de un periodista del monopolio contesté. Pero la parte en la que hice alusión al lavado de dinero por TN no salió. La Presidenta fue censurada por un medio del monopolio", disparó. No se detuvo allí. "Ese fragmento lo censuraron los defensores de la libertad de prensa. Curioso concepto de libertad de prensa el que tienen", completó.

En rigor, el día de la conferencia en la Casa Rosada TN había transmitido en vivo toda la exposición de Cristina Kirchner. La señal emitió las imágenes que probaron que la censura no había existido.

La obsesión con la censura mediática registra un antecedente de los tiempos en los que Cristina Kirchner era primera dama y ocupaba una banca en el Senado. "Debo decir que hay censura de prensa. Somos censurados por los periodistas que publican la parte de los discursos que sirven a los discursos que ellos construyen y crean", dijo en julio de 2006, en medio de una enfática defensa de la ley de superpoderes que por esos días se debatía en el Congreso. Un elocuente anticipo de lo que vendría después.

Doble estándar. "La frase de la Presidenta es de una hipocresía total y deja claro que maneja un doble estándar. En la Asamblea Legislativa había dicho que en la Argentina la gente habla porque el aire es gratis y que por eso se decían muchas tonterías. Cuando la que manda a callar a los demás es ella, no habla de censura. Ahora, cuando la Corte le pide mesura traza semejante paralelo. Intentar equiparar el mensaje de la Corte con la censura es grave y hasta ridículo", advirtió en diálogo con lanacion.com la presidenta de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara de Diputados, Silvana Giudici (UCR-Ciudad de Buenos Aires).

"La Presidenta tiene la facultad de expresarse como quiera, pero no puede desatender sus obligaciones institucionales. Ante la Asamblea Legislativa le dijo en la cara al presidente de la Corte [Ricardo Lorenzetti] que había jueces tartifados. Eso, en una República es de una gravedad extrema. Si la Presidenta tiene información debería denunciarla. Si no lo hace, tal como ocurrió hasta ahora, es natural que la Corte le pida tranquilidad para ejercer su cargo", añadió.

Más mesura. Consultada por este medio, la diputada ultrakirchnerista Diana Conti, que también integra la Comisión de Libertad de Expresión, expuso una defensa tan tajante como escueta. "El paralelo que construyó la Presidenta muestra la mayor mesura posible de parte de una jefa del Estado que no debió haber sido cuestionada por la cabeza de otro poder", opinó. .

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