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Relatos y vivencias de la Regata del Bicentenario

Viernes 19 de marzo de 2010 • 11:22
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Por Eduardo Olmos (*) Especial para lanacion.com eolmos@fibertel.com.ar

Hoy, los primeros grandes veleros de la magnífica e histórica flota estarán arribando a Ushuaia, luego de haber pasado frente a la Isla de los Estados y habrán navegado las bravías aguas del Atlántico Sur.

En estos 10 días, desde la memorable partida de Buenos Aires, han debido superar marejadas furiosas y fuertes vientos, que fueron distanciando a los navíos entre sí. "Cuauhtemoc", de México, debió refugiarse el 13 de marzo en la Base Naval de Puerto Belgrano a la espera de mejores condiciones. Retomó su periplo el día 15 y ya está otra vez en el grupo, cuya punta marcan nuestra "Fragata Libertad" y "Esmeralda" de Chile, seguidos por "Sagres" de Portugal y "Capitán Miranda" de Uruguay que, a su turno, debió también refugiarse. Los demás los siguen a la distancia.

El ARA Patagonia se acerca a la Fragata Libertad en alta mar. Foto: Eduardo Olmos
Los 9 comandantes a bordo de la Fragata Libertad. Foto: Eduardo Olmos
Las 9 gorras, todo un símbolo. Foto: Eduardo Olmos
Simon Bolivar, Libertad y JS de Elcano en los muelles de Pier Maua en Río de Janeiro el 6 de febrero de 2010. Foto: Eduardo Olmos
Largada del Esmeralda. Foto: Eduardo Olmos
Largada Río-Mar del Plata frente al ARA Patagonia. Foto: Eduardo Olmos
Reparando una rifadura en la vela. Foto: Eduardo Olmos
Ejercicio de zafarrancho, para práctica de evacuación en caso de incendio. Foto: Eduardo Olmos
Reunión en proa la noche del 13 de febrero de 2010. Foto: Eduardo Olmos
Revista Naval en Río. Foto: Eduardo Olmos

Que alegóricas resultan las dificultades que enfrentan quienes están navegando bajo el lema "con los mismos vientos de libertad: 1810-2010".

Que lejos quedaron en el tiempo, aquellas noches cálidas en Río, con aroma de mar y ritmo de samba que se filtraba por doquier. Cuando los navíos iluminados eran saludados por miles de personas en los muelles de " Pier Mauá " y los 9 comandantes se reunían en la Fragata Libertad, dejando inmortalizado con este gesto fraterno el espíritu del "encuentro" que los une.

Que lejos en la distancia quedó la "Revista Naval" frente a las playas de Copacabana y la memorable largada de la Regata del Bicentenario, de Río a Mar del Plata, el 7 de febrero, aguas afuera de la Bahía de Guanabara.

Los 9 navíos cruzaron, casi juntos, la línea de largada entre nuestro buque logístico ARA Patagonia y el buque "Liberao" de la Armada del Brasil. Un hecho histórico y difícilmente repetible en muchos años.

La imagen resultaba casi irreal, parecía extraída de la historia. Daba la impresión que se estaba aquel día, observando un "Combate Naval" del siglo XIX .

Después, con el correr de las horas, la flota se distanció y cada comandante eligió su estrategia de Regata. Mar afuera buscando vientos... como lo hizo la "Libertad" e igualmente "Cuauhtemoc" o más cerca de la costa como eligió "Cisne Branco" que, por su poco peso en relación con el velamen, navega espléndidamente bien con vientos más suaves.

A bordo de la "Libertad" regresaban los días de instrucción de los guardiamarinas en comisión, los pintorescos equipos que trabajan en cubierta, los cambios de posición en las velas, las guardias, los ejercicios de "zafarrancho" para práctica de evacuación, los atardeceres maravillosos sobre un mar verde, solo cortado por la proa, que después de hundirse en él, emergía airosa entre un torbellino de espuma.

Pocas cosas alteraban la rutina, que era intensa en enseñanzas, adiestramientos y prácticas. Un día, en alta mar, el buque ARA Patagonia donde viajaba la Comisión de Regatas, se acercó a saludar a la Fragata Libertad. Sonaban las sirenas y los saludos de las tripulaciones quedaron vibrando en el aire, ante una emoción azul y blanca que flotaba en la soledad del mar, en la popa de ambos buques y en el corazón de todos.

Un mediodía se avistaron delfines que nadaban a la par de la fragata, en otro hubo alguna rifadura de velas que arreglar o la fiesta en proa del sábado 13 de febrero en las vísperas de San Valentín.

Esa noche, a las 20, improvisados caballetes en cubierta reemplazaron los tradicionales comedores, se servía pizza y empanadas para todos. Los músicos de la banda, cambiando sus instrumentos habituales por guitarras eléctricas, baterías y bafles, tocaron rock nacional, zambas y todo cuanto trajese a bordo el recuerdo del terruño querido y lejano. Con su entusiasmo, hicieron cantar a toda la tripulación hasta pasadas las 23. Al día siguiente sería domingo y descansarían un poco más.

Después del saludo por los cumpleaños, la fiesta se esfumó como por arte de magia, todo desapareció de la cubierta y solo quedó la guardia de velas y la imagen amenazante de una gran tormenta que, muy lejos, nos esperaba por proa, controlada y seguida atentamente desde el vigilante puente de mando.

Ya nos alcanzará esta furiosa tempestad y ustedes entrarán en ella con palabras y fotos.

(*) El autor es navegante, socio del Yacht Club Argentino y miembro de la Asociación de Amigos de la Fragata Libertad.

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