Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Corridas y nervios por un vuelo demorado

SEGUIR
LA NACION
Martes 16 de marzo de 2010
0

Esta vez no hubo desacuerdos internos ni peleas de cartel. Tampoco, deserciones de último momento. La oposición estuvo ayer al borde de un nuevo papelón, por el retraso de un vuelo de Aerolíneas Argentinas.

El protagonista del episodio que demoró más de una hora el dictamen de la comisión bicameral que analiza los decretos presidenciales fue el senador radical Ramón Mestre, hijo del fallecido y homónimo ex gobernador de Córdoba.

El vuelo que debía traerlo desde su provincia estaba programado para las 14.20, pero partió casi tres horas más tarde.

Por el rechazo del oficialismo a participar de las reuniones de una comisión cuya conformación considera ilegal, la oposición necesitaba de la presencia de sus nueve representantes para lograr el quórum. Pero, minutos después de las 18, el horario fijado para el inicio del encuentro, los opositores eran sólo ocho.

Los gestos victoriosos de los integrantes de la comisión se iban desfigurando con el correr de los minutos. A las 18.20, el senador radical Luis Naidenoff, uno de los secretarios que tenía el cuerpo, inició el debate, sin el quórum necesario, en contra de lo que señala la ley que rige el funcionamiento de la comisión. A esa hora, Mestre aterrizaba en el Aeroparque, donde lo esperaba un auto oficial del Senado. Pero estaba vestido con jeans y una remera, por lo que tuvo que pasar por su departamento para cambiarse, antes de cruzar la ciudad para llegar al Congreso.

Mientras Naidenoff intentaba atraer la atención de las cámaras de TV y argumentaba en contra del decreto para el uso de reservas del Banco Central, el diputado radical Rubén Lanceta se paseaba de sillón en sillón y les hablaba al oído a los demás legisladores, que lo escuchaban con gesto serio.

Pasadas las 18.30, pidió la palabra el diputado radical Pedro Tunessi, que alargó todo lo que pudo su discurso a la espera de la llegada de Mestre. Había nerviosismo generalizado. El vicepresidente Julio Cobos y los senadores Gerardo Morales y Ernesto Sanz llamaron por teléfono a Mestre para conocer su paradero.

Finalmente, el legislador cordobés irrumpió en el Salón de Lectura del Senado a las 19.01, con gotas de transpiración que le corrían por la frente. Quiso hablar para aclarar la situación, pero no lo dejaron. Cinco minutos más tarde, todos levantaron la mano y la comisión emitió su dictamen.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas