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"Siempre toqué en marcas importantes"

Durante más de veinte años tocó con Soda Stereo, Charly y Ratones Paranoicos; en 2009, volvió con García y se puso al frente del "operativo retorno"

Miércoles 17 de marzo de 2010
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Por Sebastián Ramos De la Redacción de LA NACION

Desde que a mediados de los 80 Miguel Zabaleta, del grupo Sueter, lo rebautizó Vön Quintiero, su vida cambió para siempre. A los 19 años, en 1985, fue "el cuarto Soda Stereo"; dos años más tarde, Charly García lo sumó a su banda Los Enfermeros y luego, tras una década a las órdenes del bigote bicolor, pasó a formar parte de Ratones Paranoicos. "Siempre toqué en marcas importantes -dice- y quizás eso, en algún punto, me haya perjudicado en el momento de emprender un proyecto propio". Luego de una hora de charla en la que recordó lo difícil que fueron los primeros días tras la internación de Charly, de su tratamiento, de su recuperación y de los shows que ofrecerá García hoy y pasado mañana, en el Luna Park; luego de dialogar cómodamente de cocina, de fútbol, de rock y de televisión, Fabián Quintiero -desde hace tiempo conocido como "Zorrito" o "Zorro"- se anima a pensar su pasado.

"Toqué con mucha gente -sostiene-, pero no tengo... ehhh, cómo decirlo... no tengo acciones de algún negocio que me permita vivir solamente de la música".

Foto: LA NACION / Federico Lopez Claro

-¿Por qué?

-A ver, repasemos: con Soda Stereo fui siempre un músico invitado, jamás iba a entrar al trío. El trío era hermético, para la imagen y para el negocio. Ellos lo tuvieron en claro y me lo transmitieron. Por eso también decidí irme a tocar con Charly. Además, quería aprender y cambiar, pero bueno, con Charly... las acciones las tiene él. Y si bien con los Ratones tuve una situación más de banda, yo me sumé a un grupo ya consagrado, no era mi historia.

-¿Nunca te lo propusiste?

-Yo creo que el hecho de no cantar me limitó bastante y reconozco que quizá me dispersé en muchas cosas en vez de hacer la mía. Además, al estar acostumbrado desde pendejo a tocar en marcas importantes, en escenarios grande y todo a lo grande, quizás haya sido difícil para mí tener que salir con la mía y arrancar de abajo. Cuando pude haber hecho algo, después de grabar el U nplugged con Charly, hice televisión (el programa Gustock , en MTV), abrí un bar (el primero de muchos, el Soul Café) y son cosas de las que también estoy muy orgulloso. Quizá no hice un disco, pero hice un restaurante que fue un lugar de encuentro para los rockeros. No toqué con Spinetta, pero el Flaco viene a comer a mi restaurante y me dice: "Ese pulpo que hacés no existe, me inspira". Y yo me vuelvo loco, no te voy a decir que sea como tocar con él, pero para mí es un honor y estoy contento. Esa es mi parte italiana, a la que le gusta comer y agasajar al amigo con una buena comida.

El regreso

En 2008, sin planes musicales a la vista, Charly García lo volvió a llamar para que se sumara al "operativo retorno", tras seis meses de internación. "Creo que me llamó a mí porque sabía hacer el trabajo de tecladista de Charly, porque lo había hecho, porque me gusta hacerlo. Tocar todos esos arreglos y esas armonías es un lindo laburo como tecladista."

-En todo este tiempo, ¿qué fue lo más difícil de esta nueva etapa junto a Charly?

-Lo más difícil fue al principio, la primera vez que fui a la clínica; entrar a un lugar donde pasás por tres puertas y las cierran con llave detrás tuyo, ¿entendés? Y cuando entré, Charly estaba en una pieza con rejas. Yo le llevé un teclado y quizá también ese hecho signifique mucho para entender por qué hoy estoy con él: le llevé un teclado que usaba en la época que tocaba con él y unos auriculares. Charly me abrazó, lo abracé y no nos dijimos nada. Lo primero que dijo fue: "Enchufalo". Se puso los auriculares y empezó a tocar. Ahí me mostró parte del tema "Deberías saber por qué". Fue un momento emocionalmente difícil. Después todo se acomodó y creo que aporté lo mío de la mejor manera que podía: armando un set de teclados que suena como él quiere.

-¿Van a grabar temas nuevos?

-Ya grabamos cosas en Luján, pero bueno, él habla de un disco nuevo porque sabe que es parte de lo que hace un artista. No es fácil, él mismo dice que es difícil porque tiene un standard muy alto de composición y no va a hacer cualquier cosa. Por eso no creo que grabar un disco sea lo más inmediato. Charly está más entusiasmado en viajar, que en grabar. Y está bien que así sea. Se merece un descanso después de 40 años regalándonos canciones.

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